El entrenador rojinegro realizó su autocrítica más fuerte desde que llegó al club y reconoció que su equipo fue superado en aspectos que van más allá del fútbol
En Alajuelense ya no solamente hablan de aspectos por mejorar. Hay preocupación.
La derrota 1-0 frente al Luis Ángel Firpo dejó al tricampeón de Centroamérica obligado a jugarse su clasificación ante Plaza Amador, pero también provocó la autocrítica más fuerte de Ismael Rescalvo desde que asumió el banquillo rojinegro.
El español no buscó excusas. Tampoco maquilló lo ocurrido en El Salvador.
“Hicimos un mal partido, principalmente en el primer tiempo. No nos alcanzó y ahora tenemos que ganar en casa para llegar al objetivo”, reconoció.
Y su análisis fue todavía más profundo.
“En ganas, en fútbol, en carácter, en ambición, nos ganaron. Hay que hacer autocrítica”, sentenció Rescalvo.
Las palabras llaman la atención porque llegan después de un inicio en el que el propio entrenador había insistido en que Alajuelense estaba en construcción y debía ir de menos a más.
Ya había reconocido problemas para tener profundidad, conectar entre líneas, finalizar mejor las jugadas y ejercer una presión más efectiva. Con el paso de los partidos aparecieron algunas respuestas y la Liga comenzó a mostrar una mejor versión.
Pero el golpe en El Salvador volvió a exponer inconsistencias.
Y esta vez Rescalvo apuntó a algo todavía más delicado: no habló únicamente de fútbol, sino de carácter, ganas y ambición.
El escenario tampoco permite demasiado tiempo para lamentarse.
Alajuelense, Firpo y Plaza Amador llegaron a quedar con seis puntos en un Grupo A completamente apretado, y la Liga deberá recibir al conjunto panameño el próximo miércoles a las 8:30 p. m. en el Alejandro Morera Soto.
“Dependemos de nosotros, que es ganar en casa. Será un partido definitorio”, aseguró el entrenador.
La Liga sigue teniendo la clasificación en sus manos, pero perdió prácticamente todo el margen de error.
Rescalvo pidió desde su llegada tiempo para construir su equipo. Ahora tendrá que encontrar una respuesta inmediata.
Porque después del golpe en El Salvador, Alajuelense pasó de corregir detalles a jugarse buena parte de su semestre en una sola noche.
