Enzo Ferrari, el creador de un mito, a 38 años de su muerte

Il Commendatore fundó una marca que rápidamente se conoció en todo el mundo y que logró ser el sinónimo de la Fórmula 1. Hace casi cuatro décadas fallecía en Módena y, fiel a su carácter, había dejado órdenes claras sobre su sepelio.

Eran las seis de la mañana del 15 de agosto de 1988 cuando un el grupo más cercano e íntimo despedía a Enzo Ferrari en el cementerio San Cataldo de Módena. Un día antes había muerto uno de los hombres más importantes de la historia de Italia, el creador de la mítica Scuderia, la única con participación perfecta en todas las temporadas de Fórmula 1. Il Commendatore había dejado claras instrucciones para que su muerte no fuera pública, no quería estar envuelto en flashes y fisgones de ocasión. Fue por eso que, para cumplir la orden (Enzo no deseaba, ordenaba) el médico Cesare Carani tuvo que falsear la hora de la muerte en el certificado. Ferrari había fallecido a las 18.30 del 14 de agosto, pero para poder ser enterrado a las seis de la mañana del 15 tuvo que poner 7.30 como el momento de la muerte. El Drake quería ser enterrado cuando Módena aún durmiera. Y hasta tuvo una a favor: el 15 es el Ferragosto, una fiesta nacional italiana que existe desde el año 18 a.C. Por las calles de la ciudad no había nadie.

Ya pasaron 38 años de la muerte del hombre que fundó la compañía que revolucionó la industria automotriz y a la competición. Decir Ferrari es decir Fórmula 1 y viceversa. No importa si los autos rojos ganan o pasan por largos períodos de dique seco, es el equipo con más hinchas en el mundo y en el que todos los pilotos quieren correr algún día.

Enzo Ferrari había nacido el 18 de febrero de 1898 en Módena, aunque el certificado de nacimiento tenía fecha de dos días después. Su papá Alfredo lo llevó a ver una carrera de autos cuanto apenas tenía diez años en el circuito de Boloña y se deleitó con Felice Nazzaro y Vincenzo Lancia. El amor por las competiciones quedó marcado a fuego. Después de la Primera Guerra Mundial, en la que murieron su papá y su hermano, Ferrari quiso ingresar a trabajar en Fiat, pero fue rechazado. Más tarde consiguió un puesto de eso que tanto quería: piloto de pruebas de la Construzioni Meccaniche Nazionali.

Ya como corredor, debutó en la Targa Florio de 1920 en la que ganó 12.000 liras. En 1924 venció en la Coppa Acerbo, ya dentro del poderoso equipo Alfa Romeo. A finales de la década del 20 comenzó a gestionar el equipo deportivo de Alfa Romeo y en 1929 funda la Scuderia Ferrari como parte de la marca del Trébol. El Alfa 8C 2300 Spider Corsa fue el primero en llevar el escudo del Cavallino. Durante la década del 30 los Alfa regenteados por Enzo le plantaban cara a los poderosos Mercedes-Benz y Auto Union alemanes que dominaban las temporadas internacionales con el apoyo económico ilimitado de Adolf Hitler, que utilizaba el éxito con fines propagandísticos.

En 1939, discrepancias con Ugo Gobbato, director general de Alfa Romeo, lo alejaron de la marca. Enzo decidió crear su propia compañía en el garaje de su cada de Módena. En 1943 mandaría a construir una nueva planta en Maranello, una pequeña ciudad distante a poco más de 20 kilómetros del centro de Módena. Ferrari se metió de lleno en la construcción de autos de calle de mucho poder y carácter con el que sedujo a los millonarios. La venta de vehículos era clave para poder meterse en la competición y así lo hizo. Ferrari debutó en Fórmula 1 en el GP de Mónaco de 1950, en la segunda carrera de la historia de la categoría que había nacido días antes en Silverstone. El argentino José Froilán González le daría el primer triunfo a la Scuderia en el GP de Gran Bretaña de 1951. El Cabezón y el Drake crearon una relación de amistad eterna. “Me dijo que no tenía plata, pero yo me quedé con él”, contaría Pepe muchas veces.

El resto es historia conocida. Éxitos, frustraciones, muertes, títulos, nombres de los más importantes de la historia del automovilismo… Todo eso está relacionado con Ferrari. Il Commendatore manejó los hilos siempre, jamás se apoyó en nadie. Con régimen casi marcial, exigente, autoritario, pragmático, individualista y obsesivo fueron las características de su personalidad. La muerte de Dino, su primer hijo, por distrofia muscular en 1956 lo hizo aún más distante y granítico. Fue cuando comenzó a utilizar las clásicas gafas oscuras para esconder las lágrimas del mundo y como señal de luto. En 1968 homenajeó a su hijo con la Ferrari Dino 206 GT diseñado por Sergio Pininfarina y se apoyó en Piero, su otro hijo.

La última aparición pública de Enzo Ferrari fue el 1º de febrero de 1988 al recibir un título honorífico en física. Su cumpleaños 90 fue un evento privado del que participaron su familia y los 1.700 empleados de su empresa en una gran mesa instalada en las líneas de producción de la fábrica. En junio de ese año, Juan Pablo II visitó la empresa, pero fue Piero el encargado de recibirlo. Enzo solo tuvo una charla por teléfono con el Papa. Finalmente, el 14 de agosto falleció en su casa, como lo decidió y al otro día fue sepultado, tal cual lo ordenó.