Repasamos con el empleo de métricas avanzadas el pasado reciente de Derrick Henry, Christian McCaffrey, Ezkiel Elliott y Alvin Kamara, y proyectamos lo que se puede esperar de cada uno en el 2022
La temporada pasada fue difícil para los corredores mejor pagados de la NFL. Dalvin Cook y Nick Chubb se mantuvieron extremadamente efectivos estando sanos, Austin Ekeler dominó como una amenaza doble, y Jonathan Taylor emergió como el mejor corredor joven de la liga, pero los jugadores de quienes se esperaba un nivel de élite no estuvieron en ese nivel.
Vamos a desmenuzar lo que ocurrió en el 2021 con cuatro de los corredores más prominentes --Christian McCaffrey, Derrick Henry, Alvin Kamara e Ezekiel Elliott-- para tratar de entender lo que podría pasar en la próxima temporada. Lesiones jugaron su rol, y podría suceder de nuevo, pero en varios casos, encontré que las historias que más se repiten alrededor de estos cuatro enmascaran temas más significativos. En otros casos, encontré que la percepción popular es totalmente verdadera.
Repasaré a cada uno de los cuatro empleando métricas avanzadas de ESPN Stats & Information y NFL Next Gen Stats, y luego proyectaré cómo luciría una temporada promedio para ellos en el 2022. Comenzaré con Carolina, donde el recluta N° 1 consensuado para ligas de fantasy en el 2020 y 2021 ha pasado la mayor parte de los últimos dos años mirando desde la banca:


Christian McCaffrey, Carolina Panthers
Estadísticas del 2021: 99 acarreos para 442 yardas y un touchdown; 37 atrapadas para (41 pases dirigidos) para 343 yardas y un touchdown.
Comencemos con el corredor más caro de la liga. Cuando McCaffrey firmó su extensión de cuatro temporadas y 64 millones de dólares en el 2020, era la excepción a los argumentos respecto a firmar extensiones para corredores.
Para comenzar, sus números prodigiosos como receptor le brindaron un rango mayor de valores que el corredor promedio. Más importante, quizás, su historial médico era impoluto: no se había perdido un juego de NFL al tiempo que alineó para más del 90 por ciento de las oportunidades ofensivas de los Panthers en temporadas consecutivas.
Desde entonces, McCaffrey ha participado en alrededor de solamente el 21 por ciento de las jugadas ofensivas de Carolina, perdiéndose 17 de 27 posibles juegos con lesiones de tobillo, hombro y tendón de la corva. El mismo jugador que corrió para al menos 100 yardas seis veces a lo largo de los primeros nueve encuentros del 2019 no ha alcanzado esa marca desde entonces. Se reportó que equipos llamaron a los Panthers para adquirir en canje a McCaffrey en el actual receso de temporada, pero con Carolina en busca de una selección de primera ronda y un jugador joven a cambio, no se alcanzó ningún acuerdo.
Después de ver a McCaffrey pasar la mayor parte de las últimas dos campañas en las laterales, mi primer instinto fue preguntarme si era probable que el corredor de 25 años estuviera sobre el campo más a menudo en el 2022. Se espera que llegue al campamento de entrenamiento al 100 por ciento, pero lo mismo sucedió el año pasado, y quedó lastimado a medio juego en la Semana 3.
¿Cuán a menudo sufre un corredor un par de temporadas repletas de lesiones, y regresa a su productividad previa?
Miré a todos los corredores desde la fusión de la NFL-AFL de 1970 a todos los corredores que tuvieron al menos 300 toques de balón en temporadas consecutivas, una marca que superó McCaffrey cómodamente en el 2018 (326 toques) y 2019 (403). Luego, me enfoqué en los jugadores que siguieron a esas dos grandes campañas sin poder alcanzar los 300 toques de balón combinados en las dos temporadas subsecuentes. McCaffrey registró 76 toques en el 2020 y 136 hace un año para un total de 212 a lo largo de las dos campañas pasadas. ¿Regresaron esos tipos a sus puestos titulares, jugando a un nivel alto?
No, realmente no. Muchos de los jugadores que pasaron por esto se retiraron, incluyendo a leyendas como Curtis Martin, Walter Payton y Ricky Watters, el último de los cuales que podría ser la comparación más cercana a McCaffrey. Esos jugadores eran de mayor edad, pero tipos a quienes les sucedió eso en sus 20s tampoco regresaron a su nivel. Dejaré de lado a Travis Henry y Ray Rice, cuyas carreras se vieron impactadas por conducta fuera del campo. Terrell Davis regresó y jugó una media temporada más como titular antes de retirarse.
