La primera reacción fue la de señalarlo como culpable. Pero con su carisma y entrega por esa camiseta, resultaba injusto con René Higuita. Así jugó siempre, al límite. Y si antes celebramos su irreverencia en el puesto y hasta pedíamos más, debimos aceptar con humildad las consecuencias.
Colombia fue hasta el estadio San Paolo para buscar su paso a los cuartos. Enfrentó a Camerún que a partir de la superioridad física y una patada de más, venció al campeón Argentina en su debut. La experiencia del delantero Roger Milla fue suficiente para poner fin al sueño en dos minutos.
Fue la primera vez que jugó con camiseta amarilla en un Mundial. El partido fue áspero, con choques, con máxima protección de la pelota a través de pases laterales. Con el 0-0, Francisco Maturana sintió destino de tiempo extra. Pensó en un medio campo más efectivo. Metió a Bernardo Redín por Gabriel Gómez para retomar la conexión con Carlos Valderrama.
La experiencia de Milla destrozó todo. Con 38 años llegó a Italia sin equipo. Compañero de “El Pibe” dejó el Montpellier unos meses antes y con dos goles (106’ y 108’) sacó a Colombia. El segundo, dolió más por el error de Higuita lejos de su arco. Sin lugar a reproches para el portero, la Selección se apuró. Descontó con una anotación que se recuerda poco pero que vale la pena volver a ver. Valderrama y Redín en su mejor versión para el 2-1.
La aventura mundialista terminó en el cuarto partido. El agradecimiento para ese equipo aún se mantiene. Misión cumplida.
