La temporada 2024/2025 de Paris Saint-Germain quedará en la historia pase lo que pase el domingo 13 de julio frente a Chelsea en la final del Mundial de Clubes 2025, que se podrá ver en vivo por Disney+. Sin embargo, su extraordinaria travesía merece un desenlace feliz en Nueva Jersey. Hizo todos los méritos y ahora solo le falta la última victoria para cerrar un año inigualable.
La victoria 4-0 sobre Real Madrid en semifinales fue una demostración de fútbol. De destreza individual y de funcionamiento colectivo. Luis Enrique formó un equipo brillante en todas sus líneas. Solidario para defender, para presionar, para recuperar, para crear y para definir.
PSG fue una máquina en el primer tiempo. Borró de la cancha a Real Madrid, ni más ni menos. No le alcanzó ni la estirpe al conjunto español para emparejar un encuentro en el que se estableció una diferencia abismal entre ambos. Fue un deleite el trabajo del equipo francés en esos primeros 45 minutos, más allá de los tres goles.
Campeón de la Ligue 1 por amplia diferencia, campeón de la Copa de Francia y campeón de la UEFA Champions League después de un 5-0 inapelable sobre Inter. PSG puede cerrar con el Mundial de Clubes la temporada más exitosa de la historia. Justo en la primera edición de este torneo, el campeón puede ser también el mejor de todos sin posibilidad de discusión.
Salvo el tropiezo contra Botafogo, su campaña en este campeonato fue sobresaliente. Tuvo brillantez, como contra Real Madrid e Inter Miami, y también luchó cuando debió hacerlo, como frente a Bayern Munich. Es un equipo que cumple con todas las tareas. Juega como ninguno y también tiene el temperamento necesario en este tipo de desafíos.
Sus virtudes son varias, pero la más destacada es la fluidez de su juego. La pelota circula con absoluta naturalidad entre futbolistas que se mueven hacia donde pide la jugada. Por eso brilla tanto Vitinha. El portugués es el socio de todos. Vértice de cada triangulación, decide cuándo hacer la pausa y cuándo acelerar. Activa a los delanteros. Piensa.
Con los tres atacantes, Luis Enrique ha logrado algo muy difícil: que todos pongan sus virtudes individuales al servicio del colectivo. Khvicha Kvaratskhelia, Désiré Doué y Ousmane Dembélé son jugadores de un enorme talento, que tal vez por sus características podrían ser señalados de "individualistas". Sin embargo, todos juegan a lo que necesita el equipo. Y eso los hace ser aún mejores.
Desde luego, PSG llega a la final como absoluto favorito. Chelsea ha demostrado ser un equipo que sabe jugar este tipo de partidos, pero no se ha topado con un rival de jerarquía ni en la Conference League ni en el Mundial. Si sostiene esta intensidad y este nivel, el conjunto francés debería cerrar la temporada con el título del mundo. Un título que ya merece.
