En 1996 Santa Fe eliminó a Vasco da Gama en las semifinales de la extinta Copa CONMEBOL. El drama se apoderó de El Campín cuando se fue luz en la tanda de penales.
La imagen del portero Rafael Dudamel celebrando su atajada al primer cobro del brasileño Edmundo solo se pudo ver por dos segundos. Levantó los brazos con grito en la boca en el arco norte. Lo demás quedó a la imaginación. Todo quedó en penumbras en el estadio y por televisión pues las luces del estadio se apagaron. La angustia por esa definición a la final se hizo más espesa.
Todo tan Santa Fe, atado al sufrimiento. Sin tregua. Varios minutos después las luminarias volvieron a encenderse y el árbitro ecuatoriano Alfredo Rodas reanudó la serie en el arco sur con turno para los cardenales. El delantero argentino Silverio Ramón Penayo lo convirtió.
Francisco Wittingham extendió el drama al falla, pero Dudamel desvió otro a Joao Luiz y Nelson Flórez aseguró la victoria con su derechazo a media altura.
"No te imaginas la satisfacción que uno siente cuando el equipo necesita de uno y puedes aportar grandes cosas", indicó el meta venezolano.
Fue el fin de una noche de suspenso de 2 horas y 25 minutos. Un partido largo que en el tiempo regular también tuvo de todo.
El portero Caetano resultó figura por sus atajadas hasta que el mediocampista Roberth Villamizar marcó el 1-0 de cabeza. De esa manera igualó la llave.
En Vasco estaban referentes como Edmundo y Juninho Pernambucano, especialista en pelota quieta.
"Que bien Santa Fe, clasificamos a la final de la Copa Conmebol ¡Arriba Santa Fe!", celebró el tablero de la cancha.
En la final, Santa Fe perdió contra Lanús. En la nobleza de sus hinchas, esa noche del 13 de noviembre de 1996 genera recuerdos profundos.
Este martes 8 de septiembre se cruzarán en Bogotá por la ida de los cuartos de final de CONMEBOL Sudamericana.
