La Selección Argentina venció por 3-1 a Corea del Sur en el debut en el Mundial de México 1986 gracias a un doblete de Jorge Valdano, un gol de Oscar Ruggeri y tres asistencias de Diego Armando Maradona. El partido de aquel 2 de junio se desarrolló sin demasiados sobresaltos para la Albiceleste, que había tenido una previa repleta de conflictos.
Los nervios, la ansiedad y la incertidumbre típica de un primer encuentro se veían potenciados por los problemas que acarreaba la Albiceleste. Desde la tensión con el Presidente de la Nación hasta el vínculo entre Diego y Daniel Passarella, pasando por los malos resultados, el equipo no parecía llegar en un contexto ideal a una nueva edición de la Copa del Mundo.
Una previa caótica en la concentración del Club América de México
Los meses previos no fueron fáciles para la Selección. En Argentina se hablaba de presiones de ciertos sectores para que Raúl Alfonsín destituya a Carlos Salvador Bilardo por los flojos rendimientos y resultados en las Eliminatorias.
El asedio mediático era feroz y, de manera indirecta, esto iba fortaleciendo a un grupo de futbolistas que se sentía atacado. Sin embargo, había un detalle particular que también generaba un problema dentro.
Al aterrizar en México DF, la delegación cargaba con los cuestionamientos a su DT y una fractura interna. El liderazgo de Daniel Alberto Passarella parecía verse afectado por la decisión de Bilardo de darle la cinta de capitán a Diego Armando Maradona.
El campeón del mundo 1978 se vio afectado por una infección estomacal y un desgarro, lo que forzó el final de esta disputa con Pelusa y puso a todos detrás de un objetivo común.
El debut ante Corea: paso firme y primera función de Maradona
El 2 de junio, el Estadio Olímpico Universitario de Ciudad de México fue testigo del partido con el que la Selección Argentina inició su camino en el Grupo A. Enfrente se presentó un rival aguerrido que apostó a cortar con falta cada vez que pudo acercarse a un Diego iluminado, como durante todo ese mes. Se turnaban para frenar al mejor futbolista del mundo, que así y todo se las arregló para ser determinante en el marcador.
El equipo también dio la talla, pero la actuación de Pelusa merece un párrafo aparte. Centro desde un tiro libre para que Jorge Valdano abra el marcador a los seis minutos del primer tiempo, asistencia perfecta para que Oscar Ruggeri defina de cabeza y ponga el 2-0 a los 18' y desborde y pase atrás letales para que el atacante del Real Madrid la empuje y concrete su doblete a los 73'. El Pibe de Oro hizo saber que había llegado a México a jugar como nadie jamás lo había hecho en la historia de los Mundiales.
Este debut auspicioso significó más que dos puntos. El ciclo de Bilardo encontraba algo de paz en un momento decisivo. El gran nivel colectivo generaba tranquilidad y el nivel de Maradona obligaba a soñar a los hinchas Albicelestes con la segunda estrella. Lo que venía en los próximos encuentros era magia, épica y gloria.
