Saprissa y Alajuelense firman un 0-0 que mueve la tabla, pero no emociona

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Morados y manudos repartieron puntos en Tibás: la S cayó al tercer puesto y la Liga cerró la jornada dentro de zona de clasificación

Cero goles. Cero dueño. Y muy poco fútbol.

Saprissa y Alajuelense llegaron al Clásico con la posibilidad de dar un golpe sobre la mesa, pero terminaron protagonizando un partido que hizo mucho más ruido en la tabla que dentro de la cancha.

El 0-0 en Tibás dejó a los dos con sensaciones extrañas. Los morados perdieron el liderato que habían ocupado durante buena parte del Apertura 2026, mientras la Liga cerró la jornada en el cuarto lugar, aunque sin ofrecer argumentos suficientes para sentirse ganadora de la noche.

El Clásico prometía fuego. Terminó entregando humo.

Saprissa saltó al terreno obligado a ganar después de los triunfos de Cartaginés y Sporting. Los dos alcanzaron los 27 puntos y trasladaron toda la presión hasta La Cueva.

La S necesitaba los tres puntos para recuperar la cima. La Liga, ubicada apenas dos unidades por debajo antes del partido, tenía la oportunidad de superar a su máximo rival y confirmar su ascenso en la tabla.

Ninguno aprovechó. Saprissa tuvo la pelota, pero no el camino.

El primer tiempo encontró a un Saprissa más adelantado y a una Liga cómoda esperando detrás.

Los morados intentaron hacerse dueños de la pelota, moverla por los costados y encerrar al rival. Sin embargo, dominar no siempre significa lastimar.

El equipo de Hernán Medford circuló mucho y profundizó poco. Alajuelense defendió cerca de su área, cerró espacios y logró que el clásico avanzara sin grandes sobresaltos para Washington Ortega.

La Liga prácticamente renunció al protagonismo ofensivo, pero tampoco sufrió demasiado.

Fue un pacto silencioso: Saprissa proponía sin claridad y Alajuelense esperaba sin apuro.

Así se consumieron los primeros 45 minutos.

Medford buscó respuestas en el banquillo durante el complemento, pero las variantes no consiguieron cambiarle el pulso al encuentro.

Saprissa siguió intentándolo. Más por obligación que por inspiración.

Al otro lado, Alajuelense también movió sus piezas, aunque continuó sin encontrar continuidad cuando recuperaba la pelota. Las aproximaciones aparecían a cuentagotas y el partido se fue llenando de fricción, imprecisiones y ansiedad.

El reloj comenzó a convertirse en el principal enemigo de los morados.

Conforme se acercaba el minuto 90, Saprissa se lanzó hacia adelante. Lo hizo a tumbos, empujado por la urgencia y por una afición que sabía que el liderato se escapaba.

La S consiguió instalarse cerca de Ortega, pero le faltó la última decisión, el pase preciso y, principalmente, una idea capaz de romper el bloque rojinegro.

La Liga tampoco pudo castigar los espacios. Cuando intentó salir, Abraham Madriz respondió para evitar cualquier sorpresa.

Y el clásico murió como había comenzado: sin goles y sin un dueño.

El pitazo final confirmó el daño para Saprissa.

El equipo tibaseño quedó tercero con 25 puntos, dos por debajo de Cartaginés y Sporting, que lideran con 27.

Alajuelense llegó a 23 unidades y se mantuvo en la cuarta posición, la última que entrega un boleto para las semifinales.