No hay un corredor que haya pasado por este giro dramático tan temprano en su carrera como ha sucedido con McCaffrey para los Panthers, con algunas excepciones notables basadas en boicots contractuales. Errict Rhett disfrutó dos campañas competentes para iniciar su carrera con los Tampa Bay Buccaneers, se alejó del equipo, y nunca volvió a establecer el mismo nivel de desempeño. Bobby Humphrey (padre del actual esquinero de los Baltimore Ravens, Marlon Humphrey) fue un estelar para los Denver Broncos en 1989 y 1990, se mantuvo alejado del equipo por la mayor parte de la campaña del 1991, fue canjeado a los Miami Dolphins antes del 1992, y estaba fuera del futbol americano definitivamente para la siguiente temporada, en parte, porque recibió un disparo en la pierna a inicios de 1993. McCaffrey, posiblemente el mejor corredor de la NFL a los 22 y 23 años de edad, no hizo ningún boicot y fue un jugador de medio tiempo a los 24 y 25.
En términos de estilo, la otra comparación obvia para McCaffrey es Le'Veon Bell, quien pareció fluctuar entre años entre los que estuvo entre los mejores (2014, 2016, 2017) y años en que estuvo lesionado o ausente (2015, 2018).
Bell se mantuvo en boicot a lo largo de toda la campaña del 2018 y se unió a los New York Jets, punto en el cual su desempeño sufrió un marcado declive. Promedió 4.3 yardas por acarreo y casi 129 yardas desde la línea de golpeo por partido con los Pittsburgh Steelers, y nunca estuvo cerca de igualar esas marcas con los Jets, Kansas City Chiefs, Ravens y Tampa Bay Buccaneers. Sería justo sugerir que la habilidad de Bell como receptor hubiera permitido al tres veces seleccionado al Pro Bowl a mantenerse vigente en la parte final de su carrera, pero no fue productivo después de su temporada de 25 años de edad, y probablemente no estará en una plantilla activa durante el 2022.
El contrato de McCaffrey garantiza que estará en la plantilla de Carolina la próxima temporada, pero nadie puede decir con confianza que será como el jugador al que vimos en el 2019. Para empezar, incluso si un jugador se mantiene sano, cualquiera que acumule 400 toques o más en una campaña sufre para repetirlo. Veintiocho jugadores han acarreado el ovoide en al menos 400 veces en una campaña desde la fusión, pero 19 de ellos fueron incapaces de hacerlo por segunda ocasión. Podría parecer que McCaffrey tendría una ventaja, dado su trabajo como receptor, pero jugadores similarmente versátiles como Watters, Bell y Tiki Barber fueron capaces de alcanzar esa marca solamente una vez.
Aunque esto no entusiasmará a jugadores de fantasy, los Panthers deberán ser realistas en cuanto a cómo y cuándo usar a McCaffrey. Es mejor tenerlo participando en el 70 por ciento de las jugadas ofensivas y que se mantenga sano toda la temporada, que dejarlo en su rol de 90 por ciento o más de jugadas, solo para que se vuelva a lesionar. Todavía es posible que se lesione en un rol reducido, claro está, pero ahorrar algo de desgaste en su cuerpo a lo largo de una campaña de 17 partidos debe incrementar sus probabilidades de mantenerse sano.
También está la cuestión del guion de juego. En el 2019, McCaffrey llevó una carga significativa en lo que terminó siendo tiempo basura. Tocó el ovoide 77 veces en jugadas en que su equipo tenía una expectativa de triunfo de menos del 5 por ciento, la mayor cifra en la liga por un cómodo margen. Bell, entonces jugado para los Jets, fue segundo con 61 toques. El único jugador desde el 2007 en recibir más toques en tiempo basura fue Steven Jackson, quien tuvo 78 oportunidades en esas mismas situaciones para los St. Louis Rams en el 2009. No se espera que los Panthers compitan por un campeonato en el 2022, pero no tiene sentido emplear a McCaffrey abajo por múltiples anotaciones en el cuarto periodo.
Cuando McCaffrey está sobre el campo, seguirá siendo el punto focal de la ofensiva. DJ Moore ha emergido como un estelar receptor abierto pese a un nivel de juego cuestionable en la posición de quarterback, pero McCaffrey se ha mantenido como un objetivo prominente a lo largo del último par de años. Después de ser buscado en el 27.7 por ciento de sus rutas del 2018 al 2019, ha sido, de hecho, buscado más a menudo en el último par de años.
