Esta edición del Mundial tendrá diez países africanos en competencia y, entre ellos, estará Senegal, un seleccionado que ya no se conforma con sorprender y aspira a sentarse en la mesa de las potencias. En "Los Leones de Teranga" se reflejan las ilusiones de todo un continente, que ve a un equipo que convierte la diáspora en fortaleza, sin renunciar a su identidad.
El pueblo africano tendrá a su principal representante en Senegal, que llega al Mundial como el equipo más prometedor del continente. En el conjunto liderado por Sadio Mané hay jerarquía futbolística, además de fiereza y conexión espiritual con el territorio.
De la revolución al proceso consolidado: cómo se gestó este Senegal
Hubo un antes y un después de que Senegal alcanzara los cuartos de final en el Mundial 2002. Aquel fue un hito que revolucionó el país y despertó la inspiración de la siguiente generación de Leones, tal como lo explica su gran referente Sadio Mané.
Para los jugadores más jóvenes, aquel logro de la Selección Mayor habilitó la chance de soñar en grande y la cosecha de ese "cambio de chip" aparecería casi 20 años después, junto a esa camada que creció con ambiciones de protagonismo.
El plantel exitoso de 2002 no tuvo continuidad y se quedó afuera de Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. En Rusia 2018 el equipo africano volvió a clasificarse y retomó sus sueños mundialistas con otros actores. Aunque se despidió en fase de grupos, en aquella edición comenzó a gestarse lo que en retrospectiva sería el espíritu del equipo actual.
En 2021, Senegal fue campeón de la Copa Africana de Naciones y así consiguió el primer título de su historia. Aquella coronación fue vivida por los protagonistas como una reivindicación y un trofeo que "el pueblo esperó por más de 60 años", según confesó el exjugador y entonces DT Aliou Cissé.
"La generación de 2002 fue nuestro modelo, los jugadores de aquella época pusieron a Senegal en el mapa del fútbol mundial. Marcaron nuestra historia", contaba Mané antes de Qatar 2022. "Nosotros somos sus herederos. Ellos ostentan el récord, y los récords están para pulverizarlos", explicaba el jugador que se perdió aquella Copa del Mundo por lesión.
En Medio Oriente, Senegal volvió a dar un salto y, sin su jugador estrella, logró clasificarse a los octavos de final para confirmar que esta selección era cosa seria.
Senegal llega en el centro de la escena: revancha, empatía y justicia deportiva
La Copa Africana de Naciones 2026 puso a Senegal en todos los diarios del mundo y elevó al máximo su visibilidad. Después de polémicas arbitrales, el equipo senegalés abandonó el campo de juego, pero volvió y le ganó una final infartante a Marruecos. La Confederación Africana de fútbol aplicó el artículo 82 del reglamento, consideró la protesta como una actitud antideportiva y le quitó el título.
Aquel escándalo generó un rechazo global y, principalmente en suelo africano, se consideró como una falta de respeto al deporte. "Este no es el fútbol por el que luchamos, no es la África en la que creemos. Los africanos nos merecemos algo mejor", declaró Mané al enterarse de que le dieron por ganada la final a Marruecos 3-0 por una penalidad.
Esa noche, el delantero tuvo un rol central y los medios africanos lo compararon con un "grisgrís", un amuleto o talismán propio de la cultura local. Gracias al experimentado jugador, Senegal recapacitó y salió a ganar el partido en la cancha. Aunque luego, el campeón se consumó en los despachos dirigenciales.
La repercusión del escándalo rebotó y diferentes portales se hicieron eco: "Senegal fue despojado del título", aseguró The Guardian, de Reino Unido, al tiempo que El País, de España, remarcó la "controversia y legitimidad". "Un momento de Descoronación: Senegal venció a Marruecos y luego perdió ante AFCON", publicó EBoby, un medio afroamericano que también levantó la noticia en Estados Unidos.
Un claro ejemplo de apoyo público fue el de Samuel Eto'o, ícono de Camerún y actual presidente de la Federación de Fútbol de ese país, cuyas declaraciones aparecieron en Africasoccer.com: "Le han dado al mundo una razón para no tomarse nunca en serio la AFCON. ¿Cómo vas a perder una final y ganarla dos meses después? Todo el mundo conoce a los verdaderos ganadores. Senegal tiene pruebas de que ganó".
