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La historia de Alessandro Circati, el italiano que ilusiona a Australia en el Mundial 2026

¿De dónde es una persona? En algunos países se considera que es de donde nació. En otros, que es de donde nacieron sus padres, como una suerte de herencia. Pero por ahí anda alguien que no aplica para ninguna de esas dos respuestas, como Alessandro Circati. El defensor nació en octubre de 2003 en Fidenza, Italia; tiene padre italiano y madre italiana; juega al fútbol en Parma, Italia; y en el Mundial 2026 eligió representar a… Australia. Y esto último, en buena medida por el consejo que le dio una de las glorias recientes del fútbol -sí- italiano.

Conviene aclarar de entrada que el nexo de Alessandro con el país oceánico es más que concreto. Cuando él era un bebé, la familia viajó allí para acompañar al papá, Gianfranco, también futbolista aunque con un recorrido algo más sufrido del que unas décadas más tarde tendría su hijo. Su carrera se desarrolló fundamentalmente en equipos del ascenso italiano. En el medio se fue en 1998 a un paso breve en Perth Glory, en Australia, país al que regresó en 2006 para terminar su carrera en la misma ciudad, con la camiseta de Perth SC. Este club, como la historia de los Circati, es una síntesis del vínculo de Australia con Italia, tanto que llegó a llamarse Perth Italia Soccer Club y ahora compite con el nombre de Perth Azzurri.

Alessandro Circati pasó entonces su infancia y buena parte de su adolescencia en Australia. Como tantos hijos de jugadores, intentó seguir los pasos de su padre, aunque de chico repartía su pasión entre la pelota redonda y la ovalada del fútbol australiano, esa mezcla de fútbol, rugby y básquet que se practica en el país. No tardó mucho en terminar de decidirse y, con las puertas abiertas por el buen recuerdo que había dejado su padre, comenzó a jugar primero en las divisiones juveniles de Perth SC y después en las de Perth Glory.

El salto a Europa de Alessandro Circati

Pronto quedó muy claro que las condiciones de Alessandro le daban posibilidades de emigrar a ligas más poderosas, y la primera meta fue llegar a Europa. Aunque desde afuera pueda parecer curioso, no eligió como primera posibilidad a Italia, adonde el destino terminaría por llevarlo. O, más que el destino, circunstancias vinculadas a la política.

“Yo estaba a prueba en Inglaterra, me fui a probar a Leicester. Todo iba bien, pero en el medio se dio el Brexit. Con la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, las cosas se complicaron y no pude seguir ahí. Como tengo familia en Italia, decidí irme con ellos y apareció entonces la posibilidad de Parma”, contó Circati en una nota a The World Game en 2021. Poco después terminaría de acordar su continuidad en el club, el mismo en el que papá Gianfranco había comenzado. El mismo que tal vez sea el máximo referente en Italia para los australianos, después de los exitosos pasos por ahí de Vince Grella y Mark Bresciano en la primera década de este siglo. El mismo, también, en el que Alessandro encontraría un consejo que le hizo tomar una de las decisiones más trascendentes para su vida futbolística.

Un ídolo como compañero en Italia

En el inicio de su recorrido en Italia, tuvo la suerte de compartir plantel con una leyenda del fútbol de ese país. Gianluigi Buffon había decidido, ya con 43 años, volver al equipo en el que había comenzado su leyenda, y que acababa de descender a la Serie B. En ese torneo en el que Parma sufrió más de lo que disfrutó y terminó 12°, lejos de los puestos de ascenso, Gigi hizo lo que pudo desde el arco, mientras que Circati, que era muy elogiado por su desempeño en las divisiones juveniles, tuvo la chance de debutar con el primer equipo en febrero de 2022.

Los dirigentes de la Federación Italiana de Fútbol ya habían comenzado por entonces las gestiones para contar con Alessandro en los seleccionados juveniles, conscientes de que podía optar también por jugar para Australia. En principio, las conversaciones prosperaron y en marzo de 2022 llegó a calzarse la Azzurra en la categoría Sub-20. Fue titular y salió reemplazado a falta de cinco minutos para el final, en una victoria amistosa 5-0 contra Noruega.

