Muchos eventos masivos alrededor del mundo generan "estadios elefantes", estructuras gigantes que con el paso del tiempo se marchitan y quedan en el olvido. No es el caso del "Olympiapark" de Múnich.
Ubicado a unos seis kilómetros del casco antiguo de la ciudad, este parque olímpico sirvió como sede de los Juegos Olímpicos de verano de 1972 y, a más de 50 años, hace las veces de servicio público para la ciudad.
ESPN.com visitó el complejo con motivo del Champions Festival, un evento organizado por UEFA de cara a la gran final la Champions League 2024/2025 entre PSG e Inter, pero se pudo apreciar de manera clara la integración que tiene el parque olímpico con la vida cotidiana de los ciudadanos de Múnich.
Al ingresar por el Spiridon Louis Ring, en homenaje al ganador del primer maratón olímpico en Atenas 1896, se encontraban muchas personas haciendo ejercicio o simplemente caminando por los sinuosos caminos rodeados de naturaleza que conectan al parque.
Una vez llegado al Olympiapark eres recibido por la impactante imagen de la torre olímpica que se erige a 191 metros de altura como un gran faro.
Este complejo incluye el estadio olímpico, sede de varias finales de Copa de Europa y el Mundial 1974 y que en el día a día incluye una actividad muy particular: tirolesa. Cualquier valiente puede acceder a esta experiencia de cruzar el estadio desde la altura de su icónico techo.
Además, cuenta con un enorme piscina que es visitada a diario por cientos de personas.
El Olympiapark es el ejemplo perfecto de lo que representa el espíritu olímpico como servicio para la sociedad.
Olympiapark, de Múnich: el recuerdo del horror
Más allá del aporte que entrega día a día en la ciudad, este parque olímpico tiene su lugar especial para recordar uno de los hechos más oscuros de la historia del olimpismo.
El 5 de septiembre de 1972 se produjo un atentado en la villa olímpica, que culminó con la vida de 11 atletas de la delegación israelí y un policía alemán tras el ataque del grupo terrorista palestino Septiembre Negro, tras muchas horas de tensión y que terminó en un conflicto armado con la policía en la base aérea de Fürstenfeldbruck, en la madrugada del 6 de septiembre, donde se dio la tragedia.
A unos 600 metros del ingreso de lo que hoy es una fiesta, se encuentra el monumento en memoria de los fallecidos, con sus nombres escritos en hebreo.
Un poco más adelante, hay otro memorial con unas pantallas que muestran imágenes de archivo de la cobertura mediática de los trágicos eventos.
En el medio de la visita de ESPN.com a este memorial llegó un grupo de jóvenes que realizaban un tour por la zona y escucharon la historia atentamente, demostrando que la ciudad no olvida uno de sus momentos más tristes.
