Gianni Infantino fijó el miércoles 19 de septiembre como fecha límite para que las 211 federaciones miembro aprueben su plan de inversión privada.
LOS ÁNGELES -- Gianni Infantino no ceja y no cede. Ya puso sus cartas sobre la mesa. El alopécico personaje, con aires de Redentor y recursos de Anticristo, hace suya la sentencia bíblica atribuida a Jesucristo: “Quien no está conmigo, está contra mí”. Quien no fortalezca al FFE (FIFA Forward Enterprise) quedará debilitado ante FIFA.
El documento --intimidatorio y atentatorio—que Infantino envió a las 211 federaciones afiliadas a la FIFA, ya fue desnudado públicamente. Para cada uno de los asociados, la diferencia entre vender su alma al diablo o bailar con él entre arrumacos financieramente lascivos, consiste en una cifra que separa la opulencia de la miseria: 60 millones de dólares, durante los próximos seis años, repartidos entre bonos, incentivos y aportaciones para desarrollo del futbol. La opulencia o la indigencia.
Y todo será legítimo, legal, turbio, pero legal. Tanto así que nadie encontraría un solo pelo de Infantino en la sopa, ni siquiera Loretta Lynch, la fiscal general de Estados Unidos que desató la cacería del #FIFAGate y que dejó 41 procesados de las altas esferas, y de todas las Confederaciones. Por ejemplo, sucumbieron diez de Conmebol y seis de Concacaf, curiosa, extraña y extraordinariamente, ningún mexicano.
Sí, hoy Infantino pretende llegar a las elecciones para presidente de FIFA a celebrarse en marzo de 2027, con todo el monopolio futbolístico bajo control. Por eso, en ultimátum a las 211 federaciones, impone como fecha límite para decidir el “conmigo o contra mí”, el próximo 19 de septiembre, y presentar así su candidatura a reelección el 18 de noviembre con un esquema futurista perfectamente planeado, durante el Congreso 76 del organismo.
1.- Infantino entiende que la FIFA por ser un organismo sin fines de lucro, bajo el derecho suizo, no puede cotizar en la Bolsa de Valores, pero su Frankenstein, la FFE, será concebido en términos que eventualmente le permitiría modelar en las pasarelas de la Bolsa de Valores de Nueva York.
2.- Por eso, Infantino mismo verá sus ingresos catapultados. Actualmente recibe 6 millones de dólares como salario base, y 2.8 mdd por bonos de rendimiento. Además, dispone de viáticos por 27 mil dólares. Si el FFE prospera, sus ingresos podrían catapultarse hasta los 64 mdd.
3.- A Infantino no le incomodan las reacciones de las confederaciones de Europa, Asia y Concacaf, condenando el engendro del FFE. Sabe que esas oposiciones no representan hoy un sentido global y no representarán el sufragio del 18 de marzo de 2027, durante el Congreso 77 de FIFA. Federaciones de regiones con pocos recursos --Caribe, Centroamérica, Sudamérica, Asia, África y Oceanía--, tragarán el anzuelo y el gusano de inmediato.
4.- ¿Puede la UEFA, al ser la Confederación más poderosa, detener a Infantino? Teóricamente sí. Boicoteando el Mundial e impidiendo que los futbolistas de sus clubes afiliados participen con sus selecciones nacionales. Pero, Infantino ha sembrado discordia ante la inconformidad europea hacia su actual presidente Aleksander Ceferín, cuya gestión concluye en abril de 2027, y las nuevas elecciones tendrán lugar –convenientemente-- tres semanas después de las elecciones de FIFA. Por ejemplo, recuérdese que en pleno mundial Gianni Infantino dijo que abogará ante UEFA para que se levante el castigo a Rusia, segregada por la invasión a Ucrania. Sí, labor vulgar de Mr. Nice o Mr. Congeniality.
5.- Ya Infantino apaga a uno de sus adversarios, dándole reflectores. Fortalece la imagen de Dariusz Mioduzki, abogado y empresario polaco, que fue postulado por la UEFA para contender con el mismísimo Infantino. Pero, la propuesta para Mioduzki desde el sillón presidencial de FIFA, es que ocupe el cargo de Aleksandr Ceferín, y posteriormente ocupe el trono de Infantino, quien se dedicaría de lleno y exclusivamente a la FFE a partir de 2031.
Los contendientes más fuertes para confrontar a Gianni Infantino llegan del mundo árabe. En especial Mohamed Bin Salmán, príncipe heredero y primer ministro de Arabia Saudita.
Bin Salmán controla el Fondo de Inversión Pública (PIF), uno de los fondos más poderosos del mundo: 1.21 billones de dólares (trillones de dólares en términos estadounidenses). Incluso, a pesar de competencias en todos los terrenos, estaría respaldado por el emir de Catar, Tamim Bin Hamad Al Thami, y por el presidente de los Emiratos Árabes Unidos Mohamed Bin Zayed.
Bin Salmán tiene ya garantizada la sede del Mundial 2034, lo que ha fortalecido su imagen y poderío en el mundo deportivo, más allá de sus multimillonarias alianzas e inversiones en la Fórmula 1, en la Súper Liga Árabe, y en la WWA, aunque fracasó con el proyecto LIV Golf que pretendía competir y controlar al PGA Tour, tras sumar pérdidas por 5 mil millones de dólares.
Así, en esta batahola creada por Gianni Infantino, en este río revuelto y de aguas turbias, la ganancia es toda de pecadores y de pescadores. Y sí, ya entrado en refranes, aquella federación de futbol que se duerma, se la lleva la corriente… o se la traga y la escupirá finalmente en la orilla de la indigencia económica.
