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Enzo Fernández-Moisés Caicedo, el cerebro y el corazón del Chelsea campeón del mundo

La sociedad funcionó de forma inmediata. Como si la armonía entre ambas personalidades fuera una obviedad. Como si estuvieran destinados a triunfar juntos. Por eso, el hecho de que Enzo Fernández y Moisés Caicedo fueran dos de los hombres fundamentales en la coronación de Chelsea en el Mundial de Clubes no sorprende. Porque el trabajo de la dupla ha sido una de las principales razones por las que el equipo inglés se quedó con el título frente a PSG contra todo pronóstico.

Jugaron juntos por primera vez al comienzo de la temporada 2023/2024. La contratación de ambos siempre tuvo total sentido. Sus características eran complementarias. Sus edades también. Uno, el argentino, talentoso, rebelde y temperamental. El otro, el ecuatoriano, firme, inteligente, disciplinado. No había manera de que reunirlos no fuera una decisión perfecta.

Superaron lesiones y bajones típicos. Y en esta temporada se consolidaron, con Cole Palmer como un tercer integrante de la línea media, brillante y decisivo. Siempre jugaron bien, pero necesitaban un escenario grande en el que dieran un paso adelante definitivo. En el que demostraran que pueden ser los mejores del mundo en sus puestos. Y lo tuvieron en este Mundial de Clubes. Sobre todo en esta final.

Chelsea vapuleó a PSG en todas las facetas del juego. La paliza táctica fue tal que dejó sin respuestas al que llegaba como el mejor equipo del planeta sin discusión. Enzo Maresca le dio la titularidad a Reece James y soltó a Cole Palmer. Un mediocampo más poblado, con Enzo a la izquierda y Moisés siempre cerca de Vitinha. Allí estuvo el secreto de la victoria del cuadro inglés.

Le preguntaron a Fernández antes del partido: "¿Es una motivación enfrentar al mejor mediocampo del mundo?". La respuesta del argentino fue una demostración de confianza: "No sé si es el mejor del mundo. Nosotros jugamos en Chelsea y es motivación suficiente". El conjunto inglés jugó con la certeza de que no tenía nada que envidiarle al cuadro parisino. A partir de esa certidumbre edificó este éxito.

Lo hecho en el primer tiempo definió la final. En esa etapa se convirtieron los tres goles. En la segunda etapa Chelsea solo tuvo que jugar con inteligencia y administrar la diferencia. Enzo jugó hasta los 15 del complemento. En el mejor momento de su equipo, sus pases claros y con sentido de ataque activaron las posibilidades de los Azules. Se movió entre los espacios que dejaban los volantes rivales, siempre con el objetivo de buscar a los delanteros.

Moisés disputó los 90 minutos. Su meta era perseguir a Vitinha. No dejarlo pensar. No permitirle recibir suelto. Y lo logró. Ese fue uno de los secretos del triunfo inglés. Chelsea jugó con mayor intensidad física el encuentro. Pegó más, para evitar eufemismos. Y Moisés fue importante en ese sentido. PSG sintió el rigor de su adversario. En una final esto puede definir el asunto.

Luego, Cole Palmer. El mejor jugador del Mundial, según la FIFA. El número diez fue el salto de calidad en la final. El que le dio sentido al esfuerzo colectivo. El que hizo que el trabajo de Enzo y Moisés tuviera un peso mayor. Uno no puede brillar sin los otros y viceversa.

En definitiva, este torneo representó el salto definitivo de Enzo Fernández y Moisés Caicedo en el fútbol mundial, por si todavía faltaba algo más. El mediocampista ex-River entró en la historia como doble campeón mundial, mientras que el surgido en Independiente del Valle ya es leyenda de su país. Y el techo está aún muy lejos.