Con Sam Darnold & Cía. lanzando a McCaffrey el balón en el 32.3 por ciento de sus rutas, los únicos jugadores que han sido buscados en un porcentaje mayor de sus rutas a lo largo de las dos campañas previas son James White y Davante Adams. McCaffrey también está promediando 2.6 yardas por ruta corrida a lo largo de ese periodo, algo extremadamente eficiente si tomamos en cuenta a sus quarterbacks. Los únicos otros dos corredores que superan las 2 yardas por ruta recorrida a lo largo de ese lapso son White y Alvin Kamara.
La fortaleza de McCaffrey como receptor debe convertirlo en un jugador útil cuando esté sano, aunque no necesariamente uno que valga un contrato masivo.
Contar con el regreso del McCaffrey del 2019 sería ilusorio, pero incluso con jugadas reducidas en tiempo basura y la probabilidad de perderse algunos partidos, es razonable imaginar un escenario donde acumule unas 1,500 yardas desde la línea de golpeo en el 2022. Como siempre, la gran interrogante será si veremos al corredor estelar para cuatro partidos, o para 14.
Proyección para el 2022: 165 acarreos para 740 yardas y seis touchdowns; 60 recepciones (75 pases dirigidos) para 650 yardas y cinco touchdowns.


Derrick Henry, Tennessee Titans
Estadísticas del 2021: 219 acarreos para 937 yardas y 10 touchdowns; 18 recepciones (20 pases dirigidos) para 154 yardas sin touchdowns.
Escribí algo sobre Henry cuando quedó lastimado por una fractura en el pie a media temporada. Eventualmente regresó para la postemporada, pero no fue capaz de tener un gran impacto durante una derrota de Ronda Divisional frente a los Cincinnati Bengals. Los Titans, sembrados primeros en la conferencia, le dieron 20 acarreos, pero el Jugador Ofensivo del Año en el 2020 fue capaz de sumar apenas 62 yardas, un touchdown y cinco primeros intentos durante un descalabro por 19-16.
Henry debe estar completamente sano de esa lesión en el pie para la temporada del 2022, lo que es una gran noticia. No obstante, su eficiencia ya había caído durante la primera mitad de la campaña pasada, con su producción inflada por la mayor carga de trabajo en la historia de la NFL para un corredor a lo largo de los primeros ocho encuentros. Después de 378 acarreos en el 2020, acumulaba un impresionante total de 219 acarreos antes de su lesión. Y una mirada carrera por carrera, después de lucir como una fuerza de la naturaleza en el 2019 y 2020, fue ordinario:
Vamos a repasar esas estadísticas, una a una. Ustedes ya conocer los intentos y yardas por acarreo. Yardas por acarreo sobre expectativa (RYOE, por sus siglas en inglés) es un modelo de NFL Next Gen Stats que predice cuántas yardas obtendrá un corredor dada la velocidad y localización de los 22 jugadores sobre el campo cuando recibe el ovoide. Henry estuvo muy por arriba del promedio en el 2019 y 2020 de acuerdo a esta métrica, lo que no debe ser sorpresa, pero fue un corredor promedio en la liga en esta categoría en la temporada pasada.
La tasa de primer intento es el porcentaje de ocasiones en que Henry convirtió un acarreo en un primero intento, mientras que los primeros intentos sobre expectativa (FDOE, por sus siglas en inglés) es otro empleo del modelo terrestre de Next Gen para determinar cuán probable es que cada acarreo se convierta en primera intento. Fue mucho mejor que el corredor promedio en convertir sus correos en primeros intentos en el 2019 y 2020, pero por debajo del promedio para convertir en el 2021.
La tasa de éxito es la medida de Next Gen para determinar cuán a menudo un corredor mantiene a su equipo adelante de las cadenas; el promedio de la liga para corredores en el 2021 fue del 40.1 por ciento. De acuerdo a casi todas las mediciones, Henry pasó de ser un corredor híper-eficiente con un volumen increíble, a un corredor promedio con un volumen sin precedentes, incluso antes de lastimarse.
No contamos con esta clase de datos avanzados para todos los corredores, pero quería ver lo que sucedía con los jugadores que sufrieron una caída similar. Observé a todos los jugadores con al menos 200 acarreos en campañas consecutivas, y que perdieran al menos 1 yarda por acarreo de su total previo. Henry cayó desde 5.4 yardas por acarreo en el 2020 a 4.3 yardas por acarreo la temporada pasada, así que calificaría.
