Alejandro Lembo, exfutbolista de Nacional y la Selección Uruguaya, narró cómo fue su experiencia con una dura enfermedad y el tratamiento que requirió.
En entrevista con el programa "La mañana del fútbol" (El Espectador Deportes), Lembo, de 47 años, contó que tuvo que atravesar un mieloma múltiple, un cáncer de sangre de la médula ósea, que le requirió un complejo tratamiento. Comentó que hoy en día la enfermedad está en remisión y que, si bien no se cura, está pudiendo convivir con ella sin mayores inconvenientes.
"Yo lo tenía muy lejano, nunca había tocado esta enfermedad en familia o amigos. Un día, jugando al tenis me quedó doliendo la espalda, que a mí generalmente me duele porque me retiré con una hernia de disco entonces siempre está ahí. Duró dos meses y era cada vez más fuerte. Acudí al médico, me hicieron una resonancia y ahí salió todo”, expresó, sobre el momento en que se enteró.
También dijo que cuando la situación tomó estado público, él ya estaba internado, realizando el tratamiento, y a la espera del transplante de médula ósea. Consultado sobre si vivió esa etapa con miedo, dijo: “no, me veías y yo estaba normal. Nunca tuve miedo, sabía que no iba a morir de eso. Estaba fuerte físicamente, siempre me cuidé mucho”.
Parte del tratamiento inicial fue una inyección semanal, además de tomar una pastilla diaria, con un énfasis de los médicos para que cuidara los niveles de estrés. “Yo era muy estresado. Vos querés ser el mejor en lo que estás. Mi cabeza no paraba, porque te gusta lo que hacés, estás todo el día en la rosca. Estás hablando de algo y te surge otra cosa. Vas atrás de la zanahoria siempre y siempre querés más. Hasta que llegan estos momentos y decís, ¿para qué?”, expresó.
A su vez, dijo que no hay una explicación médica de por qué le tocó esta enfermedad, y que tampoco quiere saberla, sino que buscó sacar en limpio el para qué le llegó y reconoció que le ayudó a bajar el ritmo de vida y ver muchas cosas desde otra perspectiva.
“Hice un quiebre total en el estrés. No cambiar más un plan que tenía con un amigo por una reunión, que yo siempre era ‘el laburo es lo primero’. Empecé a darme mis tiempos, disfrutar. Más allá de que sigo en lo mío, pero tomándolo más relajado. También hice algún cambio en la comida también, si bien siempre me cuidé, eliminé azúcares y harinas, me traté aparte con una doctora de medicina ortomolecular, que me ayudaba con el tratamiento”, contó.
En marzo tuvo el transplante, etapa en la que debió pasar un mes aislado dentro de una sala, debido al riesgo de sufrir cualquier infección. Reconoció que esa etapa fue un gran desafío mental. “Me sacaron la médula, me pasaron quimioterapia fuerte, perdí el pelo y me sentía muy débil. Estaba tirado en la cama todos los días esperando que pase y empezás a levantar de a poquito. Cada día es en caída. Hasta que un día es el día 0, cuando te ingresan la médula, caés cuatro o cinco días más y ahí empezás a repuntar”, señaló.
Lembo también contó que en la actualidad pudo retomar su trabajo en una empresa de representación de jugadores junto a Maximiliano Rodríguez, y como gerente deportivo del club Cooper, aunque lo hace con otra calma y sin horarios rígidos.
“La empresa es de Maxi Rodríguez, un amigo personal. Me sumé a ella después de mi último trabajo en Nacional cuando fui ayudante de Ricardo Zielinski. Hago la gerencia deportiva de la empresa, estoy cerca de los jugadores, hago la captación, la parte deportiva. Me gusta porque estoy en lo mío, en lo deportivo. No me gusta más lo empresarial”, explicó el exfutbolista.
Hablando sobre su futuro en el fútbol, dijo que la posibilidad de regresar a un cargo en un club con alta exposición no depende de él, pero reconoció que no le gustaría ser director técnico, pero que sí disfrutó de ser asistente y es un rol en el que se siente cómodo.
“El DT tiene que tener más distancia con el jugador, tomar decisiones que al jugador no le gustan. Creo que en el rol del asistente hacés todo lo mismo, sos parte, no te exponés y estás mucho más cerca del jugador, sos el nexo”, contó.
