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Barcelona: Si Koeman es el futuro, el futuro es miserable

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Hasta que Laporta no tenga 9 millones de euros, no va a despedir a Koeman (2:26)

Moisés Llorens explica la razón del por qué Koeman no va a ser despedido por ahora como DT del Barcelona. (2:26)

“Gracias a mí este club tiene futuro”. La frase corresponde a Ronald Koeman y hace apenas algunos días que se hizo pública tras una entrevista que el técnico concedió a una televisora holandesa (NOS), en la que presumió ser un entrenador que le da oportunidad a los jóvenes.

Con los antecedentes de la temporada anterior en la que el FC Barcelona no fue capaz de pelear por LaLiga hasta el último partido, y tras quedar eliminado en Octavos de Final de la Champions League, además de practicar un futbol sumamente pobre en todo el curso, la pregunta resulta obligada: ¿qué le da valor a Koeman para decir lo que dijo?

Jactarse de apostar por la cantera es una verdad a medias. Ronald Araújo y Óscar Mingueza, por ejemplo, sumaron minutos la temporada anterior por la crisis en la defensa central que arrastra el equipo desde hace años.

Gerard Piqué estuvo lesionado varios meses; Samuel Umtiti no existe desde hace mucho (futbolísticamente hablando); y Clement Lenglet es un futbolista que no tiene el nivel para jugar en el Barça.

¿Apostó por jóvenes? Sí, porque no tenía de dónde más echar mano. En el caso de Mingueza, claramente no estaba listo para tener la continuidad que le dio el holandés, pero fue utilizado ante la emergencia. No había más.

Por otra parte, creer que Koeman descubrió a Pedri es poco menos que una mala broma. El chico mostró su infinito talento en Las Palmas y reportó al Barça con la ilusión de quedarse, aunque de entrada el propio técnico no contaba con él.

“Un día me hizo a un lado y me dijo que no sabía mucho de mí, que apenas me había visto jugar y que tendría que mostrarle lo que puedo hacer en los entrenamientos”, recordó Pedri en una entrevista hace algunos meses.

Bastó con verlo de cerca para notar lo evidente, se trata de un diamante en bruto que desde los 17 años asumió funciones de adulto en el equipo como titular indiscutible, y después en la selección de España.

A mitad de la campaña anterior, de la noche a la mañana y denigrando por enésima ocasión a Riqui Puig, el estratega le dio un rol de primer cambio y a veces titular a Ilaix Moriba, un mediocampista con condiciones: mucho recorrido, fuerza, pero sin la visión, talento ni proyección de Puig.

Hoy Moriba ya no está en el Barça tras rechazar renovar su contrato bajo las condiciones económicas que le ofrecía la directiva azulgrana.

De los jóvenes que ha lanzado al ruedo en lo que va de la presente temporada (Gavi, Nico González, Demir o Balde) es pronto para hacer un balance, pero el holandés afirma que “serán jugadores fantásticos en tres o cuatro años”. Son su escudo ante los ‘papelones’ como el 0-3 ante el Bayern, partido en el que el Barça nunca tiró a gol.

LAS ETIQUETAS

Desmentida la autoproclamación de Koeman como el gran impulsor de la cantera, cabe ahora analizar las etiquetas con las que carga el entrenador, las cuales lo benefician por el nombre que forjó en la institución, pero al mismo tiempo lo condenan.

La categoría de leyenda que adquirió en su etapa como futbolista está fuera de toda duda; sin embargo, eso no es por lo que ahora se le juzga.

Es holandés y alumno de Cruyff, pero el dato es meramente anecdótico, pues sus equipos y en especial el Barcelona de la temporada pasada y lo que va de ésta, está a años luz de practicar un futbol ofensivo, vistoso, arriesgado y ya no se diga espectacular.

Cierto, Koeman llegó al club tras la catástrofe en la Champions a manos del Bayern Munich, aquel 2-8 que no se olvida, y bajo una gestión desastrosa de Josep María Bartomeu, que fue quien lo contrató, pero con su dirección el equipo no juega bien ni contra rivales de escasa o nula jerarquía.

Messi, como sucedió tantas veces, sacó a flote el barco y de su mano se consiguió la Copa del Rey, tras superar los Cuartos de Final y la Semifinal de forma milagrosa con goles de último segundo.

De jugar bien y aferrarse a la filosofía del club, nada. De hecho, de forma descarada se defendieron ventajas de un gol en el Camp Nou ante oponentes de media tabla para abajo. Los cambios de Koeman fueron (son) en su mayoría cuando va ganando, defensivos, apostando a amontonar gente atrás en lugar de buscar ampliar el marcador.

Hoy, poco y nada se habla de que con una fría llamada telefónica Koeman corrió a Luis Suárez del club y deshizo la productiva e incomparable sociedad con Messi.

No se dice ni se enlistan las ocasiones que ha humillado públicamente a Riqui Puig, una verdadera joya de la cantera que a los 22 años ve retrasado su proceso por un entrenador que sencillamente tiene algo personal contra él.

Hoy Koeman se siente tan empoderado de forma inexplicable, que habla de ampliar su contrato con el club, critica al presidente Joan Laporta acusándolo de ‘filtrador’ y hasta exige “todo el poder”.

Va de nuevo: ¿Qué le da valor? ¿Qué ha ganado el holandés más allá de un trofeo menor como la Copa del Rey? ¿En verdad el Barcelona tiene futuro gracias a Koeman?

Debutar a jóvenes que aún no están listos para las grandes ligas, despreciar a otros, y apostar por un futbol rácano, no es desde ninguna óptica un futuro halagüeño para el Barça...

Si Ronald Koeman es el futuro del FC Barcelona, entonces ese futuro es miserable. Al tiempo.