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La increíble historia de superación de Sergio 'Toto' Núñez

El joven delantero de Peñarol, Sergio ‘Toto’ Núñez, contó en el programa ‘Fútbol A lo Peñarol’ (Radio 1010 AM) todas las dificultades que ha superado y que aún afrontan él y su familia; aseguró que si no fuera por el fútbol hoy podría estar preso o muerto, por lo que siente como un triunfo hoy con 19 años entrenar a las órdenes de Diego Forlán en el plantel principal del carbonero.

Marzo del 2003. Llueve en el departamento uruguayo de Paysandú y dos niños pelotean en un pasillo; de repente, la pelota supera el portón y se va para la calle, el hermano grande va a buscarla y el de apenas dos años va detrás de él. Ese, el más chico de los Núñez, no vio el camión al cruzar corriendo la calle; luego de trece días de internación y cinco ingresos al block quirúrgico Sergio pudo salir del hospital y seguir persiguiendo a la pelota.

“El hecho de hoy poder caminar, jugar al fútbol y estar en Primera, ya es muy bueno” le contó el ‘Toto’ a Fútbol A lo Peñarol. Con el tiempo, luego de aquel accidente casi fatal, Sergio se fue dando cuenta que existen otras adversidades que por ser constantes y no eventuales son las más duras de superar.

“Tomo mucho el ejemplo de Tevez” dice y al escuchar su historia uno entiende del porqué la referencia al delantero argentino. De niño fue notando las carencias que había en su casa: “Me invitaban a cumpleaños y yo no iba porque por ahí no tenía zapatos, no tenía para abrigarme, no tenía muchas cosas, vergüenza siempre me dio, ahora ya no, puedo contar todo lo que pasé. Contando las cosas me siento más aliviado”.

En esa vergüenza y en ese ‘todo lo que pasé’ está su familia. “Salíamos a vender botellas, cartón, cobre y comíamos un arroz blanco, fue difícil, después pensando en frío digo ¿por qué sentir vergüenza de mis padres si hacían todo para que podamos comer?”

El más chico de cinco hermanos aseguró que sigue aprendiendo mucho de sus padres. Toda la vida vivió con su familia en el Barrio Bajo de Paysandú, en una casa de dos piezas con el baño afuera. Si llovía había que levantarse rápido para correr las camas y el ropero para que no se mojasen. Si el pan mojado en leche no le ganaba al hambre había que salir a la calle para distraer a la panza.

“Sé lo que es no tener nada, si me quedaba con hambre me iba a la calle y pedía o cuidaba motos, lo que sea. Estuve mucho tiempo en la calle, fueron años complicados; estuve detenido, pero nunca preso, en el bajo uno tiene que sobrevivir como puede, no estoy diciendo que es bueno, al contrario” se sinceró el joven futbolista.

El delantero agregó: “Estuve cerca de la muerte, peleas en la calle y demás. Si no salía de Paysandú no sé cuánto podría durar. No sé si estaría muerto, vivo, preso o qué”.

A Montevideo llegó en el 2016 y en el hogar de juveniles de Peñarol en la capital pudo conocer lo que es un calefón, ‘en invierno en casa nos bañábamos con agua caliente pero con un balde’ recordó.

“Hoy quiero colaborar con todos, siento que hay gente capaz peor que yo y necesita una mano” contó Sergio y quien precisó mucha ayuda durante estos últimos meses en contexto agravado por la pandemia fue su propia familia. Por eso durante estos últimos tres meses se despertaba a las seis de la mañana, para poder entrenar en el horario matutino y así después ayudar a su madre.

“La ayudaba vendiendo garrapiñada en la calle, era una manera de aportar para la casa. A mi madre le queda bien la garrapiñada, las donas, las tortas fritas; ella es una guerrera” contó orgulloso el ‘Toto’, quien cuando se lo precisa deja sus botines y sale con una bandejita buscando quien pueda colaborar.

El 9 de junio volvió a Montevideo para realizarse con el plantel principal de Peñarol los hisopados de coronavirus en el Estadio Centenario y el lunes 15 quien se identifica con el juego del peruano Paolo Guerrero se presentó a entrenar en Los Aromos: “Yo soy de los delanteros que se pelean con los zagueros, de los que pelean todas las pelotas para que mis compañeros hagan un gol”.

El ‘Toto’, mientras se plantea aprender inglés porque sería importante para su futuro, contó que el entrenador Forlán le dijo que jugase tranquilo, que demuestre lo que sabe y que dependiendo del progreso de cada integrante del plantel podría meterse en el equipo. Si fuese por su mérito y esfuerzo, no hay duda que ya debiera tener varias copas en su palmarés; claro que el contexto hace que la línea de partida difiera según la familia por lo que aquel arco de enfrente puede que esté más lejos para unos que para otros.

“Aunque tenga mucho más para dar y aunque todavía no debuté en Primera me siento bastante consagrado” afirmó Sergio, y no hay ningún defensa o camión que se atreva a discutirle o intentar frenarlo en su carrera por la pelota y el gol de su equipo.