Estudiantes de La Plata volvió a meterse entre los ocho mejores de América y la goleada 3-0 ante Universidad Católica, en Santiago, entregó una señal que excede la dimensión de una noche copera. El equipo de Alexander Medina había empatado 1-1 en La Plata, viajó a Chile con la serie abierta y respondió con autoridad, personalidad y contundencia.
Joaquín Correa marcó en su regreso al club y Guido Carrillo convirtió dos veces para sellar una clasificación que lo deja nuevamente en los cuartos de final de la CONMEBOL Libertadores 2026.
Hay algo más detrás de esa épica. El mercado le dio a Medina nuevas herramientas, con Correa como incorporación de mayor impacto y Baltasar Rodríguez como otra alternativa para el frente ofensivo y la mitad de la cancha. Fernando Muslera aportó experiencia internacional desde el arco y el entrenador consiguió sostener una estructura competitiva alrededor de referentes como Carrillo y José Sosa. La idea empieza a tomar forma: Estudiantes quiere que su tradición copera tenga también una base futbolística capaz de sostenerla.
Joaquín Correa, jerarquía para elevar el techo del equipo
El regreso de Joaquín Correa después de once años fue una de las grandes apuestas del mercado. El delantero formado en Estudiantes llegó después de una carrera que incluyó Sampdoria, Sevilla, Lazio, Inter, Olympique de Marsella y Botafogo, y rápidamente quedó claro que su llegada podía modificar las posibilidades ofensivas del equipo. Medina había explicado qué esperaba de él: “Nos vienen a dar juego, dinámica, buenas asociaciones. Nos pueden dar mucho”.
La respuesta apareció en el escenario que más necesitaba el Pincha. Correa entró a los 35 del primer tiempo por el lesionado Tiago Palacios en la revancha ante Universidad Católica y abrió el partido en Santiago. El gol llegó a los 44 minutos y destrabó una serie que había comenzado con un empate en La Plata. Después apareció Carrillo con un doblete y Estudiantes construyó una goleada que terminó de confirmar su clasificación.
Medina también dejó claro que pretende utilizar las características de sus futbolistas para moldear el funcionamiento. Antes de los octavos había señalado: “Los sistemas no están por encima de los jugadores, sino los jugadores están por sobre el sistema. Si hay dos delanteros que están jugando bien, los voy a poner”. Esa flexibilidad permite pensar en un equipo con distintas variantes para afrontar partidos de Libertadores, donde cada serie suele exigir respuestas diferentes.
Medina y un Estudiantes que busca regularidad
El entrenador uruguayo llegó con una tarea compleja: sostener la identidad competitiva de Estudiantes mientras incorporaba nuevas piezas y buscaba una mayor regularidad. Antes de enfrentar a Universidad Católica había sido muy claro: “Si Estudiantes está en un buen día, siempre tenemos con qué ganar el partido”. También había pedido recuperar una versión más estable: “No podemos hacer un partido 8 o 9 puntos y después cuatro o cinco. Hay que recuperar eso y amalgamar futbolistas, para que el equipo sea más equilibrado”.
La serie ante los chilenos mostró justamente esa evolución. Después del 1-1 de la ida, Estudiantes ganó 3-0 como visitante y resolvió el cruce con una actuación contundente. Medina destacó posteriormente el crecimiento colectivo y habló de una victoria que “alimenta la ilusión, la esperanza y nos prepara de la mejor manera para lo que viene”.
El desafío pasa ahora por sostener ese nivel durante el segundo semestre. La épica seguirá siendo parte de la identidad del Pincha, pero el plantel tiene nuevas herramientas para acompañarla. Correa ya dejó su primera marca, Baltasar Rodríguez amplió las variantes y Muslera sumó experiencia para las noches de máxima exigencia. Medina, mientras tanto, busca que el equipo pueda competir con distintas caras sin perder su esencia.
Estudiantes y una estructura que quiere acompañar la mística
La presencia de Correa tiene un valor futbolístico y simbólico. Volvió al club donde se formó, después de más de una década en Europa, y marcó en su primer gran desafío internacional. “Estoy muy feliz de volver. Era lo que quería: volver dentro de todo joven para poder seguir ayudando al club que me dio todo”, había dicho al regresar. Su primer gran capítulo terminó con un gol en Chile y una clasificación a cuartos.
Baltasar Rodríguez también llegó para ampliar el margen de maniobra de Medina. El ex Racing puede ocupar distintas posiciones del mediocampo y aportar dinámica y asociaciones, dos características que el entrenador considera importantes para el funcionamiento. Las incorporaciones aparecen así dentro de una búsqueda concreta: aumentar las alternativas de un equipo que afronta Libertadores y competencia local con una exigencia enorme.
Guido Carrillo representa la otra parte de esa construcción. Referente, capitán y goleador, fue decisivo en Chile con dos tantos y volvió a demostrar que su peso excede la capacidad para definir. Medina lo describió como “un gran referente y emblema para el equipo” y remarcó que “no solo cuando marca, sino que cuando no convierte también aporta”.
Los cuartos ante Corinthians como examen definitivo
Estudiantes ya está entre los ocho mejores de América y espera por Corinthians para una serie que tendrá una dimensión todavía mayor. El equipo brasileño aparece como el próximo desafío después de que el Pincha eliminara a Universidad Católica con un global de 4-1. Los cuartos se disputarán en septiembre, con la ida prevista en UNO y la revancha fuera de La Plata.
Medina sabe que queda mucho por mejorar. El propio entrenador había advertido sobre la necesidad de recuperar regularidad y equilibrar las actuaciones. El recorrido local todavía presenta altibajos, una cuestión que el cuerpo técnico deberá corregir si pretende sostener el ritmo competitivo de la Libertadores.
Pero hay razones concretas para mirar hacia adelante. Estudiantes tiene experiencia copera, referentes acostumbrados a jugar partidos importantes, incorporaciones capaces de elevar su techo y un entrenador que intenta darle distintas soluciones al equipo. La goleada en Santiago fue una demostración de carácter, aunque también dejó señales de funcionamiento.
La épica sigue ahí. Ahora Estudiantes busca que detrás de ella haya cada vez más fútbol, variantes y jerarquía.
