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Celta se quedó con el encuentro ante PAOK y pasó a octavos de la Europa League

Con un solitario gol del sueco Williot Swedberg, Celta de Vigo Celta doblegó nuevamente a PAOK para certificar su pase a los octavos de final de la UEFA Europa League 2025/26, donde le espera un desafío gigantesco ante Aston Villa o Lyon, dos de los máximos favoritos a levantar el trofeo continental.

La pegada celeste marcó la diferencia en un duelo de excesivo respeto entre ambos equipos, con un Celta muy temeroso de cometer un error y perder su billete a la Europa League nueve años después y con su rival pensando únicamente en llegar con vida a la recta final del encuentro.

Al equipo de Giráldez le faltó ritmo y más velocidad en la circulación de la pelota. Fue muy previsible durante todo el primer tiempo y eso favoreció al PAOK, bien organizado con las líneas muy juntas para evitar que su rival pudiese correr.

En los primeros 45 minutos, Celta solo amenazó con un disparo del uruguayo Matías Vecino, que se salió muy desviado, a un adversario con poca perspectiva ofensiva.

El plan del rumano Razvan Lucescu era claro. Llegar vivo a los últimos minutos. Su equipo defendió con firmeza y asustó a Balaídos en dos acciones con pelota parada de Michailidis y, sobre todo, de Giakoumakis tras una mala salida del arquero rumano Radu.

Al filo del descanso, el mediocentro Ilaix Moriba vio la tarjeta amarilla y eso provocó que se quedase en el vestuario en el intermedio. Lo sustituyó Miguel Román, que ya había brillado en Salónica.

El canterano solo necesitó cuatro minutos para exhibir su calidad. Con un espectacular cambio de orientación lanzó el contraataque de Javi Rueda, que conectó al borde del área con Borja Iglesias, a quien Tsiftsis privó del gol con una gran mano.

Esa acción despertó a Celta, que se animó mucho más a atacar. Y no tardó en abrir la cuenta, de nuevo en otra jugada en la que intervinieron Román y Borja Iglesias, que terminó de manera impresionante el sueco Williot Swedberg.

Ambos entradores refrescaron sus onces. A PAOK no le quedó otra opción que adelantar sus líneas, arriesgar. Pero ni así generó peligro a un Celta que mañana conocerá si se enfrenta al Aston Villa de Unai Emery o al Lyon, tercer clasificado de la Ligue1 francesa.