Maximiliano Araújo aseguró que estuvo a punto de regresar a Uruguay tras un primer año muy difícil en el fútbol mexicano, habló de su madre y recordó el gran gesto que tuvo Jorge Giordano en 2017: “Fue una de las sensaciones más lindas en mi vida y me largué a llorar”.
El actual futbolista de Sporting y de la Selección Uruguaya repasó en una charla con AUF TV parte de su trayectoria.
Su primer año en Puebla
Araújo se formó en Wanderers y en 2020 fichó por Puebla de México. En 2023 pasó a Toluca, y desde agosto de 2024 juega en Sporting de Portugal.
Al contrastar este gran presente con aquellos comienzos, el lateral o extremo por izquierda expresó: “Siempre es bueno volver a pensar esos momentos que fueron difíciles. Cuando llegué a Puebla, estuve un año sin jugar y quería volver a Uruguay para volver a competir”.
“Y Dios me dio otra oportunidad y ahí empezó todo. Fueron momentos muy duros, hoy soy el jugador que soy por todas las cosas que uno vivió”, aseguró el futbolista nacido el 15 de febrero de 2000.
El apoyo de su madre
Sobre el gran respaldo en su familia, Araújo dijo: “Mi madre está muy orgullosa y siempre me da buenos deseos para cada partido. Le agradezco por todo lo que hizo por nosotros cuando éramos niños, por todo lo que sigue haciendo por mí y por mis hermanos”.
“Es increíble poder tenerla a ella como madre”, manifestó.
El gran gesto de Jorge Giordano
En 2017, Araújo había comenzado a entrenar con el primer equipo de Wanderers dirigido por Giordano, hoy director nacional de selecciones de Uruguay.
El futbolista reveló una bonita historia: “Un día, llegué tarde a un entrenamiento, él me estaba subiendo a entrenar con el Primero, y medio que me puteó un poco, justo estaban en video”.
“Y después del entrenamiento habló conmigo y le expliqué la situación que en mi casa se llovía, y hacía muchos días que no paraba la lluvia, nos levantábamos y no podíamos dormir bien, y ese día me dormí”, narró Araújo.
El jugador subrayó: “Lo más importante es ir con la verdad y se lo conté sin vergüenza. Y él me dijo que en una semana iba a tener todo cambiado. Y cuando vi el techo de mi casa cambiado fue una de las sensaciones más lindas en mi vida y me largué a llorar porque para mi familia y para mí era algo inalcanzable porque era mucho dinero. El sueldo que yo cobraba en Wanderers no daba para eso”.
“Siempre se lo agradezco y sabe que ese gesto siempre lo voy a llevar conmigo, fue algo que me marcó mucho”, sentenció Araújo.