Treinta y tres corredores adicionales desde la fusión sufrieron esta clase de caída dramática de un año a otro en eficiencia. ¿Saben cuántos corredores regresaron a su marca previa de yardas por acarreo en algún punto de lo que restó en sus carreras? Uno.
Todd Gurley II promedió 4.8 yardas por acarreo para los Rams del 2015 como novato, cayó a 3.2 yardas por acarreo en su segundo año, y luego volvió con un impresionante 4.7 en el 2017 y 4.9 al año siguiente. Sufrió una caída similar en el 2019 y no fue capaz de responder en el 2020, razón que lo dejó fuera dela liga el año pasado. Thurman Thomas técnicamente lo consiguió, promediando 4.9 yardas por acarreo con solamente 28 intentos en su temporada final del 2000, pero de modo realista, este grupo está 1-de-33.
Para ser justos, hubo jugadores que estuvieron cerca, incluyendo a LaDainian Tomlinson, quien promedió 5.3 yardas por acarreo, cayó a un 3.9 y luego alcanzó un 5.2 en una campaña subsecuente. Jerome Bettis cayó desde 4.9 yardas por acarreo a un 3.2 en su segunda temporada, y eventualmente volvió a levantar a 4.8, aunque ocurrió ocho años más tarde.
Es justo querer tratar a Henry como una excepción espectacular, pero este grupo incluye a leyendas como Walter Payton, Emmitt Smith, Earl Campbell y Adrian Peterson. Las probabilidades están en contra de que Henry promedie 5.1 yardas por acarreo de nuevo a lo largo de su carrera.
Henry todavía podría gozar de una larga y productiva trayectoria a partir de este punto, sin alcanzar la marca de 5 yardas por acarreo. A Bettis y Payton les fue muy bien después de su caída. Mi preocupación, no obstante, es cuán ligado está el éxito de Henry a su explosividad. Cualesquiera que sean las comparaciones que hacen las personas entre el estelar de 247 libras y otros corredores, su real diferenciados es su aceleración y habilidad de jugadas grandes. Incluso después de perderse la mitad del 2021, sus 11 ganancias de al menos 50 yardas desde el 2018 son la segunda mayor cantidad en la liga, solamente por detrás de Saquon Barkley.
Henry todavía tuvo esos dos elementos a su disposición durante la primera mitad del 2021, incluyendo una escapada memorable de 76 yardas hasta las diagonales frente a los Buffalo Bills. Si la aceleración de Henry se ve impactada por la lesión en el pie o la carga de trabajo masiva que ha llevado en los últimos dos años y medio, el colapso puede ser repentino.
No hace mucho más que atrapar pases pantalla como receptor, y aunque parece que sería un gran corredor de yardaje corto, el modelo de NFL Next Gen Stats no está particularmente impresionado por su trabajo allí. Henry ha llevado el ovoide 107 veces en corto yardaje desde el inicio del 2018 y generado 82 primeros intentos en contra de una expectativa de 79 primeros intentos, de acuerdo a sus bloqueos. Los Titans han sido excelentes en la zona roja, pero la amenaza de Henry es menos atemorizante que de hecho verlo recibir el ovoide.
Todo esto desemboca en una proyección fascinante para el 2022. La línea de ofensiva de Henry está en flujo, con Rodger Saffold III siendo reemplazado por Aaron Brewer o Jamarco Jones como guardia izquierdo, mientras que el recluta de segunda ronda del 2021, Dillon Radunz, toma el tackle derecho. El explosivo receptor abierto A.J. Brown ha sido traspasado y reemplazado por el emocionante novato Treylon Burks. El quarterback Ryan Tannehill está en lo que en resumen es un año de contrato, con Malik Willis aguardando su oportunidad. Los Titans no están reconstruyendo, pero sin lugar a dudas hay cambios.
La gran interrogante para Mike Vrabel & Cía. es cómo gestionan el regreso de Henry. Después de liderar a la liga con 376 acarreos en el 2020, llevaba paso para 465 acarreos la temporada pasada, antes de la lesión en el pie. El principal suplente en plantilla es el recluta de cuarta ronda Hassan Haskins. Siempre existe la posibilidad de que Henry pudiera regresar a su carga de trabajo previa sin saltarse un tiempo, pero, ¿están los Titans preparados para asumir nuevamente ese riesgo y perderlo por meses?
