Hernán Crespo, quinto goleador histórico de la Selección Argentina, hizo regresar a todos en el tiempo por una tarde. El exdelantero de River Plate, Parma, Lazio, Inter, Chelsea, Milan y la Selección Argentina, hoy entrenador, visitó los estudios de F90 en ESPN y dejó una mirada profunda sobre su paso por la Selección, el oficio del número nueve, el peso del gol, sus primeros momentos en el fútbol, la gloria con River y la herida que todavía acompaña a una de las generaciones argentinas más talentosas de las últimas décadas.
"Me iba mal cuando no tenía ocasiones de gol", recordó sobre su etapa como jugador. "En ese momento te empezás a preocupar. Normalmente el número nueve es el termómetro del equipo, porque vos finalizás lo que el resto construye".
Hernán Crespo y el largo camino hasta convertirse en goleador
Antes de ser una figura internacional, Crespo fue un chico de inferiores que tuvo que esperar su momento. Su historia en River fue de paciencia, frustración y crecimiento.
"Yo empecé en las infantiles de River a los seis años. Novena no jugaba nada, octava nada, séptima poco y arranqué en sexta a sentirme mejor. En quinta sí, jugué y jugué bien. Salimos campeones. En seis meses hice 23 goles en 20 partidos", contó.
Ese recorrido ayuda a entender al futbolista que vino después. Crespo no se formó desde la comodidad del elegido permanente, sino desde la necesidad de ganarse un lugar. Esa espera moldeó su relación con el área, con la competencia y con la exigencia.
Su explosión definitiva llegó en River, donde dejó una marca imborrable. El punto máximo fue la final de la CONMEBOL Libertadores de 1996 ante América de Cali, cuando marcó los dos goles del triunfo 2-0 en el Monumental y le dio al club una de las noches más importantes de su historia continental.
La final de la Libertadores 1996: la noche que cambió todo
Crespo tenía apenas 20 años cuando jugó su último partido con la camiseta de River. Y no fue un partido cualquiera. Fue una final de Libertadores. Fue en el Monumental. Fue con Enzo Francescoli, su ídolo, como compañero. Y fue con dos goles suyos.
"El día después de hacer dos goles en la final de la Libertadores contra América de Cali en 1996, estaba feliz. Tenía 20 años. Fue mi último partido en River. No pasó antes que un jugador formado en un club hizo dos goles en una definición. Encima jugando con mi ídolo Enzo", rememoró.
Crespo, la Selección Argentina y la deuda de los Mundiales
La relación de Crespo con la Selección Argentina estuvo marcada por goles, jerarquía y también por frustraciones. Jugó los Mundiales de 1998, 2002 y 2006, y terminó su etapa en la Albiceleste con 35 goles en 64 partidos, una cifra que lo mantiene entre los máximos goleadores de la Albiceleste.
Sin embargo, su camino mundialista nunca fue lineal. En la previa de Francia 1998 sintió que podía tener un lugar clave, pero una lesión cambió sus planes.
"Argentina queda quinto con Passarella y quedaba afuera del Mundial. Ahí en Barranquilla va con Verón, con el Piojo, conmigo. Después del famoso partido de Argentina contra Brasil en el Maracaná, yo sabía que iba a ser titular en la Copa del Mundo. Pero me desgarré en Italia y terminé entrando por la ventana", explicó.
La eliminación ante Holanda en cuartos de final del Mundial 1998 lo golpeó de una manera particular. El regreso coincidió con una fecha personal.
"Nosotros quedamos afuera del Mundial 98 y me tomé el avión de vuelta el 5 de julio, día de mi cumpleaños. Pensé: el 2002 es mío, me empecé a preparar fuerte. Nunca había levantado una pesa en mi vida y fui con todo, usando el club para llegar en la mejor forma. Ahora cambió todo".
Ese Mundial 2002, sin embargo, terminó siendo una de las grandes heridas del fútbol argentino moderno. La Selección de Marcelo Bielsa llegó como candidata, con una eliminatoria brillante, pero quedó eliminada en la fase de grupos. Para Crespo y para toda esa generación, fue un golpe difícil de explicar solo desde lo futbolístico.
Juan Sebastián Verón, el socio ideal de Hernán Crespo
Entre todas las sociedades que construyó dentro de la cancha, Crespo eligió una por encima del resto: Juan Sebastián Verón. No lo hizo solo por amistad o por nostalgia, sino por una razón futbolística muy concreta.
"Mi socio dentro de la cancha era Verón. Para mí La Bruja es el mejor jugador del anteúltimo pase. El que jugó con Verón al lado difícilmente no jugó en la Selección. Porque mejoraba a todos", afirmó.
"Mis mejores temporadas fueron en Parma, que hice 30 goles en un año, y en la Lazio, con Verón al lado. Salí goleador de las Eliminatorias con Verón al lado", agregó.
La generación que no ligó y la comparación con Qatar 2022
Crespo no buscó excusas. Tampoco cayó en el lamento vacío. Cuando habló de la falta de títulos mundiales de su generación, eligió una mirada simple y dolorosa.
"No fuimos campeones del mundo porque el fútbol es así. A veces lo odiamos y a veces lo amamos. Fue un grupo que no ligó nunca la verdad", dijo.
Y para explicar esa idea, miró hacia el campeón del mundo en Qatar 2022. No para restarle mérito, sino para señalar que incluso los equipos geniales necesitan momentos decisivos a favor.
"Si miramos lo de Qatar, nos damos cuenta de la genialidad de Lionel Messi pero necesitamos del Dibu Martínez. Fuimos una generación que ligó poco".
La desilusión de Hernán Crespo con Marcelo Bielsa en la Selección Argentina
Crespo se detuvo en uno de los capítulos más sensibles de su carrera con la Selección: su relación futbolística con Marcelo Bielsa, que terminó en una gran desilusión. Crespo contó que el entrenador le había planteado una competencia abierta por el puesto con Gabriel Batistuta, pero que, según su mirada, eso no terminó ocurriendo.
"Marcelo Bielsa me dijo que iban a competir e iba a jugar el que estuviese mejor y eso finalmente nunca pasó. Tengo cero problema con Bielsa, jamás lo volví a cruzar. En ese momento la desilusión fue grande", afirmó.
El quiebre, de acuerdo con su relato, llegó después de un partido de Eliminatorias. Crespo aseguró que Bielsa le faltó el respeto y que esa situación lo llevó a tomar una decisión extrema: renunciar a la Selección Argentina.
"Después de un partido de Eliminatorias, Bielsa me faltó el respeto y decidí no volver más. Al lado estaba el Profe Bonini, que dijo: 'no puede decir semejante barbaridad'. Cuando me falta el respeto lo miré mal, se levantó y se fue. Me fui a la ducha, después me convencieron, fui a Ezeiza a hablarlo. Y nunca me pidió disculpas. Renuncié a la Selección Argentina. Nos dimos la mano y ya. Después volví con José Pekerman a la Selección", relató.
