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Mensajes de los capitanes del Barcelona contra la directiva aumentan la tensión

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Quique Setién: 'Doy por bueno el resultado' (1:11)

El técnico del Barcelona analizó el empate logrado en Nápoles. (1:11)

NÁPOLES -- El Barcelona sobrevivió en San Paolo y dejó para la vuelta en el Camp Nou la sentencia de una eliminatoria de Champions League que fuera del terreno de juego evidenció la poca sintonía existente entre el vestuario y la cúpula del club.

Una herida abierta hace pocos días por Lionel Messi y que en Nápoles aumentó con las declaraciones de Gerard Piqué en la víspera y de Sergio Busquets apenas acabado el partido frente al Napoli.

El “no nos alcanza para pelear la Champions” que denunció el argentino en su entrevista al diario Mundo Deportivo fue un toque de atención en todas direcciones y que con el paso de los días, lejos de apartarse del escenario, está en el primer plano.

“Yo no soy yo quien debe decir si hay una buena o mala gestión, sino los socios, pero está claro que los resultados son los que están aguantando en los últimos años al club”, disparó Piqué desde la sala de prensa de San Paolo, en la jornada previa al partido y con un discurso tan pausado como estudiado. Porque Gerard, quien nunca evita meterse en charcos cuando lo estima necesario, dijo lo justo para ser bien entendido.

Y si las palabras del central catalán fueron recibidas, como es habitual, con atención desde la planta noble del club, la denuncia descarnada de Sergio Busquets al acabar el duelo frente al Napoli provocó pasmo. “Debería ser más comedido”, lamentó un integrante de la expedición oficial azulgrana, incómodo con las palabras del mediocentro, otro de los capitanes y vacas sagradas del vestuario.

“No tenemos una plantilla muy amplia porque desgraciadamente la planificación ha sido así”, refirió Busquets, en lo que se entendió un dardo directo hacia Eric Abidal y, también, los responsables de confeccionar una plantilla, por encima del secretario técnico, que a finales de febrero apenas tiene efectivos.

Así, con unos por aquí y los otros por allá, sobrevive el Barça en el alambre. Con la mirada puesta en el Clásico, la junta directiva en la mira y el equipo, conociendo la realidad, dejando recados que no hacen más que abrir una herida obvia.