Serán más aterrizados en el uso de Henry este año, lo que debe ayudar al corredor de sexto año a mantener las piernas frescas. También es una realidad desafortunada que es probable se pierda al menos un par de partidos conforme progresa la campaña. Existe una variedad amplia de posibilidades, pero esta debe ser una proyección razonable ...
Proyección para el 2022: 260 acarreos para 1,170 yardas y 11 touchdowns; 18 recepciones (28 pases dirigidos) para 140 yardas y un touchdown.


Alvin Kamara, New Orleans Saints
Estadísticas del 2021: 240 acarreos para 898 yardas y cuatro touchdowns; 47 recepciones (67 pases dirigidos) para 439 yardas y cinco touchdowns.
McCaffrey y Henry sufrieron caídas conspicuas por virtud de no estar disponibles. Kamara se perdió cuatro partidos con un esguince en el ligamento medial colateral, pero su declive fue más sutil porque quedó maquillado por un incremento en la carga de trabajo por tierra. Si repetimos el mismo ejercicio que hicimos para Henry, el desliz de Kamara de las campañas del 2019 y 2020 al 2021 sobresale:
Como punto focal de la ofensiva de los Saints tras el retiro de Drew Brees y la ausencia a lo largo de toda la temporada de Michael Thomas, Kamara se colapsó. Fue el peor corredor de la NFL de acuerdo al RYOE acumulado (-133 negativo) y FDOE (-14 negativo), un año después de estar entre los líderes en ambas categorías. Después de conseguir una cifra positiva en puntos añadidos esperados (EPA, por sus siglas en inglés) como corredor en el 2020, fue el peor corredor en la liga por EPA terrestre acumulado (-43.0 negativo). Los únicos corredores con al menos 100 acarreos que se ubicaron peor en EPA en términos de acarreo por acarreo fueron Myles Gaskin y Alexander Mattison. Pasaremos a su rol como receptor en un minuto, pero como corredor, Kamara fue un enorme signo negativo.
Hay unos cuantos argumentos con respecto a por qué los números no representan con precisión su desempeño, y repasarlos debe informarnos respecto a cómo debemos sentir en torno a sus posibilidades de recuperar la forma:
1. Los equipos se enfocaron en Kamara sin la amenaza de un juego aéreo viable. Ciertamente hay algo de verdad en ello, aunque no es un argumento tan fuerte como podría suponerse. Los Saints lucieron su mejor forma lanzando el ovoide mientras Jameis Winston estuvo en la alineación, lo que sucedió de las Semanas 1 a la 7. Después de que Winston se rompió el ligamento anterior cruzado, los Saints se vieron obligados a recurrir a Trevor Siemian, Ian Book y Taysom Hill como quarterbacks.
El problema es que Kamara ya sufría bastante cuando Winston seguía en la alineación, y de hecho mejoró después de regresar de su propia lesión de rodilla, cuando quarterbacks de menor calidad estuvieron bajo centro. Estuvo promediando -0.7 negativo en RYOE, y ya había registrado un -11 negativo en FDOE a lo largo de las primeras ocho semanas. Desde ese punto en adelante, no fue grandioso, pero promedió -0.4 negativo en RYOE por acarreo y solamente estuvo tres primeros intentos por debajo de la expectativa en 107 acarreos adicionales.
No se puede usar este argumento en una dirección. Si se ha de argumentar que Kamara se vio perjudicado por un nivel de juego de mediocre a malo en las posiciones de quarterback y receptores abiertos por la mayor parte de la campaña, también hay que admitir que ha sido bendecido por un nivel de juego de Salón de la Fama y muchos mejores receptores abiertos durante la gran parte de sus primeros cuatro años en la liga.
Los Saints se ubicaron rutinariamente entre los ataques terrestres más efectivos durante la era Brees, a pesar de emplear lo que típicamente sería considerado un ataque predominantemente aéreo. Es justo sugerir que corredores como Kamara, Mark Ingram II y Chris Ivory la pasaron mejor en virtud de contar con Brees, quien destazó a los rivales por el centro del campo con 'slants', 'digs' y pases por las costuras. Los linebackers y safeties estaban atrapados en aprietos, creando oportunidades para grandes ganancias. Los equipos salieron con personal más liviano de lo que típicamente veíamos contra otras ofensivas.
