Ronaldo Cisneros pide perdón y asume el empate de Alajuelense ante Saprissa

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Ronaldo Cisneros pide perdón por sus fallos en el Clásico (1:57)

El delantero tuvo las ocasiones más claras de la Liga, reclamó un empujón en el área, pero evitó las excusas y asumió toda la responsabilidad

Ronaldo Cisneros pudo marcharse de La Cueva como el hombre que decidió el Clásico. Terminó saliendo con una disculpa.

El delantero de Alajuelense tuvo en sus pies las oportunidades más claras para romper el 0-0 ante Saprissa, pero se encontró con Abraham Madriz y con una noche en la que el gol se le negó hasta el final.

Cisneros no buscó refugio en el planteamiento, las condiciones del partido ni el arbitraje. Apenas apareció ante los medios, miró de frente y asumió la responsabilidad.

“Primero quiero pedirle disculpas a la afición y a mis compañeros, porque tuve oportunidades claras y no las concreté”, reconoció.

Saprissa dominó buena parte de la posesión, pero la Liga fue creciendo conforme avanzó el partido. En el cierre encontró los espacios y las oportunidades que había esperado durante toda la tarde.

Ahí apareció Cisneros.

Al minuto 80 probó a Madriz y el arquero respondió. En el 90 volvió a quedar frente a la posibilidad de darle los tres puntos a los manudos, pero nuevamente se impuso el guardameta morado.

“Creo que eso fue lo que no nos permitió llevarnos los tres puntos. Al final tuvimos mayor peso ofensivo y oportunidades, pero no las concretamos”, señaló. Un punto que le supo a derrota El mexicano no suavizó su análisis. Para él, Alajuelense no rescató una unidad en Tibás: dejó escapar dos.

“Siento que, en vez de ganar un punto, perdimos dos por las oportunidades que tuvimos al final”.

El empate dejó a la Liga en el cuarto lugar con 23 puntos, todavía dentro de zona de clasificación, pero por debajo de Cartaginés y Sporting, líderes con 27, y de Saprissa, tercero con 25.

Sin embargo, más allá de la tabla, Cisneros entendió que el Clásico le había entregado una oportunidad personal que no pudo aprovechar.

El atacante llegó al compromiso con cuatro goles en sus primeros nueve partidos oficiales de la temporada, pero ante Saprissa le faltó convertir las ocasiones que separan una actuación correcta de una noche inolvidable.

El empujón que reclamó, pero no utilizó como excusa Cisneros también se refirió a una acción dentro del área en la que aseguró haber recibido un empujón con ambas manos.

“Específicamente en esa jugada siento el empujón con las dos manos y me desequilibra totalmente para hacer un buen disparo”, explicó.

Según relató, el árbitro consideró que el delantero había logrado contactar la pelota. Cisneros defendió que la repetición respaldaba su reclamo, pero se negó a utilizar la acción como salvavidas.

“No es una justificación. Ya pedí disculpas porque son jugadas que tengo que terminar en gol”.

Ese fue el punto final de su descarga.

Pudo cargar contra el árbitro. Pudo quedarse con el supuesto penal. Pudo recordar que Alajuelense terminó generando las mejores ocasiones.

Prefirió dar la cara.

El Clásico no tuvo goles, pero sí dejó una imagen potente: la del delantero que estuvo cerca de convertirse en héroe, falló y salió a pedir perdón sin esconderse.