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Mika Hakkinen fue la digna reencarnación del finlandés volador

MÉXICO -- Nunca hablaba demasiado. Prefería que su manejo hablara por él y habló volúmenes para el relajado ‘finlandés volador’ quien siempre compitió acelerador a fondo. Todos gustaban de la introvertida estrella y nadie le quitó nada respecto al éxito que consiguió este valiente hombre que casi estuvo a punto de morir. Consistente como también veloz, anotó puntos en casi la mitad de las carreras en las que compitió con 20 veces en lo más alto del Podio. En sus 11 años el único piloto que logró más triunfos fue Michael Schumacher, quien siempre dijo que era a Mika Hakkinen a quien respetaba más.

Cinco años después de que Mika Pauli Hakkinen naciera, el 28 de septiembre, 1968, sus padres contrataron un go-kart para que lo probara en una pista cerca de Helsinki. En la primera vuelta, el pequeño Mika tuvo un accidente importante del cual salió sin heridas. Sin embargo, Mika afirmaba que su primera memoria en el automovilismo no tenía que ver con su miedo, sino el que reflejaba el rostro de su padre. Sin importarle su accidentado inicio, Mika logró que sus padres, Harri (un operador de radio de onda corta y medio tiempo taxista), y Aila (una secretaria), le comprasen un Kart. Mika mejoró consistentemente y su familia, incluía su hermana Nina, iban a las carreras para divertirse; formaron su pequeño equipo y se trasladaban a las competencias en un minibús. Hakkinen prefería la acción y no los estudios (los cuales combinó brevemente con su entrenamiento como acróbata en una escuela de circo), finalizó la secundaria y se enroló en un taller de metalurgia. Pronto abandonó eso para seguir el camino en el cual resultaba más obvio que sería exitoso: para 1986 era cinco veces campeón de karting y se convirtió en el protegido de su compatriota, Keke Rosberg, Campeón Mundial de F-1 en 1982. Se conocieron apropiadamente -en un sauna- y Rosberg se hizo su representante, arreglando patrocinio para que el ‘finlandés volador’ pasará a los carreras con monoplazas.

Ganó tres veces la Formula Ford escandinava, la Euroserie de Opel Lotus, y en 1990 la F-3 británica. El equipo Lotus le dio un asiento en su equipo de F-1. Aunque la organización no era de las mejores, el talento de Hakkinen los hizo brillar un poco más y por lo tanto se hizo un piloto muy buscado. En 1993, Ron Dennis lo firmó para McLaren (llegó a tenerle un interés paternal) y lo hizo piloto de reserva de Ayrton Senna y Michael Andretti. El estadounidense dejó el equipo de Woking a tres carreras de terminar la temporada, y Mika se hizo el compañero de equipo de la superestrella brasileña y tres veces campeón del mundo y en Portugal, Hakkinen venció a Senna en la clasificación. Al año siguiente, Ayrton dejó el equipo y se fue a Williams (ese año moriría en San Marino) dejando a Mika como el número uno en McLaren. Pero aún era un piloto imperfecto. En Hockenheim fue culpado por iniciar un accidente que involucró diez autos y fue excluido de una carrera.

El peor accidente en su carrera no fue su culpa pero casi tuvo consecuencias fatales. La temporada 1995 le dejó siete podios pero finalizó en desastre en Adelaide: durante las prácticas, algunos escombros picaron su neumático haciendo que el McLaren fuera directo contra el muro a gran velocidad. Los equipos de emergencia encontraron a Mika gravemente herido, sangrando mucho por la boca y azul debido a la falta de oxígeno. Los doctores le practicaron una traqueostomía antes de enviarlo al hospital en el que su vida estuvo en peligro durante un tiempo. Conforme recuperó la consciencia, Mika fue reconociendo los preocupados rostros alrededor suyo incluyendo el de su joven novia, Erja, quien hizo de su enfermera durante su recuperación.

De vuelta en Mónaco, donde vivía, Mika bromeaba diciendo que dormía más que su mascota, una tortuga llamada Caroline, y poco a poco fue recuperando todas sus facultades con excepción a su audición que no era tan buena y contribuyó a que alentara su manera de hablar. Pero tenía dudas respecto a retomar su carrera. “No puedes conquistar tus miedos sino los atacas directamente”, dijo. “Así que debía volver, y volver a pisar a fondo”. Temprano en el año 1996, en un test privado arreglado por McLaren, fue inmediatamente tan rápido como siempre.

Al año siguiente, en el último Gran Premio de la temporada en Jerez, no se sabe con certeza si su compañero de equipo, David Coulthard, y Jacques Villeneuve (quien sería campeón del mundo ese año) lo dejaron pasar para que el finlandés lograra su primera victoria. En su siguiente triunfo, en la primera competencia de 1998 en Melbourne, el leal Coulthard cumplió su acuerdo de que la primera bandera a cuadros sería de Mika Hakkinen. Ya nada detuvo a Mika, ni el Ferrari de Michael Schumacher quien se esforzó mucho a lo largo de la campaña. Finalmente, Mika ganó ocho de las 16 competencias (Schumacher ganó seis) y se convirtió en campeón del mundo.

En 1999, la tarea de defender la corona se facilitó debido a que Michael no estuvo en siete carreras después de romperse una pierna en Silverstone, y finalmente Mika ganó la carrera por el título contra el Ferrari de Eddie Irvine.

Mika siguió ganando: cuatro veces en la temporada del 2000 y dos veces más al año siguiente. Pero la idea del retiro también fue ganando terreno en su mente y en el 2001, los Hakkinen se convirtieron en padres del pequeño Hugo Hakkinen. La paternidad hizo de Mika más consciente de los peligros del deporte y le costaba mantener la velocidad que lo había hecho famoso. Al final de la campaña 2001, informó que se tomaría un año sabático para tener más tiempo con su familia; nunca volvió a la Fórmula Uno.