Messi buscará su segunda Copa del Mundo en el estadio donde anunció hace 10 años que renunciaba a la selección argentina
NUEVA JERSEY -- “Es increíble pero no sé da. Ya está, se terminó para mí la selección”, decía Lionel Messi hace 10 años en la zona mixta del MetLife Stadium, donde este domingo buscará levantar su segundo título del Mundial 2026 cuando Argentina se mida a España.
Ahí, en el mismo estadio, 10 años atrás, Messi vivió su momento más duro con la camiseta argentina.
Era el 26 de junio de 2016 y la historia se repetía. Messi y su selección perdían en serie de penaltis ante Chile su cuarta final, tercera en tres años, y no lograban darle a su gente un trofeo que se resistía desde los tiempos de Maradona.
“Son cuatro finales. No es para mí. Era lo que más deseaba, pero no se me dio, creo que ya está. Creo que ya es una decisión tomada”, decía Messi desde Nueva York, abatido.
La losa era demasiado grande. Cuatro finales perdidas: la del Mundial 2014 y tres de Copa América, en 2007, 2015 y 2016. “Es lo mejor para todos”, sentenciaba.
El increíble giro de la historia
Pero la historia es caprichosa y el futbol más. 10 años después, el mismo estadio será el escenario donde Messi, ya convertido en inmortal en Qatar 2022 consiguiendo la Copa del Mundo, tratará de bordar la cuarta estrella encima del escudo de su Argentina, ya en paz con él.
En estos 10 años la frustración del pueblo argentino se apagó para convertirse en admiración. Dos Copas Américas y un Mundial después, ya compartiendo trono con Maradona, Messi tenía una última sorpresa preparada para los que algún día dudaron de él: a sus 39 años, cuando muchos ponían en duda su participación en este Mundial aludiendo a que jugaba en una liga menor (la MLS), el ‘10’ volvió a alzar la mano para llevar a su selección a la final y ser el mejor jugador del torneo.
Los caprichos del destino
El guion ha querido que el estadio en el que Messi tocó fondo hace 10 años sea el mismo en el que ahora pueda conseguir su segundo Mundial.
Por si fuera poco, enfrente tendrá a la España de Lamine Yamal, su heredero en Barcelona y con el que se fotografió en 2007, cuando Lamine tenía unos pocos de vida.
La historia se escribe este domingo en Nueva York.