En el 2020, por ejemplo, Kamara enfrentó cajas con menos de siete defensivos en casi el 51 por ciento del tiempo. El promedio de la liga para 150 acarreos o más fue de 38.6 por ciento; los únicos jugadores que vieron cajas ligeras con mayor frecuencia fueron Miles Sanders, Clyde Edwards-Helaire, Kenyan Drake y Devin Singletary. Los últimos tres jugaron en tres de los ataques más volcados al juego aéreo. En el 2021, Kamara enfrentó cajas ligeras en apenas menos del 29 por ciento del tiempo, la octava menor tasa para corredores con cargas de trabajo de al menos 150 acarreos.
Probablemnte, debimos haber visto venir esto, si tan solo con base en que los números de Kamara fueron tan drásticamente diferentes entre el 2019 y 2020 cuando Brees estuvo marginado por lesiones. Cuando Brees estuvo sobre el campo, Kamara llevó el ovoide en 229 ocasiones para 1,192 yardas (5.2 yardas por acarreo) y anotó 16 touchdowns terrestres. Produjo un RYOE de 151 y un FDOE de cinco en partidos en que Brees estuvo activo. Sin Brees, los 129 acarreos de Kamara produjeron apenas 537 yardas (4.2 yardas por acarreo) y cinco anotaciones. Las métricas avanzadas se cayeron; tuvo un -45 negativo en RYOE y estuvo tres primeros intentos por debajo de la expectativa.
Dos cosas pueden ser verdaderas al mismo tiempo. Sí, Kamara tuvo un año más difícil que otros corredores en el 2021. También la tuvo más fácil en temporadas previas. Esta campaña podría ubicarse en algún punto intermedio; los Saints deben ser mucho mejores en la posición de receptor abierto con el regreso de Thomas y las adiciones de Jarvis Landry y Chris Olave a la plantilla, pero el retiro de Sean Payton costó a New Orleans uno de los mejores en la liga en el mando de jugadas. Brees sugirió un potencial regreso a inicios de este mes, pero a menos que veamos a un segundo quarterback de Salón de la Fama salir del retiro en el presente receso de campaña, Kamara no se verá auxiliado por un pasador estelar en el 2022.
2. Kamara se vio perjudicado por una línea ofensiva diezmada por lesiones. Hay más detrás de este argumento. En el 2020, su línea ofensiva no fue inmaculada, pero los cinco linieros titulares por delante de él estuvieron presentes más veces de las que no. Terron Armstead, Andrus Peat, Erik McCoy, Cesar Ruiz y Ryan Ramczyk se combinaron para jugar en 74 de 80 partidos posibles. El sexto liniero Nick Easton, quien pudo haber sido titular para muchos equipos, jugó en 12 encuentros. Con tres reclutas de primera ronda y un tackle izquierdo estelar en Armstead, los Saints invirtieron bastante al frente, y se vieron recompensados por sus esfuerzos.
En el 2021, las cosas no salieron tan bien. Easton se vio sacrificado por temas de tope salarial. De los cinco linieros ofensivos, el único que inició los 17 encuentros fue Ruiz. Armstead, Peat, McCoy y Ramczyk se perdieron un combinado de 31 encuentros. Los linieros reserva James Hurst y Calvin Throckmorton, un novato no reclutado, fueron titulares casi todas las semanas. Linieros de nivel reemplazo como Jordan Mills, Caleb Benenoch y James Carpenter se vieron obligados a puestos titulares.
El bloqueo para Kamara sufrió, comprensiblemente. En el 2020, su carrera promedio tenía una expectativa de ganancia de 4.4 yardas según el modelo de Next Gen. La temporada pasada, su acarreo típico tuvo una expectativa de ganancia de 4.2 yardas. No se trata de una diferencia dramática, pero sacarle una décima de yarda a cada acarreo se acumula a lo largo de una campaña.
Las cosas deben mejorar aquí en el 2022, aunque no al nivel del 2020. Los cuatro linieros que regresan deben estar más sanos, permitiendo a los Saints emplear a Hurst y Throckmorton como reservas. Armstead emigró hacia los Dolphins en la agencia libre, y fue reemplazado en la alineación por otro recluta de primera ronda, Trevor Penning de Northern Iowa. La organización ha hecho un gran trabajo de desarrollar a linieros bajo el nuevo coordinador de juego terrestre Dan Roushar, y el nuevo coach de línea ofensiva, Doug Marrone, está sobrecalificado para su puesto. Kamara debe recibir mayor ayuda al frente en esta temporada.
3. Kamara no necesita ser un gran corredor por lo que ofrece como receptor. A diferencia de Henry, Kamara genera valor significativo en el juego aéreo. Como mencioné en la sección de McCaffrey, Kamara es buscado con una de las mayores frecuencias para cualquier jugador. Si vieron cualquier partido de los Saints a lo largo de las últimas cinco campañas, probablemente lo han visto torturando linebackers en rutas opcionales.
