Hay nombres que quedaron grabados a fuego en la historia del deporte argentino. Hablar de Mariela Antoniska y Jorgelina Rimoldi es invocar los cimientos de Las Leonas, esa marca registrada de entrega, pertenencia y competitividad que cambió la historia del hockey nacional. Hoy, con la perspectiva que dan los años pero con la pasión intacta, dos de los grandes referentes de la era dorada se reencuentran en un doble rol: analizando la previa del Mundial y construyendo el futuro desde el barro del trabajo diario en Boca Juniors.
"Siempre que hay un Mundial uno está atento a lo que pasa, a cómo vamos a jugar y qué zona tenemos", arranca diciendo Antoniska, quien mira el cuadro actual con la serenidad de quien ya estuvo ahí. "Creo que Argentina tiene una zona accesible, aunque igual hay que jugar todos los partidos. Como siempre, la meta es buscar la final con Holanda o estar entre los cuatro primeros. Además, que sea un Mundial doble con los varones jugando a la par lo hace muy atractivo. Ojalá nos vaya bien y estemos lo más arriba posible". Para Rimoldi, la clave del seleccionado no pasa únicamente por los sistemas tácticos, sino por mantener encendida la llama sagrada del equipo: "Lo importante es que terminen lo más alto posible y siempre con la esencia que las caracteriza: sentir la camiseta y dejar todo en cada partido".
La lección de Madrid 2006: el valor estratégico de la zona
A dos décadas de lo que fue el Mundial de Madrid 2006 -torneo que marcó el retiro internacional de Antoniska bajo los tres palos nacionales-, el recuerdo funciona como un aviso para el presente. La exarquera rescata la fina línea que separa un cruce favorable de una semifinal prematura contra la gran potencia. "En 2006 empezamos jugando bien y la zona era accesible. Salimos segundas por empatar un partido sobre el final y eso nos llevó a cruzarnos antes de tiempo con Holanda en semifinales", rememora Mariela. "Por eso, lo importante cuando tenés partidos clave en el grupo es ganarlos sí o sí para evitar ese cruce antes de la final. Hoy Holanda está imparable: viene de ganar el Mundial, el Juego Olímpico y la Pro League. Es un desafío enorme para Argentina, pero de eso se trata".
La doctrina Xeneize: enseñar a pensar para dejar un legado
Lejos de encandilarse con los flashes del pasado, Antoniska y Rimoldi hoy vuelcan toda su sabiduría en las canchas de Boca Juniors. En la Ribera, el objetivo no es solo transmitir técnica, sino dotar a las jugadoras de herramientas mentales que trasciendan a los entrenadores de turno. "Lo más valioso es la entrega de las chicas", destaca Jorgelina sobre el proceso en el Xeneize. "Nosotras venimos con el libreto y les transmitimos la esencia que queremos: que sientan la camiseta, que jueguen simple. Pero, sobre todo, nos enfocamos en enseñarles a pensar. Los técnicos pasan, las jugadoras quedan. Nuestro objetivo es que entiendan el juego, que crezcan y sepan qué hacer en cada momento de la cancha". En esa misma línea, Antoniska complementa la visión de su compañera sobre el trabajo diario: "Tratamos de inculcarles un juego de equipo, que se pasen la pelota, como lo hacíamos nosotras. Queremos formarlas de la mejor manera para que, si el día de mañana no estamos, ellas tengan las herramientas para seguir avanzando. Estamos felices con el grupo: las chicas dejan todo, son muy fanáticas de Boca y da mucha alegría ver cómo va creciendo el equipo y cómo van saliendo las cosas", cerró Mari.
