BARCELONA -- Old Trafford, el mítico estadio del Manchester United, es un escenario de recuerdos encontrados para el Barcelona. Si frente a los Diablos Rojos de Alex Ferguson disputó tres finales continentales el equipo azulgrana con un saldo favorable de dos victorias y una derrota, de sus cinco visitas al templo inglés solo venció en una (la última) y fue derrotado en dos (1984 y 2008) que significaron sendas eliminaciones en la desaparecida Recopa primero y en la Champions después.
Ambas ocasiones significaron la despedida continental de los dos entrenadores y los dos cracks del momento y tuvieron el sabor amargo de quedarse en puertas de un éxito que no llegó. Primero fue con Maradona, después con Ronaldinho...
El Barça, que con la presencia de Romario en 1994 y Rivaldo en 1998 arrancó sendos empates en la fase de grupos de la Champions en dos temporadas que también acabaron de forma frustrante, mantiene como recuerdo más cercano la victoria por 0-1, única, del 10 de abril de 2019 con un autogol de Luke Shaw en la ida de los cuartos de final de la máxima competición continental.
Aquella noche se puso la primera piedra para clasificarse a las semifinales, sentenciada con un incontestable 3-0 en la vuelta (doblete de Lionel Messi) antes del gran derrumbe en la penúltima estación, cuando fue aplastado el equipo de Valverde por el Liverpool para convertir el sueño de la final en una pesadilla que aún sobrevuela el imaginario barcelonista.
DECEPCIONES
Pero 32 millas al este de Anfield, en Old Trafford, el equipo azulgrana ya tenía en su colección de recuerdos decepciones mayúsculas en el pasado. A pesar de la grandeza de ambos clubes, no fue hasta los cuartos de final de la extinta Recopa de la temporada 1983-84 cuando cruzaron sus caminos por primera vez.
El partido de ida, disputado en el Camp Nou el 7 de marzo de 1984, lo venció el Barça por 2-0, con un autogol de Graeme Hogg en la primera mitad y uno postrero, sensacional, de Rojo en el minuto 89 que le daba al equipo liderado por Maradona y dirigido por Menotti el papel de favorito para acceder a las semifinales.
Pero en Old Trafford, dos semanas después, se produjo la hecatombe. Bryan Robson anotó el 1-0 en la primera mitad y en un descorazonador inicio de la segunda, con dos minutos de diferencia, el propio capitán inglés y Frank Stapleton pusieron el 3-0 en el marcador que provocó la remontada de los diablos rojos y la despedida a nivel europeo de Maradona con el Barça.
Al final de aquel curso el club azulgrana renovó totalmente su proyecto, traspasando al astro argentino al Napoli y llegando un inglés, Terry Venables, al banquillo en sustitución de César Luis Menotti.
Fue algo no muy distinto a lo ocurrido en la temporada 2007-08, final de recorrido en el Barça para Frank Rijkaard en la dirección y para Ronaldinho en el césped. El Barça había eliminado en los cuartos de final al Schalke alemán y a la Roma había derrotado el United de Alex Ferguson cuando se cruzaron en la penúltima etapa del torneo.
En la ida del 23 de abril de 2008 el conjunto inglés, muy defensivo, logró mantener el 0-0 durante los 90 minutos y dejar la sentencia, como ocurre ahora, para la vuelta. Y en ella un solitario gol, golazo, de Paul Scholes al cuarto de hora del inicio, tras un mal pase de Zambrotta, le bastó al Manchester United para eliminar al conjunto azulgrana, dominador sin suerte hasta el final y que se despidió de esta manera ante el que, a la postre, sería campeón en Moscú.
Hoy, al cabo de 15 años y por primera vez en la Europa League, vuelve el Barça a jugarse a cara o cruz su clasificación en Old Trafford. Con Xavi, que curiosamente debutó a nivel continental en este mítico campo en 1998, en el banquillo y en un partido tratado con la consideración de examen por el propio técnico azulgrana.
Un encuentro para romper con el pasado y mirar con otros ojos al futuro.