Y a diferencia de Kamara el corredor, Kamara el receptor realmente no tuvo una caída tan fuerte en el 2021. En el 2019 y 2020, fue buscado en un impresionante 31.3 por ciento de sus rutas, y promedió 2.0 yardas por ruta recorrida. Eso es un volumen excelente y una eficiencia estelar para un corredor. Cada pase dirigido a Kamara generó 6.3 yardas de ofensiva para los Saints.
La temporada pasada, incluso sin Brees, sus números fueron casi idénticos. Fue buscado en el 30.1 por ciento de sus rutas y generó 1.9 yardas por ruta corrida, y 6.2 yardas por pase dirigido. Sorpresivamente, no corrió tantas rutas como en años previos, cayendo desde 22.6 rutas por encuentro a 18.5, pero mantuvo su eficiencia a pesar de los problemas entre los quarterbacks.
¿Será capaz Kamara de mantener eso en el 2022? Es difícil verlo mantener esa clase de participación en el mercado con Landry, Olave y Thomas entrando a la competencia por pases dirigidos. Aunque el coordinador ofensivo Pete Carmichael ha sido parte de la toma de decisiones ofensivas en New Orleans por la totalidad de la era Payton, es difícil imaginar que el mando de jugadas sea tan fluido en el 2022 como en años previos.
Todo eso conduce a una temporada totalmente diferente para Kamara. Después de saltar desde 12.5 acarreos por juego en el 2020 a 18.5 la temporada pasada, los Saints podrían quitarle algo de la carga de los hombros. Dadas las adiciones en la posición de receptor abierto, su porcentaje de pases dirigidos puede caer, igualmente. Pienso que sumará eficiencia como corredor, y su regresión masiva en touchdowns deberá frenarse. Después de anotar un touchdown cada 11.7 acarreos en el 2020, anot´una vez cada 60 acarreos en el año pasado.
Proyección para el 2022: 202 acarreos para 865 yardas y siete touchdowns; 52 recepciones (66 pases dirigidos) para 455 yardas y cuatro touchdowns.


Ezekiel Elliott, Dallas Cowboys
Estadísticas del 2021: 237 acarreos para 1,002 yardas y 10 touchdowns; 47 recepciones (65 pases dirigidos) para 287 yardas y dos touchdowns.
Después de la campaña de novato de Elliott en el 2016, cuando consiguió 1,631 yardas terrestres y 15 touchdowns, sugerí que probablemente había conseguido su mejor campaña en la liga. Todavía hay tiempo por delante --y ciertamente no le atiné a todo en aquella pieza-- pero ahora sería una sorpresa si se acerca a esos números terrestres en una campaña futura. Traigo a colación aquella nota para apuntar cuán dramáticamente el contexto alrededor de Elliott ha cambiado en las últimas seis campañas.
Para comenzar, los Cowboys simplemente no corren el balón tan a menudo como hicieron cuando llegó. En los primeros downs, solían ser uno de los equipos que más corrían. Ahora, han colocado mayor fe en Dak Prescott, con los Cowboys oficialmente metiéndose en el Top-10 en tasa de pases la temporada pasada.
Se podría argumentar que los Cowboys se han inclinado hacia el pase más porque Elliott ha sido menos eficiente como corredor. Eso parecería ser verdad. Tenemos cuatro años de datos RYOE, y ha decaído en cada uno de esas temporadas. Consiguió un 0.5 en RYOE por acarreo en el 2018, cuando lideró a la liga en acarreos, toques y yardas terrestres. Esa marca cayó a 0.4 en el 2019, 0.1 en el 2020 y a -0.1 negativo en el 2021. Sus yardas por acarreo también han sido inconstantes, pero las métricas avanzadas sugieren una tendencia que preocupa.
Para ser justos, parte del declive de Elliott también involucra al declive de la línea ofensiva de los Cowboys. Heredó lo que podría haber sido la mejor línea ofensiva de la liga como novato, con Tyron Smith, Travis Frederick y Zack Martin alcanzando el Pro Bowl. Con cada uno de esos jugadores de 26 años o menos de edad, y los Cowboys desarrollando a La'el Collins al mismo tiempo, parecía que Elliott iba a poder correr detrás de una línea dominante por años y años.
