BARCELONA -- El Barcelona tiene por delante "una Liga de cuatro partidos", avisó Xavi Hernández en la rueda de prensa posterior al partido del domingo frente al Mallorca, felicitando públicamente al Real Madrid por la consecución del título y avisando que ahora lo que queda es asegurar la Champions.
"Somos cinco equipos para tres plazas", reveló el entrenador azulgrana, se diría que ignorando que el sábado una victoria en el Benito Villamarín le aseguraría a su equipo esa plaza para la próxima edición de la máxima competición continental.
El barcelonismo estará muy atento al resultado de esta noche entre el Getafe y el Betis. Una victoria local dispararía las opciones de salvación de los azulones y dejaría la Champions a un paso de los azulgranas; pero un triunfo del Betis, que complicaría más si cabe la pelea por la permanencia, convertiría el duelo del Villamarín en una auténtica final para el conjunto de Manuel Pellegrini, que podría, ganando, colocarse a tres puntos del Barça... Y con el goal average a su favor.
Se echa cuentas en el Camp Nou y se contempla que tras la visita al Betis habrá que recibir a Celta, visitar al Getafe y acabar ante el Villarreal, en tres partidos de los que, de entrada, solo permanece a primera vista sin mucho que decir el cuadro gallego, con azulones y groguets, quien sabe, peleando por sus objetivos hasta el último día porque el Villarreal, más allá del sueño de la Champions de este martes contra el Liverpool, puede cerrar la temporada, incluso, fuera de cualquier competición europea.
Repite Xavi la dificultad mental que supone para el Barça tener que acostumbrarse a este tipo de escenarios en los que no hay un título por el que luchar. "Necesitamos fe, deseo, intensidad... Esta es nuestra realidad ahora y confiar en que la próxima temporada volvamos a pelearle la Liga al Real Madrid" especificó el entrenador, necesitado de recuperar con urgencia el ánimo de un barcelonismo alejado en el campo y la grada de sus mejores sensaciones.
No se recuerda alrededor del Camp Nou un final de temporada como el actual, donde no hay trofeo por el que luchar y que se sabe que se cerrará, por segunda vez en tres años, sin un título que celebrar. Puede eso explicar que el estadio azulgrana se esté acostumbrando a una imagen entre desconocida e inaudita, con muchos asientos vacíos y un ambiente cada vez más alejado de la crítica y anestesiado ante la realidad del club.
El Barcelona comenzará en junio las obras de remodelación de este estadio que aumentará su capacidad, se espera que en la segunda mitad de 2025, hasta las 105 mil localidades... Pero en la actualidad no es capaz ni de llenar dos tercios de sus 99 mil butacas, con más de 24 mil abonados acogidos a una excedencia y otros 20 mil que, se calcula desde el propio club, han abandonado la costumbre, en otros tiempos sagrada, de asistir a los partidos de su equipo.
La desafección se teme entre el barcelonismo y los mensajes reclamando apoyo lanzados desde el club (con el presidente Laporta a la cabeza) o de ánimo expresados por el entrenador no calan entre una masa social a la que esto de una Liga de cuatro partidos para festejar una clasificación de Champions, un segundo puesto en el mejor de los casos, le provoca tanta decepción como abandono.
