Julián Álvarez, la pieza clave de Argentina más allá de los goles

Julián Álvarez celebrando la victoria ante Suiza, en la que fue el MVP del partido. Getty Images

Julián Álvarez llegó al Mundial 2026 como la segunda gran figura de Argentina, solo por detrás de Lionel Messi. Arribó a la Copa del Mundo con molestias físicas y en medio de una fuerte presión mediática por las versiones sobre su futuro, en una disputa pública entre Atlético de Madrid y Barcelona que incluso terminó salpicando al Real Madrid.

Pese a ese contexto, el delantero fue creciendo partido a partido. Después de comenzar el torneo como suplente frente a Argelia, Austria y Cabo Verde, volvió al once titular contra Egipto y ya no salió más. Se ganó el lugar con la característica que mejor lo define: una entrega inagotable para correr, presionar, recuperar y atacar.

Ante Suiza apareció cuando Argentina más lo necesitaba. En el minuto 112 del alargue, cuando el encuentro parecía encaminado a los penales, marcó un verdadero golazo que destrabó el partido y abrió el camino para el triunfo por 3-1. A partir de ese momento desaparecieron todas las dudas sobre su estado físico y su importancia dentro del equipo.

Aunque frente a Inglaterra no convirtió, volvió a ser determinante. Ubicado más sobre la izquierda, pero con libertad para moverse hacia el centro, se convirtió en una pesadilla permanente para la defensa rival. Su conexión con Messi ha sido fundamental para abrir espacios y generar superioridad en los últimos metros.

Si el análisis se limitara a las estadísticas, Lautaro Martínez aparece por delante con tres goles y una asistencia. Sin embargo, el aporte de Julián trasciende cualquier planilla. Su despliegue es único y representa como pocos la esencia competitiva de esta Selección: intensidad, sacrificio y presión constante.

Julián Álvarez: un defensor más

Contra Egipto no anotó, pero protagonizó una de las acciones más importantes del partido. Recuperó una pelota clave ante Mohamed Salah, una jugada que terminó originando la asistencia entre Lautaro Martínez y Enzo Fernández para el gol de cabeza que le dio la victoria a Argentina.

Scaloni ya probó en distintos momentos jugar con Messi, Lautaro y Julián al mismo tiempo, pero sabe que el equilibrio del equipo depende en gran parte del trabajo del ex River. Mientras Messi y Lautaro aportan menos en la presión defensiva, Julián compensa esa diferencia con un despliegue extraordinario, convirtiéndose prácticamente en un defensor más cuando el equipo pierde la pelota.

Un mapa de calor que explica todo

El encuentro frente a Egipto fue una muestra perfecta de su influencia. Recorrió prácticamente todo el campo de juego, de izquierda a derecha, con constantes idas y vueltas. Completó 32 de los 37 pases que intentó y ganó tres duelos defensivos, entre ellos el decisivo frente a Salah.

Contra Suiza disputó los 120 minutos y recorrió 13,69 kilómetros, una cifra extraordinaria para un delantero. Remató tres veces al arco y en el tercer intento encontró el premio con uno de los goles más espectaculares de todo el Mundial.

Además de su movilidad, las defensas rivales saben que también representa un peligro constante cerca del área. No solo deben preocuparse por el remate de media y larga distancia de Messi; Julián también posee una pegada de primer nivel y capacidad para resolver desde cualquier sector del ataque.

El futbolista que hace el trabajo de dos

Frente a Inglaterra volvió a demostrar que su influencia va mucho más allá del gol. Presionó sin descanso la salida inglesa, obligó a cometer errores y generó una de las situaciones más claras del partido con una gran acción individual dentro del área, en la que dejó rivales en el camino y solo una notable intervención de Jordan Pickford evitó el gol.

Recorrió más de 10 kilómetros y dejó un mapa de calor impresionante. Atacó por todo el frente ofensivo, aunque partiendo mayormente desde la izquierda. Bajó varias veces hasta la mitad de la cancha para participar en la elaboración, colaboró en la cobertura del lateral izquierdo y, paradójicamente, su ocasión más peligrosa nació por el sector derecho.

Scaloni lo sabe mejor que nadie. Más allá de los goles, las asistencias o las estadísticas, Julián Álvarez ofrece algo que muy pocos futbolistas pueden darle a un equipo: la sensación permanente de que hay un jugador extra en cada sector del campo. En la final del Mundial frente a España, esa capacidad para presionar, recuperar y atacar puede volver a convertirse en una de las armas más importantes de Argentina.

Desde España lo quieren desenfocar

A dos días de la final, Miguel Ángel Gil, CEO del Atlético de Madrid expresó desde la cuenta oficial del Club que “No aceptamos la oferta de 100 millones de euros ni aceptaremos una de 150 ni una de 200".

Pese a que Julián dijo públicamente que quiere salir del equipo. Esta entrevista publicada a 48 horas de la final de la Copa del Mundo, que justamente juega Argentina ante España, parece una manera de buscar distraer a un jugador que no disfruta estar en el centro de polémicas. Además, manifestaron que estaba “mal asesorado”. Una novela de Julián, que parece que tendrá más capítulos tras el Mundial 2026.