El susto que se llevó Aaron Williams sacudió a su familia y a otros

Aaron Williams intentaba evitar una anotación de Julian Edelman. AP Photo/Bill Wippert

BRISTOL -- El pensamiento que inmediatamente se le vino a la mente a la gente cercana al safety de los Buffalo Bills, Aaron Williams, era que la jugada que acababa de ocurrir, no se veía como el tipo de choque de la NFL en la que algo podría salir terrible o incluso irreversiblemente mal.

El receptor de los New England Patriots, Julian Edelman, atrapó un pase en el tercer cuarto el domingo en Buffalo, avanzó hacia la línea de gol y se lanzó por el aire hacia las diagonales. Williams se lanzó junto con él, con los brazos alrededor de la cintura de Edelman, en un intento en vano por evitar el touchdown. Los jugadores quedaron suspendidos de forma horizontal por un segundo, antes de caer sobre el pasto.

No parecía ser el tipo de jugada que resultaría en una terrible lesión... hasta que Williams, de 25 años de edad, no se levantó. La imagen del jugador atado a una tabla y llevado a la ambulancia en una camilla, impactó a los padres de Williams y a sus tres hermanos (todos ellos presentes en el estadio), así como a sus compañeros de equipo, a los telespectadores y a la gente de toda la liga.

Los jugadores en el campo se hincaron y comenzaron a rezar. Los comentarios comenzaron a inundar Twitter. Los programas de futbol americano dieron las últimas noticias sobre la condición de Williams esa noche.

Anthony Williams –ex jugador de fútbol americano y un hombre que sigue trabajando en este deporte como scout y asesor– indicó que lo que le sucedió a su hijo es parte del pacto que los jugadores renuevan constantemente con este deporte.

"Sabes a lo que te estás metiendo cuando decides jugar", dijo el padre de Williams en una entrevista por teléfono desde Austin, Texas, en donde vive su familia.

Lo cual es muy cierto.

Pero eso no significa que durante esos instantes en los que Williams estaba siendo atendido en el campo, la gente no pensara y tal vez se cuestionara todo lo que conlleva jugar este desafiante deporte al más alto nivel. Los riesgos y las recompensas. Los estudios médicos e historias de aquellos que han finalizado sus carreras siguen cayendo como ladrillos. Los agitados pensamientos que los jugadores, sus familias y sus amigos aplacan de forma rutinaria o borran de sus mentes cuando los jugadores salen al campo.

Todos se lesionan tarde o temprano. La pregunta es ¿qué tan grave?

"Y cuando tu hijo es el que está jugando, ves el juego de forma distinta", comentó Val, madre de Aaron. "Nunca le digo que me preocupo. Pero definitivamente lo hago".

Los jugadores salen acarreados. Los juegos continúan. Parece tan rutinario. Pero no nos toca ver lo que sucede tras bambalinas cuando sucede algo como el susto de una posible parálisis de Williams. Pero los efectos son como ondas de agua en constante expansión, incluso después de que un jugador sale caminando.

Los padres
Los padres y hermanos menores de Williams, Joshua, Daniel y Ayanna, estaban sentados cerca de la zona de anotación donde se lesionó el domingo, porque el profesional en su quinto año de servicio, había traído a su familia a Buffalo para que vieran el primer encuentro entre los Bills y los Patriots en la era de Rex Ryan.

Val, maestra de escuela secundaria en Austin, dice que estaba a punto de dirigirse al puesto de comidas cuando, en el tercer cuarto, ocurrió el choque entre Aaron y Edelman.

"En cualquier jugada", dice, "siempre pienso: 'Levántate. Levántate. Levántate'. ... Posiblemente sea una simple tackleada rutinaria. Siempre pienso, 'Solo levántate'. Tenemos una regla en la familia: Siempre muéstrale a todos que estás bien".

Pero cuando Aaron no se levantó, Val se sintió aún más alarmada. Después, un miembro del cuerpo médico de los Bills pidió ayuda. Anthony inmediatamente salió corriendo al vestuario de los Bills, y el resto de la familia se acercó lo más posible a donde Aaron yacía alarmantemente quieto.

"Estoy segura de que cualquiera que sea el récord para una madre, lo rompí para llegar allá abajo", dijo Val, antigua corredora de San José State, en tono bromista. Después, agregó seriamente, "Solo pensaba, 'Esto no puede estar bien'. Después, 'Por favor, que esté bien. Por favor, que esté bien'. Después de ahí pase a los rezos: 'Señor, por favor, cuida de mis hijos'.

