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Así juega Australia: sistema táctico y posible once de cara a la Copa del Mundo de Qatar 2022

Australia llegó a Qatar con un equipo estructurado y físico pero poco efectivo y carente de brillo EFE

La Selección de Australia logró una clasificación inesperada para la Copa del Mundo de Qatar 2022 después de vencer a Perú en el repechaje disputado en Doha. Inesperada no solo por la victoria de un representante de Asia sobre uno de Sudamérica, sino también por cómo llegaban ambos equipos y por los antecedentes inmediatos.

El equipo que conduce Graham Arnold, seleccionador desde 2018, respeta la filosofía de juego de su nación. Un fútbol directo y físico, de firme raíz británica. Algo que mantiene incluso desde antes de la llegada del DT australia. Esta versión, sin embargo, se presenta rejuvenecida. Ya sin grandes nombres, como Cahill o Kewell, este seleccionado se proyecta como un equipo en transición, con más futuro que historia.

Con Arnold como DT, Australia fracasó en la Copa de Asia de 2019, a la que llegó como campeón. Tras una fase de grupos irregular, que comenzó con derrota ante Jordania, llegó hasta los 4tos de final. Allí, quedaron eliminados ante Emiratos Árabes Unidos, casualmente la selección a la que vencieron la semana anterior al repechaje frente a Perú. En ese momento, se hizo evidente la necesidad de apurar el recambio generacional.

Sin embargo, varias piezas de la maquinaria australiana aún son las mismas que hace 4 años. En el arco se mantiene Mathew Ryan (30 años), golero de la Real Sociedad de España. En la defensa, entre sus centrales aparecen Trent Sainbury (30), del Kortrijk de Bélgica, Milos Degenek (28), del Columbus de la MLS y Bailey Wright (29), de Sunderland. Es decir que en la zaga hay experiencia.

Además, su lateral izquierdo aún es Aziz Behich (31 años), del Giresunspor turco. En el medio, el experimentado Aaron Mooy (31 años), del Shanghai Donghai chino, organiza al equipo desde el eje del campo. Lo acompaña en la tarea Jackson Irvine (28), que milita en el St. Pauli alemán. Adelante, Mitchell Duke (31), es la referencia de área. Mathew Leckie (31), del Melbourne City, también puede ocupar ese lugar, aunque su aparece más retrasado por las bandas por su conocimiento táctico.

Esa base experimentada se complementa con talento joven. En su mayoría, jugadores que participaron de los Juegos Olímpicos de Tokio. Allí, sorprendieron venciendo 2-0 a Argentina y apenas perdieron 0-1 ante España, luego subcampeón.

El afianzado lateral derecho es Nathaniel Atkinson (22 años), del Heart escocés. Entre los zagueros se destaca Kye Rowles (23), un joven que esta temporada dará el salto al fútbol europeo y tambipen jugará en Heart. Harry Souttar (23), defensa del Stoke City, es otro de los proyectos en esa zona.

En el medio, los jóvenes Riley McGree (23, Middlesbrough), Denis Genreau (23, Toulouse) y Connor Metcalfe (22, Melbourne City), le aportan recambio e intensidad. Pero sobre todo es Adjin Hrustic (25), apuesta del Eintracht Frankfurt alemán, su número 10, el gran talento del equipo en ofensiva. Desde el banco hacen su aporte otros jóvenes como Awer Mabil (25, Cádiz), Marco Tilio (20, Melbourne City) y Nicholas D’Agostino (24, Melbourne Victory).

El entrenador de Australia confía en el material que tiene a mano en su Selección. “Creo en mis jugadores. Se que no tenemos a ninguno como figura en una de las grandes ligas pero hay talento en el plantel”, afirmó. La apuesta de juego es simple, ser ordenados y directos. Sin la pelota, en defensa, ocupar bien los espacios con dos líneas de 4 jugadores bien agrupadas bajo las órdenes de Mooy. Esperar en campo propio, para achicar los espacios, y presionar sobre la pelota cerca del mediocampo. Guardar energías para contragolpear con mucha gente, recuperar rápido y aprovechar el talento joven de Hrustic para romper líneas y llegar pronto al área rival.

Con la pelota, el objetivo de los Socceroos es ser prolijos. Como es habitual en el fútbol actual, la salida de la pelota intenta ser al pie desde la propia defensa. Quizás aquí se explica que la defensa sea la zona más rejuvenecida del plantel. Luego, la búsqueda es construir sucesiones de pases que permitan desbordar a los rivales. Por momentos, cierta impaciencia y la tendencia a verticalizar conspiran contra esta propuesta. Este es uno de los puntos flojos en un equipo que, de todos modos, está cómodo sin la pelota. Saben que sus prioridades son estar bien parados siempre y no correr riesgos de ningún tipo.

Otra clave del juego australiano está en las bandas. Sus ataques se concentran en los laterales, sumando gente allí para centrar desde ahí en un típico juego inglés de balones al área y, claro también, de pelota parada. Por la derecha, el joven Atkinson le da soporte y opciones a Martin Boyle (29, Al Faisaly), un experimentado volante que mostró mucho desborde en la repesca asiática. En la otra banda, Leckie hace gala de su habilidad, experiencia y capacidad física. Craig Goodwin (30, Adelaide United) también puede ocupar ese lugar, se conoce hace tiempo con Behich, hacen buena dupla y son una amenaza con sus precisos centros.

El once que logró la histórica clasificación ante Perú y podría salir a la cancha en el debut mundialista es: Ryan; Atkinson, Wright, Rowles, Behich; Mooy; Boyle, Hrustic, Irvine, Leckie y Duke.