De Cristian Campestrini llaman la atención muchas cosas: haber debutado en el futbol mexicano a los 35 años, su aplomo bajo los tres postes de Puebla, y la virgen que lo acompaña a todos lados y que ya le ha causado algunos problemas en la Liga MX.
Argentino de nacimiento, asegura a ESPN Digital que no se ha planteado la posibilidad del retiro y ni siquiera pasó por su cabeza colgar los guantes en los momentos más álgidos de su carrera, como cuando a finales de 2014 se quedó sin club y sin representante.
La virgen del Rosario de San Nicolás es una de las imágenes más veneradas de la República Argentina y Campestrini la ha adoptado como su más grande símbolo de fe.
“Siempre me ha acompañado y acá me ha causado dificultades, porque no se pueden llevar imágenes a una cancha, así que trato de ingeniármelas para que siempre esté presente, aunque solamente la llevo al vestuario, porque no me dejan ingresarla a la cancha”, dijo.
El experimentado portero profesa la religión católica, “igual que toda mi familia, mi mamá también es muy devota de la virgen, pero es algo propio, me gusta que la virgen sea partícipe de mi carrera, la llevo por cábala o como un ritual para que uno siempre se sienta seguro”.
“La verdad que me ha concedido la salud de mis hijos y de mis padres, ya eso es una bendición importante. Siempre le llevo una ‘ayuda’ a la iglesia o cumplo algunas promesas, soy agradecido con ella”.
LE GUSTA ‘SUFRIR’
Sociable, atento y accesible a la charla, Campestrini accede amablemente a responder una serie de preguntas relacionadas con aspectos específicos y vitales en su trayectoria balompédica:
--¿Cómo te hiciste portero?
“Siempre me gustó, desde los cinco años empecé en la portería, así que nunca me pasó por la cabeza desempeñar otra posición. No fue por mi estatura (1.82), la cual saqué de mi papá, fue porque me gustaba cambiarme diferente a mis compañeros, estar ahí, solitario, sabiendo que en un minuto puedes pasar de héroe a villano”.
"Sé de algunos compatriotas míos que han hecho las cosas muy bien aquí, pero México tiene grandes porteros"
-- Cristian Campestrini, portero del Puebla
--¿Entonces, te gusta ‘sufrir’?
“Sí, quizá es porque a uno le gusta sufrir un poco, es un puesto muy lindo y lo disfruto mucho. El futbol es día con día, en un momento puedes estar arriba y en dos partidos puedes estar abajo. Acá la clave es tratar de tener el mismo ritmo, el mismo concepto de aprendizaje de vida”.
--¿Por qué elegiste el futbol mexicano?
“Mi sueño era venir a atajar al futbol mexicano, más a mi edad. Me llegó en un momento hermoso, por eso lo estoy disfrutando y viviéndolo con mucha alegría. Esta es una liga muy competitiva, muchos argentinos han venido acá, todos los estadios son muy lindos. Gracias a Dios y a la virgen lo pude cumplir”.
--México es cuna de buenos arqueros, ¿a ti quien te ha impresionado más?
“Sé de algunos compatriotas míos que han hecho las cosas muy bien aquí, pero México tiene grandes porteros, como Muñoz, Talavera, Corona. Para mí el mejor de la Liga es Marchesín, pero lejos, muy por arriba de todos, por encima de Nahuel Guzmán, por encima de Campestrini”.
--¿Te gustaría ser un ídolo en México?
“No, lo mío no es venir a ser figura ni estrella, al contrario, vine a jugar acá porque como te dije, realmente era mi sueño. Cuando vi esta posibilidad, no lo dudé. Vine a Puebla como uno más, trabajo como uno más y el día de mañana me iré como uno más. La palabra ‘ídolo’ es muy fuerte, pero sí lo disfruto y estoy pasando momentos muy lindos a nivel grupal, eso es lo que realmente a mi me llena”.
--Cuando llegaste a este futbol había dudas por tu edad, ¿qué respondes a eso?
“Que mientras el corazón, las ganas y la cabeza tengan 15 años, la edad no importa. El arquero de América es uno de los mejores y también tiene una edad grande. Esto pasa por el entusiasmo y porque uno se levante todos los días para seguir demostrando que todavía está vigente, que tiene mucho por aprender. No porque uno sea grande ya se las sabe todas, al contrario, hay muchísimas cosas por seguir mejorando”.
--¿Qué has encontrado en Puebla?
“Primero, una ciudad muy linda y con mucha historia, para vivir es preciosa. Llegué a un club con la necesidad de sumar puntos, porque los años anteriores no fueron los mejores. Me he encontrado con una escasez de momentos lindos que necesita el Puebla y estamos a tres finales de poder cumplir un lindo sueño”.
LA MALA JUGADA DE SU AGENTE
Jugador emblemático con Arsenal, cuyos colores defendió de 2008 a 2014, pero también jugador de Rosario Central (ahí debutó) y Olimpia de Paraguay, entre algunos otros, Campestrini vivió un amargo episodio en su carrera en su despedida de la escuadra de Sarandí.
-¿Llegaste a contemplar el retiro al quedar sin equipo y sin representante?
“No, imposible, estaba con muchísimas más ganas. Después de siete años en Arsenal y lograr cinco títulos de los cuales dos fueron internacionales, me quedé sin jugar seis meses porque mi representante, (Jorge) Cyterszpiler, me hizo una mala jugada. Es un tipo muy ambicioso que piensa más en su bolsillo que en los sueños humanos y no pude dar un paso más en mi carrera”.
--¿Cómo saliste de ese mal momento?
“Rodeándome de mi familia, de la gente que me quiere. Luego llegué a Olimpia y después di un paso al futbol mexicano. Cuando uno entrega la vida a su agente es porque piensa que es buena persona. Sé que el futbol es un negocio, pero lo principal es que la gente que te maneja piense en tu familia y no sólo en el bienestar de su bolsillo”.
--¿Qué tanto tiene que ver Marini en la alegría que reflejas por el juego?
“Es un técnico muy capaz que con el jugador se lleva muy bien, es un compinche de ellos. Cuando supe que Pablo estaba aquí, no dude en venir porque ya habíamos trabajado juntos y sabía de su capacidad. Es un trabajador, un técnico que desde hace mucho está en el futbol mexicano y por algo será”.
--¿Hasta dónde quieres extender tu carrera?
“Hasta donde más pueda. Estoy demasiado bien ahora, con muchísimas ganas. Tengo una familia hermosa (Ágatha, su compañera de vida, y Catalina y Valentín, de seis y dos años, respectivamente) y amo ser portero, amo levantarme y dirigirme a entrenar. Realmente, la cabeza, las ganas y las piernas las tengo de 15 años y las voy a aprovechar hasta el último día”.