"Mis otros hijos me insistían, '¡Mamá! ¡Métete al campo!' Pero pensé, 'Esto ya no es futbol colegial. No puedo llegar corriendo solo porque soy su madre'. Y supongo que lo tengo muy grabado, 'Este es su trabajo, su profesión'. No lo hice. Quería que lo ayudaran en lugar de preocuparse por mí."

Anthony ya estaba esperando cerca del vestidor de los Bills cuando la ambulancia sacó a su hijo del campo. Para entonces, su esposa y demás hijos ya habían sido llevados a toda prisa al campo y por el túnel. Pero ninguno de ellos pudo hablar con Aaron antes de que lo llevaran rápidamente al hospital.

Diez o quince minutos después, la familia Williams recibió la noticia de que Aaron había recuperado el movimiento de las extremidades. Fue un gran alivio para Anthony. Pero Val no sentía tanto consuelo como su esposo tras escuchar la noticia.

"No. No. No", dijo Val. "Fue hasta que lo vi y hasta que el médico me dijo que no había motivo de preocupación. Hasta entonces, todo era especulación".

Los Bills le ofrecieron a la familia Williams una escolta policial para el trayecto de quince minutos al centro de trauma al que llevaron a Aaron. La familia se sintió conmovida. Aaron fue dado de alta esa misma noche, luego de una serie de pruebas. Incluso salió caminando del hospital.

"Obviamente no estoy en condiciones de divulgar información específica de la lesión", dijo su padre. "Pero solo digan que sufrió un duro golpe. Comentó que su brazo izquierdo estaba adormecido y sentía un hormigueo, como si se hubiera quedado dormido sobre él. Me dijo: 'Fue como si, literalmente, se me hubiera dormido el brazo. No sentí nada cuando me estaban revisando el hombro y el cuello. Pero mis otras tres extremidades estaban bien".

Val dice que lo primero que Aaron le dijo cuando la vio y le dio un beso en la mejilla fue, 'Mamá, estoy bien. No me pasó nada". Después esto: "¿Mamá, puedes creer que los Patriots nos anotaron 40 puntos?"

"No estaba nada contento con el resultado", dijo Val riendo.

Anthony dijo que los estudios médicos no mostraron ningún defecto físico que impidiera que su hijo continuara jugando. Pero el susto le hizo recordar una lesión que sufrió cuando jugaba en San Francisco State.

"Estaba jugando de apoyador, presionando al mariscal, y un corredor trató de bloquearme y me golpeó los pies", recordó Anthony. "Salí volando, como si me estuviera echando un clavado en una piscina. Caí sobre la cabeza, y mientras yacía en el campo, adormilado, pensé, 'Oh, no. Es el final. Voy a quedar paralizado'. Después pensé: '¿Qué puedo hacer? ¿Cómo me va a cuidar mi familia?'"

Anthony dijo que se sentía bien cuando llegó al vestidor, "Pero es algo que no quiero que Aaron o cualquiera de mis hijos tenga que pasar, porque sentí temor durante unos cuantos segundos: '¿Puedo moverme?' Después: '¿Voy a estar bien?'"

Los compañeros de equipo
Muchos jugadores de los Bills dicen que Aaron Williams es un jugador popular y muy platicador con sus colegas. "Nos da presencia", dijo el safety Duke Williams (quien no tiene parentesco con Aaron). Al igual que el esquinero de los Bills, Ron Brooks, Duke Williams estaba confundido en un principio, cuando Aaron se quedó tendido sobre el pasto después del choque contra Edelman. El miedo se apoderó de él. "No se movía, ni siquiera en la ambulancia", recordó Brooks después de un entrenamiento de los Bills esta semana.

Brooks dijo que la escena le recordó un susto similar que sufrió la temporada pasada. Tuvieron que retirarlo del campo en una camilla, con el cuello inmovilizado, y lo llevaron al hospital. Brooks cayó sobre su cabeza después de que lo volcaron al momento de cubrir una devolución de despeje contra Detroit.

"Cada vez que te lesionas y traen la ambulancia, es atemorizante para todos, especialmente para la persona a la que viene a recoger la ambulancia", dijo Brooks. "Es aterrador, no saber qué está sucediendo exactamente".

"Derriban a jugadores todo el tiempo", dijo Duke Williams, "pero cuando ves que el jugador no se mueve, es preocupante. ... Ya no se trata solo del futbol. La salud de la persona es lo principal, y me pongo a rezar por él y su familia, esperando que estén bien".

Brooks dijo: "En ese momento, lo único que se puede hacer, en mi opinión, es rezar una oración".

