El italiano firmó una actuación brillante en Austin y quedó a un paso de quedarse con la corona para convertirse en el monarca más joven de la historia. Charles Leclerc y Max Verstappen completaron el podio.
Kimi Antonelli llevaba tres carreras sin ganar (Azerbaiyán, Baréin y Singapur), pero con la gran diferencia que había sacado en la tabla le alcanzaba con cosechar buenos puntos, como había hecho con los podios de Malasia y Marina Bay. Pero el italiano no quería solo anotar, quería volver a ganar. Y lo logró en el GP de Estados Unidos, 18ª fecha de la temporada, con un dominio abismal con su Mercedes.
El boloñés picó en punta desde la pole con neumáticos medios, rodeado de rivales con cubiertas blandas. El mal arranque de los dos Red Bull (Max Verstappen picaba segundo e Isack Hadjar, tercero) le dio luz para escaparse rápidamente. El neerlandés perdió con Charles Leclerc y se defendió como pudo de Lewis Hamilton (las dos Ferrari ya habían superado al francés de Red Bull). Max se recuperó y volvió al segundo lugar tras pasar al monegasco, pero para ese momento Kimi ya había hecho una diferencia tranquilizadora.
