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Barcelona desairó el fichaje de Haaland hace dos años y por 20 millones menos de lo que pagó el City

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Haaland y el Manchester City son el matrimonio perfecto (1:50)

Así lo cree nuestro analista Andrés Agulla porque el delantero no pelea el puesto con nadie y porque al equipo de Guardiola le hace falta un centro delantero de sus características. (1:50)

BARCELONA -- El Barcelona no podía fichar a Erling Haaland este año. Xavi viajó a Alemania y se reunió con él para presentarle un proyecto ambicioso de futuro, Joan Laporta se reunió con el desaparecido Mino Raiola para intentar seducirlo y, más aún, encajar la operación en el presente económico del club... Pero financieramente nunca tuvo opción de pelear por la incorporación del gigante noruego.

El club azulgrana dejó pasar la ocasión de ficharlo durante el mercado de invierno de la temporada 2019-20, cuando empezaba a buscar un sucesor para Luis Suárez, la operación no se iba más allá de los 65 millones de euros y prefirió, a pesar de los números que ya presentaba Haaland, olvidarse de él... Para al cabo de unas semanas invertir cerca de 45 millones en el fichaje de Martin Braithwaite, quien había marcado ocho goles en 27 partidos con el Leganés en la primera mitad de aquel curso.

El danés llegó ya fuera de plazo para sustituir a Suárez, operado de la rodilla en enero de 2020, pero para nada contemplado como un jugador que pudiera hacerle sombra al uruguayo en el club, donde su papel era indiscutible a pesar de todo.

El Borussia Dortmund pagó 20 millones de traspaso al Salzburgo por Haaland, a los que sumó otros 20 en comisiones, y le ofreció un salario, de acuerdo con lo publicado por diversos medios alemanes en aquel momento, cercano a los 5 millones de euros netos por temporada... Poco más o menos lo que le aseguró el Barça a Braithwaite.

Al cabo de dos años, el fichaje de Haaland por el Manchester City devuelve un hecho obsceno, por decirlo suavemente, al Camp Nou. En diciembre de 2019 la rodilla le provocaba verdaderos problemas a Luis Suárez y el club comenzó a estudiar el fichaje de un delantero que más allá de darle descanso compitiera con él por la titularidad.

La capacidad goleadora del uruguayo había comenzado a resentirse (9 goles en 16 partidos oficiales hasta el primero de diciembre) y el entonces entrenador Ernesto Valverde constató con el secretario técnico, Eric Abidal, y el presidente plenipotenciario, Josep Maria Bartomeu, la conveniencia de buscarle un recambio, también, con vistas al futuro.

En aquel momento ya se había disparado en el plano internacional el joven Haaland, de 19 años y que con el Salzburgo austriaco sumaba 28 goles en 22 partidos, ocho en seis de Champions, y comenzaba a verse tanto como el sucesor de Cristiano Ronaldo o la estrella que en el futuro a medio plazo rivalizaría con Kylian Mbappé, ya campeón del mundo con Francia y estrella rutilante en el Paris-Saint Germain.

El Barça, en su momento, no quiso incomodar a Suárez, mantuvo el status quo en la plantilla y prefirió dejar pasar la ocasión de fichar a un futbolista llamado a ser capital en el panorama internacional.

Cuando al cabo de un año y poco más Joan Laporta, recién proclamado presidente del club, se fijó en el noruego la operación ya era virtualmente imposible, por más que el mandatario tratara por todos los medios de seducir a Raiola y al propio padre del futbolista.

Con el paso de los meses Laporta descubrió que la realidad financiera del Barcelona era más grave de lo esperado en un primer momento y ya en marzo de este 2022 comenzó a enterrar cualquier opción de hacerse con el jugador.

El City, entre traspaso, comisiones y salario invertirá más de 220 millones de euros en Haaland, una cifra inasumible hoy por hoy para el Barça y muy lejana a los 65 que costaba hacerle frente 17 meses atrás.

La herencia recibida por Laporta de la anterior junta directiva es dramática y lo que habría sido una excelente operación en diciembre de 2019 ya era totalmente imposible al cabo de dos años.