La noche de Carlos Andrés Gómez en La Bombonera pasó de la gloria al enojo en cuestión de segundos. El extremo colombiano, que había sido protagonista en el primer tiempo del partido de ida de las semifinales de la CONMEBOL Sudamericana entre Boca y Vasco da Gama, terminó expulsado en una acción tan rápida como insólita: vio dos tarjetas amarillas en apenas unos segundos.
Hasta ese momento, el colombiano era una de las figuras del equipo brasileño. Al minuto 25, aprovechó los espacios a espaldas del lateral de Boca y envió un centro para que Adson ganara el duelo en el área y marcara el 0-1 para la visita.
La escena que cambió su partido llegó a los 18 minutos del segundo tiempo, con Vasco todavía en ventaja. Gómez intentó demorar la ejecución de un tiro libre a favor de Boca, que iba a cobrar Santiago Ascacíbar, argumentando que no se estaba realizando en el lugar correcto. En medio de la discusión con los jugadores locales, el árbitro chileno Piero Maza le mostró la primera tarjeta amarilla.
Lejos de calmarse, el colombiano reaccionó con enojo y fue a reclamarle al juez. Durante la protesta, lo tocó dos veces mientras le señalaba dónde consideraba que debía cobrarse la falta. En el segundo contacto hubo un leve empujón. Maza no lo dejó pasar: le mostró la segunda tarjeta amarilla de inmediato, con tanta vehemencia que terminó arrojando la tarjeta al césped.
La situación no terminó ahí. Gómez se resistió a abandonar la cancha y siguió discutiendo con el árbitro antes de retirarse, mientras Vasco quedaba con diez hombres para defender su ventaja en uno de los estadios más difíciles del continente.
La expulsión tiene, además, un costo alto para el equipo brasileño: el colombiano, que la semana pasada estuvo con la Selección Colombia durante la fecha FIFA, se perderá el partido de vuelta, que se jugará el martes 20 de octubre en Brasil y definirá a uno de los finalistas de una Copa Sudamericana cuya final se disputará en Barranquilla.
