El técnico rojinegro respondió con firmeza a la consulta sobre los cuatro remates en la serie y defendió el valor competitivo del equipo
La eliminación dolió. Pero la pregunta fue directa.
Y la respuesta, aún más.
Tras quedar fuera ante Los Angeles FC, a Óscar Ramírez ESPN le consultó —en un tono más analítico que emocional— qué le dejaba la serie, poniendo sobre la mesa un dato que marcó la conversación: apenas cuatro remates en 180 minutos.
La reacción no se hizo esperar.
El dato es incómodo
El dato es frío. Pero pesado. Alajuelense generó solo cuatro opciones claras en toda la serie, una cifra que refleja la diferencia de recursos, ritmo y profundidad frente a un rival construido para competir al máximo nivel.
Sin embargo, para el técnico rojinegro, reducir el análisis a eso es quedarse corto.
“Me parece mezquino buscar pelos en la sopa por haber creado cuatro opciones de gol”, lanzó el Machillo en conferencia.
Y ahí empezó todo.
Más allá de los números
Ramírez no esquivó la pregunta. Pero la reinterpretó.
Para él, el verdadero valor de la serie no está en la cantidad de remates, sino en el contexto: competir, resistir y estar a segundos de forzar el alargue ante un equipo plagado de figuras internacionales.
“Estuvimos a minuto y medio de llevar a un gran equipo a tiempos extra”, recordó.
Y ese, según su lectura, es el punto de partida.
Lejos de enfocarse en lo que faltó, el técnico decidió rescatar lo que sí hubo.
Entrega. Carácter. Y, sobre todo, valentía.
“Rescatar los deseos, el pundonor y la alegría… lo tomo como una evaluación para crecer”, explicó.
En medio de la crítica, Ramírez puso sobre la mesa otro elemento: el contexto generacional del equipo.
Un plantel joven, en formación, que se midió ante una estructura pensada para ganar.
Una serie que deja preguntas ... y respuestas
La pregunta de ESPN abrió el debate.
Porque sí, los números dicen una cosa. Pero el partido, otra.
Alajuelense compitió con lo que tenía, apostó por jóvenes, resistió durante largos tramos… y estuvo a un suspiro de lograr algo mayor.
Para Ramírez, el mensaje es claro:
El problema no es la crítica. Es quedarse solo con ella. Más allá del análisis puntual, el Machillo fue más lejos.
Señaló una deuda estructural del fútbol costarricense: la falta de unidad para crecer y competir en estos escenarios.
“Hay mucho divisionismo… cuando nos unimos es cuando mejoramos”, advirtió.
Un mensaje que trasciende el resultado.
Y que deja claro que la serie ante LAFC no solo se jugó en la cancha.
