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Desilusión en el madridismo

ESPN Digital

Desilusión en el madridismo, porque la imagen que se vio fue muy distinta a la que el Real Madrid da regularmente.

El sorteo de los octavos de final de la UEFA Champions League, que se celebró el pasado 13 de diciembre, será recordado como una de las mayores chapuzas o ridículo que se ha visto en la historia del fútbol.

Esa vergüenza dio mucho en qué pensar, tuvieron que suspenderlo para reorganizarlo nuevamente. Eso olió mal, tan mal, que el destino puso al Real Madrid contra el París Saint-Germain en una eliminatoria muy difícil.

Las circunstancias se han dado para que el partido de ida, existiera el morbo del futuro de la gran estrella de PSG, Kylian Mbappé, después de lo mucho que se ha comentado acerca de que su próximo destino será el Real Madrid, y por obra del destino, se convirtió en su rival en esta ronda de la Champions League.

El partido de ida despertó mucha expectación, no solamente en Europa, sino en el mundo. Tal fue la expectativa que el equipo francés terminó por dar una imagen completamente distinta a la que estaba mostrando en sus torneos locales. El PSG mostró intensidad, velocidad, contundencia, y una motivación tan diferente a lo habitual, que con la calidad y talento de sus jugadores, arrinconaron al Real Madrid.

El 1-0 sale barato, ya que por justicia deportiva, en cuanto a las ocasiones claras de gol, tenía que haber sido un marcador de 2-0 ó 3-0 a favor del París Saint-Germain. El Real Madrid, en los 90 minutos que duró el partido, no tiró ni una vez a portería rival. Un cabezazo de Casemiro a un lado del arco y un disparo de Kroos por arriba, fueron los mejores acercamientos de los merengues.

Desilusión en el madridismo, porque la imagen que se vio fue muy distinta a la que el Real Madrid da regularmente, y más cuando son partidos trascendentales.

El partido de vuelta del próximo 9 de marzo, será una prueba para Carlo Ancelotti en la estrategia y táctica que utilizará para mover mejor las piezas, y sobre todo, la intensidad que deben de mostrar ante el PSG a pesar de la ausencia de Casemiro y Mendy.

A Ancelotti no le funcionó ni la táctica, ni la estrategia, ni la alineación que planificó, porque el París Saint-Germain jugó al 100%, mientras que el Real Madrid se vio a 60%. Eso, a estas alturas de la Champions League, es mucha diferencia.