Ezequiel 'Chimy' Ávila gana terreno en la ronda de nombres que se mencionan como posibles refuerzos para el ataque de Boca. Con una infancia y adolescencia complicadas, el delantero llevó adelante una carrera repleta de altibajos y está cerca de regresar al fútbol argentino.
Cartoneó, fue preso, estuvo dos años sin jugar, trabajó como albañil, reapareció gracias a San Lorenzo, pegó el salto a Europa, se lesionó dos veces y hasta lo buscó Barcelona. "Yo miro para atrás y veo la vida pasada que tuve... para no volver más a eso", dijo hace algunos años en una entrevista con Sebastián Vignolo.
La infancia y adolescencia de Chimy Ávila en Rosario
Se crió en el barrio Empalme Graneros, al noreste de la ciudad, y bajo el cuidado de su madre. Su padre tuvo problemas con el alcohol y fue ella quien se hizo cargo de los nueve hijos del matrimonio.
“Nosotros éramos 9 hermanos. A mi padre, cuando se separa de mi madre, le pegó fuerte la separación y se tiró al alcohol y las drogas. Lo poco que teníamos, cuando venía tomado o pasado de sustancias, nos lo rompía; la tele, la heladera...”, comentó Ávila en la mencionada entrevista con FOX Sports en 2020.
Ávila estuvo preso y no pudo jugar durante dos años
Después de debutar a los 15 años en Tiro Federal en el Nacional B, el futuro parecía prometerle soluciones a Chimy y a su familia, pero un inicidente en el propio club hizo que su vida dé un giro de 180 grados.
"Me acusan de robo calificado y tentativa de homicidio, luego se resolvió que soy inocente. Las pruebas eran falsas y perdí dos años de mi carrera. Me acusaron de robo, de haber querido matar al presidente del club”, detalló Ávila.
Los detalles del caso y sus años privados de la libertad
Fue el propio Chimy quien hace algunos años se encargó de contar los pormenores: “El sereno del club, que salía con mi prima, llevaba mujeres a comer asado en el predio nuevo del club, que tenía como una pensión en la que no vivía nadie. Y me invitó: ‘Esta noche la tiramos para arriba’. Yo entro con mi motito, me empujan y me ponen una pistola en el oído. Apenas levanto la vista y veo a toda la policía enmascarada y digo: ‘¿Qué pasó acá, agarraron al Chapo Guzmán?’"
Luego, continuó con el relato: "Me detienen, me esposan, me pegan un par de coscorrones, y el presidente me acusa de que yo me estaba yendo del predio con 20 LCD, 20 pelotas, los botines de todos los chicos en una bolsa. La jueza le preguntó cómo hice para llevarme todo eso en una moto, con una bolsa. Las cámaras de un supermercado cercano mostraron que entré, pero no salí”.
Ávila tuvo que cartonear para mantener a su familia
“Me llevan detenido, me tuvieron un año y medio con policía en la puerta de casa, sólo podía salir a trabajar. Tenía 19 años y, como no conseguía trabajo, le dije a mi primo: ‘Prestame el carro y el caballo’. Mi mujer estaba embarazada, pasaba desde las 6 de la mañana a las 7 de la tarde, cirujeando, hasta que conseguí trabajo de albañil en una demoledora, había que tirar las casas abajo para que trabajaran los arquitectos”, explicó Ávila.
Después de un año y medio, el panorama pasó a ser más alentador para el delantero. “En el barrio me decían rata, chorro, fui muy juzgado. Hasta que nació la nena, conocí a mis representantes y me daban 600 pesos por sábado para que sólo me dedicara entrenar, aunque en realidad trabajaba a la mañana y entrenaba a la tarde”, comentó el delantero.
La carrera de Ávila, al igual que su vida, también estuvo llena de altibajos
Luego de ser detenido en febrero de 2013, recién a mediados de 2015 se pudo sumar a San Lorenzo, donde debutó con el Patón Bauza y a los dos años ya logró dar el salto a Europa para ascender con el Huesca.
El paso a Osasuna en 2019 le dio un nombre más importante en España, donde tuvo una clausula altísima que le impidió ser contratado por Barcelona, un club que siempre lo tuvo en el radar.
Se rompió los ligamentos de su rodilla izquierda en enero de 2020, cuando atravesaba el mejor momento de su carrera. Volvió en septiembre y tuvo una lesión similar en la pierna derecha. Entre ambas lesiones estuvo 14 meses afuera.
En marzo de 2021 regresó y poco a poco recuperó su nivel. En 2024 llegó el llamado de Betis, club en el que jugó hasta mediados de 2026, cuando quedó libre.
Ávila: lo que pudo haber sido, lo que fue y lo que podría ser
“Mis amigos de la infancia están en la cárcel o en el cementerio. La vida es tan complicada que en el barrio yo ya me estaba tirando para la opción A, que era la más fácil: la delincuencia y la mala vida. Eso, quizás, te daba los mejores lujos, pero no dormía tranquilo”, explicó Chimy, al recordar sus primeros años de edad y pensar en las decisiones equivocadas que lo podrían haber llevado por un camino oscuro.
"¿El futuro? Si lo supiese iría a jugar a la Quiniela. Solo me queda trabajar y esperar. Quizás mañana no nos levantamos. Es tema de mi agente", remarcó Ávila en una de sus últimas declaraciones como jugador de Betis. ¿Se acerca a Boca?
