River Plate y Boca Juniors atraviesan una crisis que puede tener luz al final del túnel. Y esa luz puede tener forma de trofeo internacional. Es que Xeneizes y Millonarios afrontarán los octavos de final de la CONMEBOL Sudamericana con una obligación que excede cualquier serie.
Después de varios meses marcados por los malos resultados, las dudas futbolísticas y diferentes conflictos institucionales, el torneo continental aparece como la gran oportunidad para recuperar estabilidad, celebrar un título y garantizar el regreso a la CONMEBOL Libertadores, el verdadero objetivo de todos los hinchas en cada temporada que comienza.
La Sudamericana es el certamen más importante que ambos tienen por delante durante el semestre. Ganarla no solucionaría automáticamente todos sus problemas, pero sí permitiría modificar el clima que rodea a los dos clubes más grandes del fútbol argentino. También podría ofrecer un escenario de enorme impacto: si River y Boca avanzan por sus respectivos sectores del cuadro, podrían enfrentarse en semifinales.
La Copa Sudamericana, una oportunidad para cambiar el año
River y Boca llegan a esta instancia atravesados por una crisis de resultados que se prolonga desde hace meses. Más allá de alegrías aisladas, como puede ser el último triunfo de Boca ante Estudiantes en el Torneo Clausura, ninguno consiguió construir un equipo confiable ni sostener una regularidad acorde con la jerarquía de sus planteles. Cada derrota reabre los cuestionamientos deportivos y aumenta la presión sobre dirigentes, entrenadores y futbolistas.
En ese contexto, la Sudamericana representa mucho más que un título. Es la posibilidad de transformar una temporada decepcionante en una campaña con una conquista internacional, algo que siempre tiene un valor especial para los hinchas de ambos clubes.
El campeón, además, obtiene un cupo directo para la fase de grupos de la siguiente CONMEBOL Libertadores, entrega el derecho a disputar la Recopa Sudamericana frente al campeón de la Libertadores y permite jugar el Desafío de Clubes ante el ganador de la UEFA Europa League. Por eso, levantar el trofeo abriría nuevas posibilidades deportivas y comerciales para cualquiera de los dos.
Boca busca recuperarse después del golpe en la Libertadores
La eliminación en la fase de grupos de la Copa Libertadores dejó una herida profunda en Boca. El torneo había sido señalado como el principal objetivo de la temporada, pero el equipo quedó fuera antes de ingresar en las instancias decisivas. Eso provocó la salida de Claudio Úbeda como entrenador.
La Sudamericana aparece ahora como una segunda oportunidad para el conjunto dirigido ahora por Rodolfo Arruabarrena. Boca conoce el valor de esta competencia, la ganó en dos oportunidades y necesita volver a ser protagonista internacional para recuperar confianza.
El Xeneize abrirá su serie de octavos de final como local frente a Recoleta de Paraguay. Entre ambos encuentros deberá visitar a Platense por el torneo local y posteriormente viajará a Paraguay para disputar la revancha.
La administración de las cargas será un aspecto importante. Boca necesita competir en el torneo local, pero el cruce internacional tendrá prioridad por todo lo que está en juego. Una eliminación ante Recoleta profundizaría la crisis y dejaría al equipo sin una meta continental durante el resto del año.
En caso de avanzar, Boca enfrentaría en los cuartos de final al ganador de la llave entre San Pablo y Bolívar. Cualquiera de los dos posibles adversarios representaría una exigencia considerable: el conjunto brasileño por su experiencia y jerarquía, y el equipo boliviano por la dificultad que supone jugar como visitante en la altura.
El posible camino de Boca hasta las semifinales
El Xeneize deberá superar dos eliminatorias para instalarse entre los cuatro mejores del torneo. Primero tendrá que imponerse ante Recoleta y luego sortear una serie mucho más compleja frente a San Pablo o Bolívar.
Si consigue atravesar ese recorrido, podría encontrarse con River. El Superclásico se disputaría con partidos de ida y vuelta y entregaría un lugar en la definición de la CONMEBOL Sudamericana.
¿Un dato? Nunca antes River y Boca se enfrentaron en la Sudamericana, aunque sí protagonizaron cruces eliminatorios en la Libertadores.
River también se juega una parte importante del semestre
El Millonario, con Chacho Coudet al mando, transita uno de los momentos más difíciles de su historia. Básicamente, la dirigencia fichó gran cantidad de jugadores, marginó a otros, y no gana. Tampoco juega bien. La Sudamericana es el principal torneo internacional que conserva en su calendario y representa la oportunidad más concreta para cortar la sucesión de frustraciones deportivas.
River enfrentará a Independiente Santa Fe en los octavos de final. La serie comenzará en Bogotá, donde el equipo de Coudet deberá sostenerse ante un rival acostumbrado a competir en la altura y en un escenario exigente.
Si supera al conjunto colombiano, el Millonario se enfrentará en los cuartos de final al ganador del cruce entre Vasco da Gama y Olimpia. Recién después podría producirse el esperado encuentro con Boca en semifinales.
La lista de River, llena de dudas para octavos de final
Coudet deberá tomar decisiones importantes antes de la serie ante Independiente Santa Fe. River puede realizar cinco modificaciones en su lista de buena fe, pero incorporó más jugadores durante el mercado de pases. Por ese motivo, algunos refuerzos deberán esperar hasta unos eventuales cuartos de final para ser inscriptos.
Francisco Ortega, último fichaje, tiene grandes posibilidades de estar. Marcos Acuña sufrió un desgarro en el isquiotibial de la pierna derecha y, aunque apunta a recuperarse para el partido de ida, su disponibilidad no está asegurada. Además, Matías Viña fue apartado del plantel, por lo que River necesita incorporar otra alternativa para el lateral izquierdo.
Nicolás Otamendi y Ángel Correa también formarían parte de la lista por la jerarquía y la experiencia que pueden aportar en una serie eliminatoria. De esta manera, quedarían dos lugares disponibles para Lucas Beltrán, Rafael Santos Borré, Mauro Arambarri, Giovanni González y Tobías Andrada.
Beltrán y Borré aparecen inicialmente con ventaja. Ambos conocen el club, ofrecen variantes ofensivas y pueden complementarse con los delanteros que ya integran el plantel. Andrada, en cambio, llegó con algunas molestias físicas y perdió terreno en la consideración.
Las situaciones de Arambarri y González también deberán ser evaluadas con atención. Aunque sus primeros rendimientos no fueron los esperados, dejarlos afuera reduciría las opciones de recambio en sectores sensibles.
Sin Arambarri, las alternativas para el mediocampo quedarían limitadas a Aníbal Moreno, Fausto Vera, Tomás Galván y el juvenil Lucas Silva. En el lateral derecho, si Giovanni González no es anotado, Gonzalo Montiel sería la única variante experimentada del equipo.
Tobías Ramírez también pelea por un lugar. El defensor llegó en marzo mediante una prórroga excepcional otorgada por la Asociación del Fútbol Argentino, pero no fue inscripto para la fase de grupos. Después de recibir el alta médica por una intervención quirúrgica en la rodilla derecha, podría convertirse en otra alternativa para la defensa.
Entre dudas, proyectos que caminan por la cornisa y una necesidad de alegrías tan urgente como agua en el desierto, Boca y River afrontan la Sudamericana en modo redención. Siempre grandes, no tienen margen de error. Una eliminación temprana podría resultar determinante para el futuro cercano de ambas dirigencias.
Ni más ni menos que eso.
