<
>

Lionel Messi da un giro de 180 grados en la relación Argentina/PSG: triunfa con su país y no rinde con su club

play
Scaloni: "Estamos enormemente satisfechos con las Eliminatorias que tuvimos" (1:18)

Luego del empate ante Ecuador, el entrenador de la Selección Argentina analizó el partido ante los de Alfaro y el camino de sus dirigidos durante el torneo rumbo a Qatar. (1:18)

Elige la decepción que quieras de la carrera de Lionel Messi con Argentina. Al fin y al cabo, hay mucho para elegir.

¿Qué tal 2010, cuando, en el pico de su carrera, Messi fue dirigido por Diego Maradona en la Copa del Mundo y Argentina fue aplastada en cuartos de final por un grupo de alemanes advenedizos? Puede que te tire más 2014, cuando Argentina no cedió ni un remate al arco en el tiempo reglamentario de la final del Mundial ante Alemania, pero Gonzalo Higuaín erró un remate de contraataque y Mario Gotze convirtió el gol del siglo en el último suspiro.

Un año después, en la final de la Copa América, Higuaín erra otra escapada, el partido se va penales, Messi convierte el primero, todos los demás de Argentina fallan, y Chile se convierte en campeón de Sudamérica. Un año después, en otra Copa América --esta vez en Estados Unidos-- Argentina supera a Chile 18 a 4 en remates en la final, Higuaín falla otra escapada, se van a penales, Messi erra el primero y Chile vuelve a ganar. Poco después del partido, el ganador del último Balón de Oro anuncia que se retira de la selección argentina a los 29 años.

Si puedes, recuerda ese momento por un segundo y empápate en él: el rey del fútbol a nivel de clubes se rinde tras una década de frustraciones en el fútbol internacional. En aquel entonces, habría sido imposible comprender dónde estamos hoy: La carrera de Messi en el fútbol de clubes se ha convertido en algo totalmente secundario, y disfruta la vida con la Albiceleste.

La versión abreviada de la carrera de Messi hasta 2020 va algo así.

Un pequeño niño de Rosario, Argentina, es considerado demasiado pequeño por todos los entrenadores, hasta que se abre paso en el campo de juego y deja a todos boquiabiertos gambeteando a niños más grandes como un rayo. Sin embargo, el pequeño niño seguía siendo diminuto: a los 12 años medía menos de un metro y medio. Su padre decide que necesita un tratamiento con hormonas de crecimiento, el tratamiento es costoso. Barcelona se entera de este mini fenómeno, y el papá le dice al Barça que puede tener a su hijo si paga el traslado de ambos y continúa el tratamiento hormonal. Se firma un contrato en una servilleta, se mudan de continente y el chico se convierte en el mejor futbolista de todos los tiempos (para muchos), ya que su genialidad individual fue moldeada dentro de la fábrica de fútbol colectivista conocida como La Masía.

Como dijo un antiguo entrenador de las inferiores de Barcelona: "[Messi es] una fusión del individualismo del fútbol callejero argentino y el juego más orientado al equipo tomado de la filosofía de Barcelona".

Sin embargo, el éxito que tuvo en Barcelona nunca se trasladó a su selección mayor, hasta que finalmente ganó la Copa América en 2021. La razón más importante: el azar. Argentina llegó a tantas finales de torneos y a tantas prórrogas y tandas de penales que debería haber tenido al menos la suerte de ganar un trofeo con algún rebote afortunado.

Por supuesto, no es la única razón. El sistema posicional fluido y a la vez estricto que Pep Guardiola inculcó en el Barcelona no existía cuando Messi cambiaba las rayas blaugranas por las albicelestes. La mayoría de los entrenadores --y en particular Maradona, quien optó por un sistema de "cuatro centrales" que no ha vuelto a aplicarse-- tuvieron un enfoque poco imaginativo y defensivamente estable que dependía de que las estrellas de Argentina (léase: Messi) hicieran algo mágico un par de veces por partido.

"El problema es que Messi no ha podido desplegar su juego natural con Argentina, un equipo que en demasiadas ocasiones ha confiado en ese momento de genialidad suyo para salvarse", afirmó Andreas Campomar, autor de "¡Golazo! De los aztecas a la Copa del Mundo: La historia completa del fútbol en América Latina", antes de Rusia 2018. "El sistema que encuentra en Barcelona no ha existido a nivel internacional".

Y con los problemas, vino la cuestión de la identidad. En 2004, España intentó reclutar a Messi para que cambiara su lealtad al país donde había pasado toda su carrera profesional y su vida adulta. ¿Te lo imaginas? Pero él quiso volver a casa.

Mientras que Messi era admirado y apreciado por los aficionados argentinos de la misma manera que se puede admirar y apreciar a un cuerpo celeste que en realidad no puede entenderse, Maradona era adorado y ferozmente amado. Lo mismo ocurrió con Carlos Tevez, un jugador que ni se acercaba al nivel de Messi, pero era claramente más humano y había arrancado su carrera en Argentina con Boca Juniors.