Para el 2020, se había quedado sin ayuda. Frederick se retiró. Smith y Collins se combinaron para jugar en apenas dos encuentros del 2020, y Martin se perdió seis juegos. Con Prescott marginado por una lesión de tobillo, las defensivas no tuvieron problemas para cerrarle la puerta a Elliott. Su acarreo promedio en aquella campaña tenía una expectativa de ganancia de apenas 3.9 yardas por intento, de acuerdo al modelo de Next Gen.
Las cosas salieron mejor el año pasado. Smith y Martin regresaron, aunque Smith se perdió seis partidos. Collins fue suspendido para iniciar la temporada, y luego perdió su puesto ante Terence Steele; Collins ha sido cortado y firmó con los Bengals. Smith no es el tackle que solía ser, pero Elliott generalmente gozó mejores bloqueos, con su carrera promedio con una expectativa de producir 4.4 yardas. Sus números mejoraron ligeramente en el proceso, saltando de apenas 4 yardas por acarreo a 4.2.
El problema con culpar al contexto alrededor de Elliott, no obstante, es que hay otro corredor que llevó una parte significativa de la carga en Dallas hace un año. Tony Pollard llevó el ovoide 130 veces, contra las 237 de Elliott. El modelo de Next Gen sugiere que Pollard fue colocado en situaciones benéficas, dado que su carrera promedio tenía una expectativa de generar 4.8 yardas por acarreo, una cifra superada únicamente por Miles Sanders y Darrell Henderson Jr. Incluso más allá de esas altas expectativas en términos de cuándo y dónde llevó el ovoide, no obstante, Pollard simplemente superó el desempeño de Elliott por mucho.
Pollard ha sido más explosivo que Elliott a lo largo de sus primeras tres campañas en la liga, pero en el 2019 y 2020, Elliott fue una opción más confiable. La tasa de éxito de Elliott y su marca en FDOE superaron a las de Pollard. Las yardas por acarreo de Pollard fueron mejores que las de su compañero de backfield, pero se podía argumentar a favor de Elliott quedándose como el corredor primario. Ya no hay argumentos por esgrimirse tras la pasada temporada.
Elliott ha sido un receptor subvalorado por la mayor parte de su carrera, pero de nuevo, Pollard lo supera. Pollard fue buscado en el 27.6 por ciento de sus rutas, contra un 17.3 por ciento de Elliott. Pollard también fue buscado a una mayor frecuencia en el 2019 y 2020. En cada campaña, Pollard también ganó más yardas por ruta que Elliott, aunque la brecha fue más significativa el año pasado, cuando Pollard obtuvo 2.1 yardas por ruta, frente a la marca de Elliott de 0.8.
Basado en cómo jugaron en el 2021, Pollard debería mudarse al rol líder. ¿Harán el cambio los Cowboys? Soy escéptico. Para empezar, la organización le paga a Elliott como un súper estelar. Mientras que Dallas seguramente lo hubiera cortado en este receso de campaña de haber sido financieramente viable, el equipo le deberá pagar 12.4 millones de dólares en el 2022. Pueden desvincularse de su acuerdo y ahorrarse casi 5 millones de dólares en espacio bajo el tope salarial en el 2023, y la decisión de no reestructurar su acuerdo en este receso de campaña apunta hacia esa probabilidad en la próxima primavera.
Si hay un sitio donde brilla Elliott, es en protección a esa ofensiva aérea y a su quarterback. Es uno de los mejores corredores a la hora de bloquear en el deporte, combinando tamaño prototípico para un corredor con la valentía que se requiere para sostener el bloqueo. Extrañamente, dado lo frecuente que lanzan los Cowboys lanzan en primera oportunidad en estos días, podría tener más sentido mantenerlo como el corredor primordial en primer intento, antes de que ceda a Pollard en segunda y tercera oportunidad.
A menos que se lesione Pollard, debemos ver a los Cowboys mudarse hacia una repartición más cercana al 50-50 entre ambos en el 2022. Elliott tuvo apenas por debajo del 78 por ciento de los toques en el 2019, una tasa que cayó por debajo del 70 por ciento en el 2020 antes de colocarse cerca del 62 por ciento en la pasada campaña. Una repartición pareja podría mejorar a los Cowboys y podría incluso incrementar la eficiencia de Elliott, aunque los días de verlo competir por el título de líder corredor parecen haber quedado atrás.
Proyección para el 2022: 180 acarreos para 802 yardas y ocho touchdows; 39 recepciones (58 pases dirigidos) para 253 yardas y un touchdown.
