El debut de Uruguay ante Chile en el Sudamericano Sub-20 dejó muy buenas sensaciones en filas celestes y no solo por el resultado (3-0), sino también por la sólida actuación del equipo de Marcelo Broli.
Desde el inicio del juego, los orientales fueron agresivos, salieron a presionar en el bloque alto con gran intensidad y buscaron constantemente un juego directo que los llevó, en pocos toques, al arco chileno en reiteradas ocasiones.
Al minuto recuperó la primera y probó con un tiro alto de Álvaro Rodríguez. A la jugada siguiente, Franco González intentó mediante la misma vía y lo trabaron justo. A los 3' llegó el 1 a 0 con un gran remate desde afuera de Fabricio Díaz que se metió contra el palo.
Era la apertura del marcador para un equipo que había salido decidido, pero que no se quedó ahí. Otro intento desviado del Cepillo González anticipó lo que llegaría a los 7', cuando, tras un lateral, Álvaro Rordíguez pivoteó en el área y Luciano Rodríguez sacó un soberbio remate que se metió en el ángulo para el 2 a 0.
Pero Uruguay no frenó. A pesar de la ventaja inicial, el equipo de Broli siguió presionando a su rival cada vez que entraba en contacto con la pelota, con Damián García y Fabricio Díaz como abanderados, con los cuatro del fondo bien cerca de los volantes y con mediocampistas ofensivos y delanteros que marcaban la primera línea de contención.
Todo era de la Celeste, y mediante esa intensidad y esa presión llegó el tercero. Damián García recuperó en la salida de Chile y se desprendió, Luciano Rodríguez lo habilitó y el volante de marca pisó el área rival para rematar cruzado y poner la pelota contra el palo para el 3 a 0.
Esos 45 minutos demoledores le alcanzaron a Uruguay, que administró energías en el complemento. La intensidad, la ambición y la actitud marcaron a un equipo que tuvo un estreno soñado y que se ilusiona en el Sudamericano.
