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Romario, el goleador brasileño que tuvo el mundo a sus pies, cumple 55 años

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ROMARIO SENTÓ A UN RIVAL Y FESTEJÓ: INTACTO A LOS 53 (0:24)

Brasil. (0:24)

Mucho hay que recordar de Romario, el excéntrico delantero brasileño que hoy cumple 55 años de edad y que triunfó con su selección en el Mundial de Estados Unidos 1994 y después desapareció para dar paso al reinado de Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho.

También es muy recordado por su paso en el Barcelona, en la temporada 1993-94. Aseguró a su llegada que marcaría 30 goles en la Liga y cumplió su promesa, pero Romario no volvió a Barcelona al comienzo de la pretemporada siguiente.

Romario siempre presumió que anotó 1002 goles, pero su vida ha sido muy polémica fuera de la cancha.

Apodado ‘Baixinho’ por su baja estatura, maravillaba con su manera de acelerar con el balón rumbo a la portería. Sus cortas pero potentes piernas eran imparables.

Tras ganar el Mundial de 1994 con la Verdeamarela pudo lograr más, pero prefirió “pasarla bien”.

Además del Mundial de 1994, Romario ganó con Brasil las Copas América de 1989 y 1997.

INICIOS
‘O Baixinho’ nació en Río de Janeiro el 29 de enero de 1966.

Sus primeros pasos los dio en el Vasco da Gama. Debutó en Primera División en 1985 y jugó ahí hasta 1988. En 1988 ganó medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl con la selección brasileña y fue máximo anotador de ese torneo.

Entonces comenzó su carrera en Europa. Primero fue transferido al PSV Eindhoven, donde jugó hasta 1993. Ahí fue tres veces campeón de Liga en 1989, 1991 y 1992 y goleador en 1989, 1991 y 1993 y en dos Copas de Países Bajos, 1989 y 1991, con una marca total de 165 goles en 163 partidos; más de un gol por partido de promedio.

MAGIA
En 1993 pasó al Barcelona, que era el vigente campeón de Europa, por 10 millones de dólares. En su primera temporada en el Dream Team de Johan Cruyff (junto a Hristo Stoichkov, Ronald Koeman, Michael Laudrup y Josep Guardiola) marcó 30 goles y fue campeón de Liga.

Patentó la ‘cola de vaca’, una hipnotizante jugada en la que amaga y arrastra el balón hacia la pierna contraria para avanzar a toda velocidad. Lo hizo en el Clásicos ante el Real Madrid, en el 5-0 en el Camp Nou.

Después de ganar la Liga en la última jornada, gracias al empate del Deportivo frente al Valencia, Romario despidió esa temporada desapareciendo de la final de Atenas, en la que el Milan apaleó al Barcelona. Después llegó su coronación en el Mundial de Estados Unidos y no volvió más.

Romario volvió de vacaciones cuando quiso y su relación con Johan Cruyff se arruinó. En la segunda temporada, el brasileño apenas brilló frente al Manchester United en Champions, pero cuando el Barça fue barrido por el Real Madrid en el Bernabéu, en enero, sentenció su retorno a Brasil, fichado por el Flamengo.

Romario jugó solamente 76 partidos oficiales con el Barcelona y marcó 51 goles. Su primer año lo cerró con 44 goles en 58 partidos, una huella imborrable.

En el Flamengo jugó dos temporadas en las que marcó 59 goles en 59 partidos y fue el máximo goleador en 1996, año en el que regresó al Valencia por un tiempo muy corto y regresó enseguida a Brasil. En marzo de 1997, Jorge Valdano reemplazó a Aragonés y pidió su regreso.

Con Valdano –que lo definió como “un jugador de dibujos animados”– tuvo toda clase de libertades y rindió de manera espectacular y también en la selección brasileña en pareja con Ronaldo, en lo que se proyectaba como un gran Mundial de Francia. Sin embargo, todo se derrumbó en la pretemporada cuando Romario se lesionó, estuvo tres partidos sin jugar, que el Valencia perdió. Valdano fue destituido, llegó en su lugar el italiano Claudio Ranieri, y entonces O Baixinho volvió a chocar otra vez por cuestiones disciplinarias y quiso regresar otra vez a Brasil.

Con Flamengo ganó la primera edición de la Copa Mercosur en 1998 y el Carioca 1999, y en 2000 volvió al Vasco da Gama y fue campeón del Brasileirao y la Copa Mercosur.

En 2002 pasó al Fluminense y en 2003 se fue a Qatar para jugar en Al Saad por unos meses. Volvió, y otra vez tuvo problemas de comportamiento con su DT, Alexandre Gama y fue despedido del club aún con 48 goles en 77 partidos. Volvió al Vasco enseguida y en 2005, a los 39 años, fue otra vez goleador de Brasil con 22 conquistas antes de irse a jugar a la United Soccer League, al Miami FC, donde fue el máximo goleador en 2006 y en ese mismo año jugó en el Adelaide United de Australia.

En octubre de 2007, Romario se dio el gusto de ser al mismo tiempo jugador y entrenador de Vasco y el 15 de abril de 2008 anunció su retiro.

La dupla con Bebeto en el Mundial de 1994 fue, sin duda, una de las más recordadas, por su elasticidad y técnica para revivir el ‘Jogo Bonito’ de Brasil.