Otra figura del continente que eligió manifestarse enérgicamente a favor del equipo de Mané fue la estrella de Costa de Marfil, Didier Drogba. Según coinciden el medio The Sowetan de Sudáfrica y GhanaWeb, la leyenda del Chelsea FC marcó: "Es una vergüenza para África y para el fútbol. Senegal es el verdadero ganador, todos lo sabemos".
La injusticia deportiva que sufrió Senegal fue interpretada en muchos lugares del mundo como un ataque a la credibilidad y una ofensa al fairplay. Así, esta selección sumó simpatizantes vecinos y en continente africano se volvió bandera de resistencia ante la corrupción y el juego desleal.
Los leones de Teranga: buenos representantes de la idiosincrasia africana
Los Leones de Teranga es el apodo de la selección de Senegal y está compuesto por dos conceptos troncales: la fiereza del rey de la selva y la "hospitalidad", traducción literal del idioma wolof (el más hablado allí). Esta última palabra engloba un significado más amplio, que incluye valor cultural senegalés y orgullo de la comunidad.
Durante muchos años, la cara visible de Senegal fue Sadio Mané, un líder espiritual y un abanderado de la cultura africana. Su historia de superación fue reproducida como un modelo para el continente: surgido de los suburbios rurales, persiguió sus sueños y se convirtió en una estrella del fútbol mundial. Además de poner a Los Leones en agenda, su popularidad se entrelazó con sus raíces y África ratificó su fama de exportador de talentos.
Aunque siempre estuvo vinculado con su tierra, Mané fue claro a la hora de explicar su progreso: formarse en Europa fue indispensable para su crecimiento y eso no es motivo de vergüenza. Lejos de mensajes populistas, el jugador promueve la idea de un círculo virtuoso, en el que los jugadores salen para aprender y vuelven para representar.
"Cuando juego para Senegal, no juego para mí. Juego para millones de personas", decía Mané, quien se transformó en una leyenda en su país gracias a las credenciales que consiguió fuera de él.
Al igual que Mané, otros jugadores enriquecieron su formación en el Viejo Continente y tomaron la decisión consciente de representar a África. Para muchos, la conexión con sus raíces es innegable y el vínculo emocional, indestructible.
"Soy francés y senegalés, pero cuando juego con Senegal, sé exactamente quién soy", sintetiza Kalidou Koulibaly. El capitán de la selección, cuya carrera se nutrió en Metz (Francia), Genk (Bélgica), Napoli (Italia) y Chelsea (Inglaterra), explica: "Cuando jugamos, no es solo por Senegal. Es por África".
Un caso similar es el de Abdou Diallo, quien también nació en Francia, se formó tanto en ese país (Mónaco y PSG) como en Alemania (Mainz y Borussia Dortmund) y justifica su sentimiento para ser parte de Los Leones: "Es una elección del corazón".
Al igual que los que tienen doble nacionalidad, otros representantes de la bandera de Senegal usan sus apariciones públicas para reforzar el sentido de pertenencia. Por ejemplo, Cheikhou Kouyaté, principalmente jugador en la Premier League, resume con simpleza la motivación del equipo senegalés: "Queremos hacer feliz a nuestro pueblo".
"Jugamos por nuestra gente", coincide Ismaïla Sarr, potenciado también en la liga inglesa. Y Pape Gueye se preocupa por el legado: "Queremos inspirar a los jóvenes en Senegal".
Las palabras de los integrantes del plantel resumen de forma elocuente no solo el sentimiento senegalés sino el apego con la cultura africana en su conjunto.
El pueblo africano vive con orgullo su identidad y Senegal enaltece su cultura en cada símbolo. Su camiseta, por ejemplo, exhibe el león, el car rapide (típico minubús que circula en Dakar), el baobab (un árbol icónico que es patrimonio cultural y símbolo nacional de fuerza y resiliencia) y otros arabescos de arte tribal típicos de la zona.
Así, Senegal construye su identidad futbolística con una Europa que forma y una África que define.
El Mundial 2026: una chance de confirmar que ya no son una revelación
Senegal llega a esta Copa del Mundo con un equipo competitivo, dispuesto a hacer historia. Pero sobre todo, planea irrumpir ante el mundo con una identidad definida, que es propia pero también colectiva.
Los Leones de Teranga representarán los valores de un fútbol africano que mezcla talento para jugar, humildad para aprender y orgullo para representar los valores de su tierra. Y en esa misión, Africa acompaña, se mira y se reconoce.