Pero las cosas estaban a punto de cambiar, de la mano de la persona menos esperada. Ya en 2023, a la hora de tomar la irreversible determinación de para qué seleccionado jugar en mayores, Circati decidió apelar al buen juicio de su compañero con mayor experiencia. Lo contó en 2025, en una entrevista con ESPN. “Cuando lo veías representar a Italia, era probablemente uno de los jugadores que más sentía la camiseta de su país en todo el mundo. Sin embargo, cuando le conté mis dudas, lo primero que hizo fue pensar en mí. Me preguntó: ’¿Qué es lo que sentís? Olvidate de lo demás. De la presión que recibís del club, de todo. ¿Qué sentís internamente?’ Se lo dije. Y cinco días después tomé la decisión”.

Un crack de Australia nacido en Fidenza

En otros tiempos, hubiera parecido extraño que un futbolista eligiera representar a Australia y no a Italia, una de las selecciones más ganadoras de la historia. Pero es claro también que para un muchacho de la edad de Circati, los logros de la Azzurra son algo que cuentan los mayores. Después de conseguir su cuarto título hace ya dos décadas, en el Mundial en 2006 -con Buffon en el arco y sufrida eliminación a Australia en octavos de final-, hubo apenas una aislada coronación en la Euro en 2021, que fue una isla en medio de las eliminaciones en fase de grupos de las Copas del Mundo de 2010 y 2014 y de ni siquiera haberse clasificado para 2018 y 2022. En cambio, los aussies se consolidaron en los últimos tiempos como parte del elenco estable en Mundiales: no faltan justamente desde 2006, y en ese torneo y en 2022 se metieron entre los 16 mejores.

Por otro lado, el camino del defensor de Parma es similar al que siguieron por ejemplo Gianluca Lapadula, Tiago Alcántara y Nicola Zalewski, que nacieron en Italia pero optaron por representar a Perú, España y Polonia, respectivamente. En cambio, es el contrario del de Mateo Retegui, que renunció a una eventual convocatoria de Argentina y hoy representa a la Azzurra, o el de los brasileños Jorginho y Emerson Palmieri, que fueron parte del plantel que conquistó la Euro en 2021.

En junio de 2023, el por entonces entrenador de Australia, Graham Arnold, convocó a Alessandro Circati por primera vez, para un encuentro en China nada menos que ante el campeón del mundo. Argentina se impuso 2-0 con goles de Lionel Messi y Germán Pezzella, y aunque Alessandro no vio acción ese día, sí le tocó después debutar en octubre en otro amistoso, frente a Nueva Zelanda, con victoria por 2-0.

Alessandro Circati, el joven capitán de Australia rumbo al Mundial 2026

La maduración terminó de llegar en la temporada 2023/24, que lo tuvo como uno de los baluartes del ascenso de Parma y lo vio afianzarse como uno de los pilares en el seleccionado. Pero como las cosas siempre pueden complicarse, en ese momento en que todos los pulgares apuntaban hacia arriba, el físico le dio un disgusto grande a Alessandro, que en septiembre de 2024 sufrió durante un entrenamiento la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.

Fue el tiempo de esperar. De hacer valer la paciencia y la determinación. Y valió la pena. Regresó en abril del año pasado en un empate sin goles como local ante Napoli y con el correr de los partidos volvió a ser la gran referencia de la defensa del equipo. También del seleccionado, con el que fue parte de la clasificación al sexto Mundial consecutivo. No sólo eso: el entrenador Tony Popovic lo honró con la designación como capitán en un amistoso contra Nueva Zelanda, cuando apenas tenía 21 años.

Así, Alessandro Circati retomó ese camino al que espera sumarle más episodios felices en el Mundial 2026. Pasea mientras tanto su juego entre Parma y Australia, y deja la sensación de que la distancia que los separa fuera mucho más breve que los 14 mil kilómetros que cantan los mapas. Él sabe que una persona es de donde elige ser. Que se puede a la vez ser un poco de un lado y un poco de otro. Aunque a la hora de decidir, señaló a Australia. Sin importar lo que dijeran los demás.