Dos uruguayos entre las expulsiones más recordadas en la historia de los Mundiales

La mano de Luis Suárez ante Ghana, para evitar el gol africano al minuto 120 del partido por los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010. EFE

Dos uruguayos fueron protatonistas de dos de las tarjetas rojas más recordadas en la historia de las Copas del Mundo.

El primero es José Alberto Batista, quien protagonizó la expulsión más rápida en la historia de los Mundiales en México 1986.

Tras una dura falta sobre Gordon Strachan, el mediocampista de la Selección Uruguaya vio la tarjeta roja a los 56 segundos del partido por la tercera y última fecha del Grupo E ante Escocia. La decisión del árbitro francés Joël Quiniou marcó un récord histórico.

“Yo fui bastante fuerte, pero llegué primero a la pelota que el escocés. Lo sacó con la cadera y él vuela en forma espectacular. Para mucha gente estoy bien expulsado y para otros una amarilla hubiese estado bien”, recordó Charly en Telenoche.

El partido terminó 0 a 0 y Uruguay clasificó a octavos de final como mejor tercero; en esa fase, enfrentó a Argentina y perdió 1 a 0.

Y luego está Luis Suárez, quien vio una única tarjeta roja en Mundiales, pero que fue expulsado en dos ocasiones, la última de ellas en su máxima expresión.

En el caso del Pistolero, primero está la salvada con la mano y sobre la línea del arco de Uruguay ante Ghana al minuto 120 y cuando el partido estaba empatado 1 a 1. El gol hubiera significado la eliminación de la Celeste en los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010, pero Suárez le dio una vida más. Y en el penal sancionado, Asamoah Gyan estrelló la pelota en el travesaño, por lo que el partido debió definirse con remates desde el punto penal, instancia donde Uruguay ganó 4 a 2.

Suárez fue expulsado de la siguiente Copa del Mundo (Brasil 2014) por morder a Giorgio Chiellini, zaguero de la Selección Italiana en la tercera fecha de la fase de grupos. El delantero, que no recibió la tarjeta roja en el encuentro, no sólo no pudo jugar en octavos ante Colombia, sino que recibió una durísima e insólita sanción: suspensión por nueve partidos oficiales con Uruguay (empezando a contar desde el duelo ante Colombia); prohibición de ejercer “cualquier clase de actividad relacionada con el fútbol (administrativa, deportiva o de otra clase)” durante cuatro meses; prohibición de ingresar a los recintos de cualquier estadio mientras durara la sanción, incluyendo en los que jugara Uruguay; más una multa de 100.000 francos suizos. Así, Suárez debió abandonar la concentración de Uruguay.