"Si bien hay cierta verdad en esta opinión, me temo que la tensa relación de Messi con Argentina ha sido de alguna manera exagerada", dijo Campomar. "Parte de la razón, sin embargo, puede ser el hecho de que dejó Argentina y se fue a Barcelona a los 13 años y nunca jugó con un equipo doméstico senior; otra parte de la razón puede ser su reticencia natural".

"Messi habla como un argentino; tiene una dieta argentina: es culturalmente argentino. Sin embargo, no tiene la misma personalidad fuerte, como, por ejemplo, Maradona. Quizá él sea demasiado humilde para una Argentina que exige una fortaleza sobrehumana a sus héroes”.

Lo que nos lleva al triunfo por 3-0 del viernes contra Venezuela en Buenos Aires, en La Bombonera de la Boca. Argentina, nación campeona reinante de la Copa América, ya había clasificado al Mundial. El partido no era importante, por lo que sólo fueron a divertirse. Fue una de las primeras veces que Messi se ponía la camiseta de Argentina y todo parecía fácil, despreocupado y bajo control. Messi anotó el tercero, pateando la pelota antes de dejarla picar y -- hay que resaltar esto -- comenzó a reír mientras que la pelota se metía y tocaba la red. Era el último partido competitivo de Argentina en casa antes de la Copa del Mundo, y toda la carga parecía haber desaparecido.

Argentina cerró las eliminatorias el martes con un empate 1-1 como visitante ante Ecuador, aunque le queda un partido pendiente contra Brasil (suspendido por un incidente de seguridad) que será disputado en la antesala del Mundial y que no influirá sobre la tabla. Messi participó en la jugada del gol argentino en Guayaquil, donde Ecuador empató sobre la hora.

Messi ya ha recibido el abucheo de los fans argentinos -- en un partido del Mundial, en un torneo en el que terminó ganando nada más y nada menos que el Balón de Oro – pero ese ya no es el caso. La Bombonera lo amó la semana pasada. Pero ahora, recibe el abucheo de los fanáticos de su club: Paris Saint-Germain.

Esta temporada europea se ha sentido como un sueño medio despierto, con Messi existiendo en otro lado, raramente apareciendo en la conciencia colectiva en vez de estar constantemente en el centro de la escena.

El mejor definidor con vida se encuentra en medio de la peor racha de su carrera. Ha sido un actor de reparto para PSG en la Champions League, firmemente bajo la sombra de Kylian Mbappé. En temporadas anteriores, su penal fallido contra Real Madrid – en un partido que perdieron por 3-2 – hubiese sido un tema de debate central después del colapso. ¿Estamos seguros de que Messi es un jugador decisivo? En vez de eso, en esta ocasión el tema se disipó.

Aún estamos en marzo y el resto de su campaña 2021-22 jugará siguiendo el flujo de un equipo que ganará con facilidad un título de liga que PSG casi siempre gana sin dificultades. Estos partidos marcan el ocaso del mejor jugador de todos los tiempos. Y, sin embargo, ¿a quién le importa?

No sé qué es lo que estará pensando Messi; en realidad nunca lo hemos sabido. Con Cristiano Ronaldo, hay muy poco subtexto; todo está en la superficie. Con Messi, por el contrario, casi todo es subtexto. Lo más importante que hemos podido conocer con respecto a su psiquis ha sido el hecho de que solía vomitar antes de los partidos. Como el gran escritor uruguayo, Eduardo Galeano, una vez dijo: "Me gusta Messi porque él no se cree Messi”.

Pero, de todas maneras, parecería que Messi finalmente está disfrutando de jugar con Argentina, mientras que su trabajo con PSG se siente como una carga, casi como una molestia. Con Argentina, cuenta con un equipo construido alrededor de sus movimientos cada vez más limitados; él es la mente experimentada, el de los pases inteligentes, el que está liderando una generación de jóvenes estrellas mientras que sus contemporáneos ahora se están pasando al staff de entrenadores. Con PSG, él es simplemente otro astro dentro de un escuadrón construido como un equipo de básquetbol. Parecería que está jugando full-time con Argentina y part-time con PSG.

Los números también dejan esta situación a la vista. Desde que comenzó junio, Messi ha jugado el 84% de los minutos disponibles en los partidos competitivos para Argentina – la mayor cantidad de minutos de todos los jugadores, incluyendo al arquero titular, Emiliano Martínez. Con PSG, sólo ha jugado el 55% de los minutos en la Ligue 1.

Después del partido de Venezuela, Messi dijo, "No sé qué es lo que haré después del Mundial. Estoy pensando en lo que vendrá. Después de Qatar voy a tener que evaluar muchas cosas". Argentina quizás no termine ganando la Copa del Mundo, al igual que cualquier otro equipo quizá tampoco gane. Pero el equipo está en su mejor forma desde 2006, y la camiseta ya no es una carga pesada para él.

¿Qué es más probable para Messi? ¿Un primer título en el Mundial o un quinto trofeo de la Champions League antes de que decida retirarse? Al menos por este año – y quizá por primera vez – deberíamos quedarnos con la primera opción.