El cuerpo médico y los entrenadores
Bud Carpenter, entrenador de los Bills desde hace muchos años, y el doctor del equipo, Andrew Cappuccino, han pasado ya por situaciones similares en el pasado. Especialmente cuando la rápida reacción de Cappuccino para bajarle la temperatura corporal al ala cerrada de los Bills, Kevin Everett, aparentemente evitó que Everett se quedara paralizado de forma permanente, debido a una lesión en la médula espinal en un juego en el 2007.

Tanto Carpenter como Cappuccino comentaron esta semana, a través de un portavoz de los Bills, que no querían hablar sobre el caso de Williams, incluso si ya habían pasado días desde el incidente.

El capellán del equipo de los Bills, James Trapp, quien lideró un círculo de oración en el campo mientras atendían a Williams, no quiso ser entrevistado tampoco.

Williams tampoco ha hablado con la prensa.

¿Tal vez los sustos ya son demasiados?

Incluso Ryan, por lo general uno de los entrenadores más elocuentes de la liga, no ha hecho muchas declaraciones desde que Williams sufrió la lesión en el cuello. El sentimiento generalizado parece ser "evitamos otra bala".

"Fue dado de alta del hospital, así que eso fue realmente alentador", dijo Ryan sobre Williams mientras lo descartaba para el juego del próximo domingo. "Solo está rígido y adolorido. Tiene una cosa en el cuello. Ya veremos cómo progresa. Pero afortunadamente fue dado de alta".

El mejor amigo
Mientras que muchos jugadores de los Bills visitaron a Williams en su casa para ver cómo estaba, llevarle comida y ofrecerle ayuda –como ofrecerle llevarlo al trabajo– el corredor de los Seattle Seahawks, Fred Jackson, estaba viviendo una experiencia emocional distinta.

Jackson, una figura destacada en Buffalo, era el amigo más cercano de Williams en el equipo de los Bills, antes de salir del equipo en agosto. Estaba viendo el juego entre los Bills y Pats en la televisión, mientras los Seahawks esperaban el juego contra los Packers en Green Bay más tarde esa misma noche.

Williams, quien es siete años más joven que Jackson, usó un jersey de Jackson en el entrenamiento de los Bills el día después de que Jackson fue liberado, como homenaje por haber sido su mentor en la NFL. Jackson dice que Williams es "como su hermano pequeño. Mi hijo lo ve como un tío". Así que fue inquietante para Jackson ver a Williams en la camilla. Le envió un mensaje de texto a su esposa inmediatamente, y ella le escribió a algunos amigos en Buffalo, pidiéndoles que los mantuvieran informados lo antes posible.

"En un principio no hubo muchas noticias", dijo Jackson después de un entrenamiento de Seattle. "Traté de localizar a su familia para que me dieran la mayor información posible. Siempre que sacan la ambulancia, se te hunde el corazón y te sientes nervioso por el jugador y por lo que está pasando en ese momento.

"Lo único que me dijeron es que se dirigían al hospital. Después pude hablar con él directamente. Siempre que puedes hablar con la persona directamente, te ayuda a aliviar el dolor o las emociones que estás sintiendo".

Al igual que los compañeros de equipo de Williams, quienes dijeron que no había sido ninguna coincidencia que sacaran 19 puntos en el último cuarto después de que Williams se lesionó en la derrota 40-32, Jackson no pudo evitar llevar la emoción al campo.

Jackson hizo una señal de "2-3" con los dedos, representando el no. 23 de Williams, durante el jugo de los Seahawks esa noche.

"Obviamente no quería que me afectara, pero cuando le sucede a alguien al que consideras familia, obviamente vas a pensar en ellos y te provoca emociones", dijo Jackson.

Jackson también envió un mensaje de Twitter para Williams.

Los jugadores de futbol se rompen y sangran, y son retirados del campo, y regresan. Los nombres cambian. Los juegos continúan. Pero nadie se engaña a sí mismo.

Val y Anthony Williams dicen que una de las muchas cosas que la lesión de su hijo puso de relieve, es que una vez que formas parte de la NFL, quienes están adentro de la liga intentan cuidarse entre todos. Y solo ellos conocen el pacto que hacen con este deporte.

"No puedo describir la lección de humildad y lo asombroso que fue; la forma en que tanta gente se acercó a nosotros porque se preocupaban por nuestro hijo", dijo Anthony. "Dios es bueno".

"Si Aaron decide seguir jugando, está bien", dijo Val. "Y si hoy me llama y me dice que ya no desea seguir jugando, le diría, 'Está bien. '¿Qué sigue?' Pero hasta entonces, continuaré haciendo lo mismo: Rezar antes del juego. Rezar durante el juego. Rezar después del juego. Estos hombres son más rápidos, más fuertes, más hábiles que nunca, ¿saben?"

Ella suspira.

"El juego puede ser aterrador algunas veces. En realidad lo es".