La carrera profesional del Loco Abreu: cien anécdotas y mil imágenes

El Loco Abreu y una carrera de película. Aquí, festejando con Santa Tecla un título logrado en El Salvador en diciembre de 2016. EPA

Nota publicada el 4/6/2020 por los 25 años de carrera de Sebastián Abreu.

El Loco Sebastián Abreu debutó en la Primera División el 4 de junio de 1995 vistiendo la camiseta de Defensor Sporting, que enfrentaba a Liverpool en el Franzini por la última fecha del Torneo Apertura 1995. Luego defendió otros 31 equipos profesionales, teniendo una increíble y soñada carrera.

Se podría pensar que aquella primera imagen en el fútbol profesional, elevándose y tocando la pelota con la mano en el área propia, no podía augurar un gran futuro. Sin embargo, ese penal pitado por José Luis Da Rosa para que Liverpool se llevase el triunfo sólo anticipaba una carrera que de ninguna manera iba a pasar desapercibida.

Por capacidad goleadora y una búsqueda constante de llegar a ese lugar exacto en el momento indicado, sea en el área o a cualquier otro sitio, Abreu se ha transformado en una referencia del fútbol mundial.

Aquel flaco alto de pelo corto que hace un penal insólito, después será el mismo que empiece a convertir goles de zurda y de cabeza para felicidad de la parcialidad violeta. Con la velocidad con la que se escapaba de los defensas, fue incorporado por San Lorenzo de Almagro.

Una presentación de bermuda y aquel ‘¿Este es el que nos va a salvar?’ del Cabezón Óscar Ruggeri. Y entonces debut con gol en La Bombonera ante Boca, la camiseta de Diego Maradona que escondió en el vestuario, el posterior paso no deseado por Deportivo La Coruña y el Loco que comienza a ‘falar’ portugués en Gremio. Escala en México (Tecos) para volver a San Lorenzo y gritar campeón en el 2001 con el pelo teñido.

En el mismo año: 17 goles en 18 partidos en Nacional y campeón uruguayo, incluidos dos goles clásicos ante Peñarol. 2002 de Cruz Azul y el cosito de la nariz, la vincha y los cordones de la camiseta de la Selección Uruguaya en el Mundial de Corea del Sur y Japón 2002, su primera Copa del Mundo.

La ‘13’ que ya no es rareza sino símbolo del Loco; la otra remera, la que lleva abajo, la de la Selección de Lavalleja que usó su padre, para tener presente a su familia. México y Nacional; de ida y vuelta. Y más escudos en el historial (América, Dorados de Sinaloa, Monterrey, San Luis, Tigres...). Con goles allá y acá, campeonatos y primeros puestos en la tabla de goleadores. El pedido de habilitación para jugar en el fútbol uruguayo; y con Pep Guardiola, de compañero en Dorados, seguir aprendiendo de Juan Manuel Lillo tras una década de profesionalismo.

Las imágenes se suceden y los goles también. Ser una especie de padrino de Luis Suárez, tanto en Nacional como en Uruguay (donde le advirtió al Pistolero que no jugara con la camiseta número 10).

El Torneo Clausura 2008 ganado con River Plate y aquel gol gritado a San Lorenzo por CONMEBOL Libertadores. Israel (Beitar Jerusalem) y luego Lillo que recuerda el sueño pendiente del Loco y lo incorpora a la Real Sociedad. Ahora sí, en 2009 preparado para el fútbol español. Y después Aris Salónica de Grecia.

El gol en el Estadio Centenario de Montevideo en el repechaje ante Costa Rica para que La Celeste vuelva a un Mundial y el 2010 de eternas picadas en los penales. ¿En el mítico Maracaná con Botafogo? Sí. ¿O en un Mundial para que Uruguay vuelva a unas semifinales después de 40 años? También. Para Río de Janeiro fue con Botafogo ante Flamengo por el Campeonato Carioca. Para el resto del mundo ‘El Loco la picó’ fue y será ante Ghana para que Uruguay vuelva a estar entre los cuatro mejores de una Copa del Mundo.

Y entonces la frase de que 'Si estamos en el baile, vamos a bailar'. Una de las tantos frames, fotogramas, de la Locura Celeste en Sudáfrica 2010.

Porque en ese Mundial hubo tanto, que hasta existieron imágenes inventadas, recuerdos de lo que pudo haber pasado ¿Y si el golero de Ghana se quedaba parado en el medio y atajaba el penal del Loco? "¡Me hubiera hecho un cambio facial, hubiera cambiado todo mi cuerpo para que no supieran que soy yo!", reconoció en ESPN años después.

Campeón de América en Argentina 2011. Figueirense en 2012. Otra vez Nacional. Después Rosario Central y la demostración de su vigencia. Los protectores bucales celestes y el paso por Ecuador (Aucas), Paraguay (Sol de América), El Salvador (Santa Tecla) y Brasil (Bangu de Río de Janeiro). Central Español en la Segunda División del fútbol uruguayo y otra vez las maletas para ahora jugar por Chile (Puerto Montt, Audax Italiano y Magallanes) y regresar a Brasil (Rio Branco).

Fue Boston River con 42 años y asumir como entrenador sin dejar de ser futbolista durante la pandemia de 2020. Porque lo que nunca podrá hacer es marcarle un final a su relación con la pelota. Washington Sebastián Abreu Gallo, El Loco, de profesión goleador.

Tras un breve paso por Athletic Club de Brasil, el desenlace de su carrera profesional fue con Sud América, el 11 de junio de 2021. Que sí fue récord guinness con sus 32 equipos defendidos a nivel profesional. Que no fue retiro, para así respetar y mantener vigente la eterna era Maradona. "Simplemente voy a dejar la actividad profesional".

Y finalmente en los últimos meses de 2021 fue su querido Olimpia de Minas.

Más imágenes, ahora como entrenador

Las imágenes de Abreu en el fútbol continuaron aún cuando los defensas rivales no debieran estar antentos frnete a su presencia en el área.

Porque incluso fue entrenador (en Santa Tecla y Boston River) antes de abandonar la actividad profesional. En 2022 fue un breve paso por Always Ready, luego Paysandú y a fin de ese año asumió en César Vallejo, arribando en 2024 al fútbol mexicano, primero para dirigir a Dorados de Sinaloa y luego siendo designado en Xolos de Tijuana en abril de 2025, donde tuvo un simpático cruce con un periodista en plena conferencia de prensa y donde ya ha tenido varias anécdotas al tener a su hijo Diego como jugador, tal como contó en ESPN F90.

De aquel 3 de junio de 1995, donde hizo su presentación como jugador profesional, pasaron más de 30 años... Pero queda la risueña sensación de que Abreu aún tiene mucho más para contar y que sus imágenes en el fútbol son infinitas. En una trayectoria donde los puntos finales fácilmente se convierten en puntos suspensivos...